Opinión

¿Qué pierde México con la reunión Peña Nieto – Donald Trump?

Peña Nieto se arrinconó en su propia casa y la única forma en la que puede salir es a través de un discurso enérgico. ¿Lo logrará?

31-08-2016, 1:02:17 PM
¿Qué pierde México con la reunión Peña Nieto – Donald Trump?
Jorge A. Monjarás

La reunión entre Enrique Peña y Donald Trump tiene grandes probabilidades de ser un gran fracaso, uno gravísimo, para la actual administración mexicana.

Para el candidato estadounidense este acto es, en cambio, una buena oportunidad para recargar su campaña. Lo malo es que el juego de suma cero que planteó desde el principio no deja mucho espacio a una negociación que desemboque en un ganar-ganar. Donde gana Trump pierde México, sin duda. Ni hablar, el gobierno mexicano había dejado una invitación abierta a los candidatos para “dialogar” y Trump decidió aprovecharla.

Hay que reconocer que nuestro gobierno no podía negarse, pero quizá pudo haber insistido en organizar el encuentro hasta después de una confirmación de Hillary Clinton. El que se ve arrinconado en su propia casa es Peña Nieto, a lo que hay que añadir la desconfianza de muchos mexicanos respecto de su capacidad para manejar tal encuentro. Peña está muy mal asesorado, hasta dónde podemos ver, por ello nadie piensa que esta sea una jugada magistral de su parte. Más bien parece la víctima que va feliz al matadero.

Es, sin embargo, la única oportunidad para un cambio de la propuesta de Trump hacia la moderación. De tomarla, porque así le conviene, el presidente Peña no quedaría tan mal, es más, motivaría a Clinton a reunirse con él, en una pasarela que sería única en la historia: los candidatos estadounidenses viniendo a México. La única señal de que tal cosa pase es el furioso tuiteo de Hillary esta mañana. Sin embargo, es más probable que Trump venga a hacer una bravuconada a México, ya que si intento de moderarse en materia de migración fue mal recibido en semanas previas. De ser así, Peña Nieto deberá ser muy agresivo en su discurso tras la plática en privado, mismo que se dará esta tarde o noche.

La única oportunidad que le quedaría es dejar el discurso plástico y armónico, sobre las dos naciones y los beneficios del libre comercio. Para írsele al cuello al candidato Trump, hay que descalificarlo abiertamente y cerrar el asunto. De esta manera, por lo menos, el energúmeno perdería también.

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