Opinión

Qué hace tan poderoso el discurso de Michelle Obama

El discurso de la primera dama en la Convención Demócrata ha sido calificado como un “once in a lifetime speech” (mensaje único en la vida). Aquí un análisis de sus aciertos.

27-07-2016, 3:00:58 PM
Qué hace tan poderoso el discurso de Michelle Obama
Cinthia Lazcano

En estos días, gracias a la tecnología, hemos sido testigos en tiempo real de las convenciones Republicana y Demócrata, en las que se confirma que, además de los hechos, el poder del discurso es grande y efectivo (más aún cuando llega al mundo entero en un instante e impacta a millones).

El discurso, en su definición, tiene varias acepciones: doctrina, tesis, razonamiento, exposición, reflexión, serie de palabras empleadas para manifestar lo que se piensa o se siente. Esto nos demuestra que el discurso existe siempre, no solo cuando nos colocamos en un estrado o con un micrófono al frente; cada palabra, cada interacción, cada frase que suene en nuestra voz, será un reflejo nuestro, como personas, líderes, ejecutivos, políticos o integrantes de un grupo o sociedad.

Conectar con la audiencia, con el otro, tiene su base en el discurso, en cómo estructuremos y transmitamos los mensajes que queremos comunicar. Muestra de ello es Michelle Obama, quien con un discurso personal, agudo y emocional, calificado como un “once-in-a-lifetime speech” (un mensaje único en la vida), cubrió las redes sociales, transformó la Convención Demócrata y acaparó las portadas de los medios a nivel mundial. Este es el más reciente ejemplo de un discurso poderoso; por ello, lo tomo como referencia para analizar sus aciertos. 

¿Cuáles son las características de un discurso poderoso?

1. Lenguaje claro, sencillo y cercano

Muchas veces se piensa que en un buen discurso es necesario usar palabras que apantallen; sin embargo, eso solo significa alejarnos de quien nos escucha. Hablar de manera clara, sencilla y cercana se logra utilizando palabras frescas (más no informales) y de uso común en el lenguaje; la intención de la palabra es lo que cuenta.

“Y cuando no fue nominada hace ocho años, no se enfadó ni desilusionó. Hillary no hizo las maletas y se fue a casa, porque como verdadera servidora pública, Hillary sabe que esta es una tarea mucho más grande que sus propios deseos o decepciones. Dio un paso al frente con orgullo para servir a nuestro país de nuevo como secretaria de Estado, recorriendo el mundo para mantener seguros a nuestros hijos.”

2. Hablar para el otro

El reto es enviar el mensaje que queremos transmitir, pero desde el lugar del otro. Es decir, al comprender qué le interesa y preocupa a quien escucha, podemos comunicarnos realmente con ellos (desde ahí debemos hablar). De otro modo, se convierte en un monólogo sin recepción.

“En estas y en todas las elecciones se trata de quién tendrá el poder que moldeará las vidas de nuestros hijos durante los cuatro u ocho próximos años.”

3. Enfoque emocional

A nivel discurso y dado el factor humano, el toque emocional rompe barreras y lleva nuestro mensaje al interior de las personas. Cimbrar fibras emotivas es lo que hará memorable nuestro discurso (hagamos un repaso de nuestros recuerdos y encontraremos que todos ellos están vinculados a los sentimientos).

“Quiero un presidente con un expediente de servicio público, alguien cuyo trabajo muestre a nuestros hijos que no perseguimos la apariencia o el dinero, sino que luchamos por dar a todo el mundo la oportunidad de salir adelante.”

4. Anecdótico y realista

Una manera de fortalecer la empatía y cercanía con quien escucha es ejemplificar situaciones vividas que son comunes a ambas partes. Llevando a la realidad el discurso, adquiere mayor credibilidad y da oportunidad de retomar mensajes clave alineados con los tres puntos antes mencionados.

“En su primer día en su nuevo colegio, nunca olvidaré aquella fría mañana de invierno mientras veía cómo nuestras hijas, de 7 y 10 años, se apretaban dentro de aquellos todoterreno negros con aquellos enormes hombres armados. Miraba sus caritas pegadas a la ventanilla y lo único que pensaba era: ¿Qué hemos hecho?”

¿Qué debemos evitar (los errores)?

1. El plagio

Se debe evitar totalmente el “copiar” ideas de mensajes de otras personas y presentarlas como propias. Probablemente antes era difícil encontrar las “coincidencias”, pero con la videografía y tecnología actual, todo discurso es susceptible de comparación y análisis. Aún cuando nunca debe plagiarse, ahora más que nunca esto afecta la reputación (preguntémosle a Melania Trump).

2. Hablar desde lo que a uno le interesa

Generalmente, cuando nos encontramos con una persona “yo-yo” que solo habla de su persona, tendemos a ignorarla o a, como se dice comúnmente, “sacarle la vuelta”. En el discurso aplica el mismo principio; si hablas solo de lo que te interesa, desde tu punto de vista y sin tomar en cuenta a quien escucha, las probabilidades de éxito serán muy bajas.

3. Lanzar ofensas o afrentas

Un discurso debe estar diseñado para destacar en positivo los mensajes y acciones de quien expone. Al lanzar ofensas, pasan dos cosas: se traslada el foco de la atención al ofendido y, por otro lado, el nivel del discurso baja de la propuesta al descrédito y a la reacción visceral. Al ofendido prácticamente no le pasa nada; el ofensor queda mal parado. 

Así pues, ya sea que hablemos de primeras damas o candidatos presidenciales, o se trate de un mensaje en una reunión familiar, una presentación con colaboradores o un evento ejecutivo, las claves de un discurso poderoso son las mismas. Apliquémoslas y construyamos una mejor comunicación y reputación. 

La autora es Socia Directora de Tolko Comunicación, firma de comunicación estratégica y relaciones públicas. Cuenta con 15 años de experiencia en el ámbito corporativo y es consultora para organizaciones nacionales y trasnacionales, PyMEs y ejecutivos. Locutora y catedrática. 

 

 

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