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Qué aprendimos de la renuncia del Presidente de Mitsubishi

El líder de una empresa es el primero en asumir la responsabilidad sobre lo que su equipo hace. El reciente caso de Mitsubishi nos dan la pauta para analizar: ¿Cuándo debe dimitir un CEO?

23-05-2016, 5:58:02 PM
Qué aprendimos de la renuncia del Presidente de Mitsubishi
Héctor Meza

No es nuevo decir que la cabeza de una organización es el principal responsable de lo que sucede en su interior. El líder de una empresa es el detonador de la filosofía que permea hacia su equipo de colaboradores. Desde el CEO hasta la persona que ocupa el último escalafón conforman el equipo que lleva al éxito o al fracaso una estrategia corporativa. Sin embargo, el que asume las consecuencias es el primero, pues fue elegido para tomar las riendas de una marca y esa es su responsabilidad.

El pasado 18 de mayo, leíamos que tras un aparente escándalo por alterar el rendimiento del kilometraje en algunos vehículos de la marca, el Presidente de Mitsubishi, Tetsuro Aikawa, anunció su renuncia al cargo a pesar de afirmar, categóricamente, que ignoraba la situación. Por supuesto no hay pruebas que lo relacionen, pero la o las personas que alteraron los resultados estaban bajo su cargo y eso, indiferentemente, lo hacen responsable, pues se trata de su equipo.

Y lo mismo paso el año pasado con el asunto de Volkswagen y el famoso “Diésel Gate”: su CEO también dimitió. Recordemos, incluso, aquel episodio en que al propio Steve Jobs lo “corrieron” de su propia empresa. La lista podría seguir, pero repasemos los puntos en común. ¿Qué pasa cuando un CEO se va?, ¿cuándo debe dimitir?, ¿cómo se prepara una empresa ante este tipo de “crisis”?, ¿las empresas están listas ante cualquier escenario?

También puedes leer: 4 casos de crisis de comunicación en 2015 (y cómo evitarlas)

La reputación del líder es lo que importa 

Datos de una encuesta mundial, demuestran que la reputación del CEO es muy importante. El 45%, es decir, casi uno de cada dos entrevistados, le atribuye la reputación de una empresa a la reputación de su líder. El 50% espera que la reputación del CEO continúe siendo muy importante para la reputación de la empresa en los próximos años. Y el 44% considera que la reputación del presidente repercute directamente en el valor de mercado de la marca.

En este sentido, la Asociación Americana de Marketing de la Universidad de Baruch considera que uno de los pilares fundamentales de un CEO es que inspire a su equipo de trabajo y, por supuesto, a los accionistas y demás Stakeholders (ni qué decir de sus consumidores). Más allá de su personalidad, el líder de una organización debe ser una persona confiable, recta, capaz y, quizá lo más importante, un ejemplo a seguir en todos los aspectos.

Si bien el ejemplo de Mitsubishi nos remonta a una filosofía corporativa asiática, quizá en algunos aspectos más rígida que la norteamericana, por ejemplo, el punto no está en la flexibilidad de la organización o si el CEO usa corbata o jeans con tenis (veamos a Tim Cook), el punto de inflexión está en identificar y entender el liderazgo de la persona que se hará cargo del destino de una empresa.

Cuando no se cumplen los objetivos, cuando el retroceso de la firma es inminente, cuando hay conflictos de interés o, como en los casos mencionados, salen a la luz revelaciones de aparente falta de ética e, incluso, acciones fraudulentas o de orden ilegal, el CEO tendrá que dar un paso al frente y asumir la responsabilidad.

Más allá del acuerdo mutuo o las circunstancias en las que dejará el cargo –situaciones que por sí mismas son de primera importancia– a la hora de tomar la primera decisión es fundamental que tanto el CEO como el Consejo de Administración estén en el mismo entendido y se manejen bajo la misma línea de comunicación.

¿Cómo manejar la renuncia?

Si bien en los casos automotrices mencionados arriba las implicaciones más evidentes serán económicas, las más importantes, en mi opinión, tienen que ver con la reputación, el valor de marca y la credibilidad.

La primera, por el consumidor final, que ahora quizá pueda decidir no comprar un vehículo de una gama determinada o de plano elegir otra marca.

La segunda, por otro lado, suele darse por un mal Manejo de Crisis de Comunicación. Esto quiere decir que la forma en que se maneja la renuncia de un CEO no sea la mejor, ya que no se explican las causas, no se comunica el cambio de estrategia y, a final de cuentas, en lugar de ofrecer certezas, se deja en la incertidumbre.

Auditorías, estándares de calidad, certificaciones y todo tipo de reuniones, también tendrían que prever escenarios como éstos, ya que una organización no puede permanecer acéfala. El liderazgo, en este renglón, es la esencia misma del éxito y/o del fracaso.

El reto del nuevo CEO siempre es ganar la confianza

No olvidemos que las responsabilidades de un CEO van más allá de cumplir los objetivos de mercado. En términos cuantitativos, las cifras no mienten, pero en la parte cualitativa, no basta con que el sucesor sea una persona capacitada para llevar a la empresa a buen puerto, sino que sea capaz de ganarse la confianza de la mesa directiva, sea la fuente de inspiración de sus trabajadores y se convierta en el reflejo mismo de la nueva cara de la organización.

Finalmente, y como nadie está exento de estos escenarios, quedémonos con dos ideas. Cuando alguien forma una empresa, elige un nombre, un eslogan, una misión, una visión y establece sus valores. ¿Saben cuál es la misión de Google? Cambiar el mundo. Y esto nos lleva a la segunda idea: “El liderazgo es la capacidad de transformar la visión en realidad”. La frase es de Warren Bennis, búsquenlo en Google.

El autor es Director General de InfoSol. MBA y Consultor en Comunicación. Fue Vicepresidente en IBM México y Presidente y VP Corp en Motorola México-Centroamérica-Caribe.

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