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Por qué ya nadie cree en los partidos políticos

Los partidos políticos atraviesan por una crisis de credibilidad y confianza entre la sociedad. Esto se debe, en gran medida, a que se han distanciado de los ciudadanos para volverse expertos en simulaciones.

31-01-2017, 2:51:11 PM

Por Fernando Coronado

La situación política de México está en crisis. Por un lado, la sociedad se encuentra cansada e indignada frente a la corrupción, la impunidad y la falta de capacidad de gestión del gobierno actual y por el otro sobresaturada de promesas vacías y con poca credibilidad de los políticos aspirantes al poder.

Resulta alarmante que los partidos tradicionales basen su discurso político en la descalificación y el ataque y se olviden por completo de las propuestas. Más allá de eso la clase política dominante de los últimos años se ha distanciado aún más del pueblo y se ha olvidado de estar al servicio de sus necesidades. Por decirlo simple, el gobierno se ha olvidado de las buenas acciones y se ha vuelto experto en simulaciones.

Ya lo diría el escritor y poeta italiano Arturo Graf:

“La política es demasiado a menudo el arte de traicionar los intereses reales y legítimos, y de crear otros imaginarios e injustos.”

A pesar de estas notorias circunstancias las casas encuestadores nos muestran un panorama muy diferente al esperado.

De acuerdo al estudio de septiembre pasado de Consulta Mitofsky en promedio un 32.5% de los mexicanos rechazaban a los partidos políticos mientras un 26.8% estaban en contra de los independientes. A pesar de esto el PRI tenía un 20.2% de las preferencias y el PAN 19.5%, mientras Morena 12.2%.

¿Inconsistente? Por supuesto. A menos de que los mexicanos seamos más masoquistas de lo que creíamos. Si la gente muestra un rechazo alto hacia los partidos resulta difícil de entender que inclinen sus preferencias precisamente al que tiene un mayor rechazo, en este caso el PRI con un 47.6%.

Los investigadores de mercado consideramos que un indicador estricto de satisfacción está compuesto por la recomendación y la recompra. En este caso la promoción abierta hacia un candidato y la intención de repetir nuevamente el voto. Ninguna de las dos se cumplen y sin embargo ahí tenemos datos que nos causan mucho ruido al momento de intentar interpretarlos.

Los resultados de noviembre también resultan intrigantes ya que sostienen que si a la fecha de la aplicación de la encuesta, se hicieran las elecciones el partido por el que votarían sería el PAN con un 30%, seguido del PRI con un 28% y en tercer sitio Morena con un 20%.

Para el caso de PRI y PAN se pregunta posteriormente por el candidato de su preferencia. La respuesta puede ser muy triste para los aspirantes pero el campeón indiscutible para ambas casos es el mismo: “Ninguno”.

Ahora el cuestionamiento es alarmante porque si efectivamente existe un desprestigio hacia los partidos y los políticos. ¿Por qué existiría la intención de voto hacia uno y no hacia el otro? ¿Será otra inconsistencia? ¿O a lo mejor nos dirán que es parte del error muestral?

Para todos estos casos las notas metodológicas son muy vagas y dejan abierta la posibilidad de una cantidad sorprendente de sesgos. No se sostiene que estas empresas digan mentiras sin embargo una metodología mal planteada y un manejo irresponsable de las estadísticas pueden producir resultados totalmente ajenos a la realidad.

Ya en ocasiones anteriores han jugado con nuestros sentimientos y al final sólo nos piden una disculpa por confundir al electorado, crear una falsa percepción e influir en las preferencias de muchos con el llamado “voto efectivo”.

Las casas encuestadoras lejos de ejercer la libertad de expresión han llegado a un libertinaje político que debería ser de alguna forma regulado. Dar información confusa o falsa es incluso peor que el mismo hecho de no estar informado. Antes de fijarnos en las respuestas de las encuestas deberíamos preguntarnos sobre la confianza de la consultora.

Como diría el poeta uruguayo Mario Benedetti:

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.”

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