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¿Por qué todo parece tan caro, si la inflación es baja?

Nos pasa todo el tiempo: el gobierno dice que la inflación está controlada y muy baja, pero los productos que todos compramos nos siguen costando caros y no nos alcanza. ¿Por qué? Aquí te explicamos.

27-06-2016, 8:44:47 AM
¿Por qué todo parece tan caro, si la inflación es baja?
Jesús Amador Valdés Díaz de Villegas

Por regla general, cuando se está en época de invierno los meteorólogos hablan de temperatura y sensación térmica, con lo cual diferencian entre la temperatura que marca el termómetro y la sensación que siente el cuerpo humano. Por analogía, es muy parecido cuando se habla de inflación y de la sensación que sienten muchos consumidores al realizar sus compras en el mercado.

Muchas personas conocen, ya sea por estudios o por autopreparación, que la inflación es un proceso que se refleja en el aumento de los precios y se determina por el costo de una canasta básica o un conjunto de bienes que son los socialmente necesarios, dadas las condiciones históricas determinadas, en donde existen bienes cuyo precio responde a las estaciones del año y otros que son independientes a estas condiciones de estación.

Teóricamente, la inflación se considera un problema monetario y su control a nivel social es una responsabilidad de los bancos centrales para que no se produzca un encarecimiento del nivel de vida.

Las estadísticas de nuestro país marcan una inflación baja en los dos últimos años, de acuerdo a los análisis del Banco de México (Banxico). En 2014, la inflación alcanzada fue de 4.019% y en 2015 fue de 2.720%, es decir 1.2995 menos que en 2014. En lo que está recogido hasta mayo de 2016, la inflación señalada por Banxico es de 2.60 por ciento. Por lo tanto, de acuerdo a lo que la teoría muestra, la vida debe ser más barata para los habitantes de México desde 2015.

Sin embargo, en la práctica, los consumidores se quejan de los precios y existe una sensación inflacionaria que no se corresponde con la inflación establecida: en lo general, la sensación inflacionaria es mayor a la inflación anunciada. La dificultad está en que no somos capaces de comprender que cada uno de los consumidores es como las moléculas de un cuerpo: se mueven en direcciones diferentes e independientemente de la canasta básica como un conjunto medio social.

En la práctica, cada individuo tiene su propia canasta básica y percibe el comportamiento de los niveles de precios de forma diferente ante salarios que, para la mayoría de la sociedad, tiene variaciones muy pequeñas.

Una de las explicaciones a la entropía entre la sensación inflacionaria y la inflación es la alta desigualdad en la distribución de los ingresos a nivel social. La encuesta de ingreso y hogares elaborada por el INEGI muestra que en los deciles VIII, IX y X (los hogares de mayores ingresos) se concentra el 63.58% de los ingresos corrientes totales, mientras que el  resto de los deciles solo encontramos el 36.42 por ciento.

Además, esta encuesta en el 2014 muestra un decremento en el ingreso corriente total de -3.2% en términos reales con respecto a 2012, mientras el ingreso corriente promedio por hogar se ubicó en 39 mil 719 pesos trimestrales, lo que representa un decremento de -3.5% a precios constantes respecto a 2012.

Sin lugar a dudas los cálculos medios sociales no coinciden con los de la mayoría de la población en lo individual, constituyendo unas de las causales por la cual muchos no creen en el dato macroeconómico ofrecido.

La credibilidad de un dato solo se logrará cuando la política pública tenga una correspondencia directa con la realidad del ciudadano común. Esto significa que es necesario no solo valorar el mejoramiento del nivel de vida sobre la inflación, sino también sobre la distribución (desigual) del ingreso.

El autor es profesor del Dpto. de Estudios Empresariales, de la Universidad Iberoamericana. Lo puedes contactar en jesus.valdes@ibero.mx

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