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¿Por qué te sirve tener una identidad digital?

Un sistema de datos digital permitiría incorporar al sistema financiero a mayor número de personas, lo mismo que darles servicios de salud y educación. Así lo asegura nuestro experto en biometría, Adolfo Loera.

10-10-2016, 2:06:59 PM
¿Por qué te sirve tener una identidad digital?
Adolfo Loera*

En los últimos años, en nuestro país han surgido una serie de iniciativas para desarrollar bases de datos sustentadas en sistemas biométricos, como la que actualmente generan dependencias gubernamentales como el Seguro Popular y la Secretaría de Relaciones Exteriores, e instituciones financieras como las administradoras de fondos para el retiro (afores) y algunos bancos. 

Aunque estos esfuerzos son plausibles, no dejan de ser bases de datos funcionales, es decir, con un propósito muy definido, pero existe una necesidad real de crear una base de datos con identidades digitales que englobe al 100 por ciento de la población mexicana, lo que garantizaría el derecho a la identidad en el país y favorecería una cobertura global en materia de educación y salud.

Actualmente México es el único país de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) que carece de una base de datos nacional de identidad, lo que no sólo denota que nos encontramos en el umbral de la economía digital, sino además marca una mayor segmentación entre las personas que ni siquiera tienen una identidad asignada, de aquellas que están incorporadas al sistema financiero, a los servicios de salud y a la educación.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), el 7 por ciento de los niños mexicanos no cuentan con un acta de nacimiento, por lo que además tenemos una tarea pendiente en ese tema.

Aunque el proyecto de esta base de datos puede sonar muy ambicioso, el principal problema que ha enfrentado para desarrollarse no es económico, sino de voluntad política. Esta base podría nutrirse de las que ya se están desarrollando de manera individual e ir sumando a aquellas personas que no están en ninguno de estos esquemas, por lo que podría afirmar que no empezaríamos de cero. 

El primer paso tendría que ser el registro, el cual debe ser avalado por un sistema biométrico que realmente genere una identidad única, que sea estable y permanente, y que pueda ser validada en el tiempo. Si no garantizamos un sistema seguro, podemos propiciar un problema, ya que la base sería muy atractiva para ser vulnerada, y con esos datos se podrían cometer robos de identidad y fraudes.

Una vez que tengamos las biometrías capturadas, viene un proceso de certificación de la identidad con datos biográficos que ya tenemos trabajados, y asignamos una identidad única, con una sucesión electrónica que puede emitir algún tipo de credencial, ya sea física, a través de un chip, o con un número que se entregarían en un puesto de autenticación donde se validará si la identidad corresponde al ciudadano que solicita el servicio.

Aunque el registro por sí mismo es todo un reto, el mantenimiento y el otorgamiento de servicios a través de dichos datos será otro desafío.

La base deberá darle servicio no sólo a dependencias gubernamentales, sino también a la iniciativa privada, y éste deberá ser en línea, contra fallas y extremadamente seguro. El sistema debe estar preparado para responder a una infinidad de solicitudes en un tiempo determinado y tener la flexibilidad para agregar a un nuevo usuario.

Hay que recalcar que cada institución mantendrá su propia base de datos, ya que cada una fue diseñada bajo un objetivo diferente, pero será una autoridad nacional la encargada de generar la unicidad de la identidad, garantizando que los datos corresponden realmente al ciudadano.

La interconexión no sería un problema, debido a que actualmente la captura de biométricos se realiza bajo estándares internacionales como el WSQ (Cuantificación Escalar Wavelet), que permite un intercambio de huellas para validar la identidad sin importar el proveedor que esté dando el servicio; y el JPEG 2000, con lectores de calidad de imagen muy alta con los que se obtienen huellas de infantes. También existen estándares para rostro e iris.

Esto nos deja ver que la tecnología no es más un impedimento para generar una base nacional de identidades, ya que incluso puede actualizar los biométricos tomando en cuenta el envejecimiento natural de una persona.

Lo más importante para resolver el rezago en materia del derecho a la identidad en el país es la voluntad de hacer las cosas. Es un hecho que nunca sobrará el dinero para hacerlo y las condiciones nunca serán más sencillas, pero debemos poner en una balanza cuáles son las repercusiones de no contar con esta base de datos nacional, porque la desigualdad seguirá creciendo.

*Adolfo Loera es director general y fundador de Biometría Aplicada, empresa pionera en la implementación de soluciones biométricas en el país. Cuenta con una trayectoria de más de 15 años en el sector, y ha trabajado con empresas privadas e dependencias de gobierno como la Secretaría de Relaciones Exteriores y el Seguro Popular, y afores como MetLife, Sura, Invercap, Banamex y Pensionissste.

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