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Por qué los mexicanos no deben temer al triunfo de Trump

La visión catastrófica que se ha generado ante el triunfo de Donald Trump crea el riesgo de paralizar a los mexicanos. Una experta nos explica por qué hoy más que nunca debemos confiar en el potencial de México.

10-11-2016, 6:41:05 PM
Frontera México-Estados Unidos.
Frontera México-Estados Unidos.

Imagínate alguna de estas escenas. De repente hay un terremoto enorme, como los que ha habido en Haíti, o vives en un estado en conflicto y violencia como Siria, Afganistán o estados dominados por el narco en México, y debes salir corriendo dejando todo lo que te da identidad, desde tu familia, las escrituras de tu casa, hasta tus documentos personales. ¿Qué pasaría si llegas a un entorno donde la gente es violenta y te repudia por ser extranjero?

Este escenario plantea Iliana Rodríguez Santibáñez, directora del departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey Campus Ciudad de México, para explicar el mayor reto que enfrenta México con la llegada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos: la migración.

De este tamaño es el temor que ahora están viviendo los migrantes indocumentados, muchos de ellos mexicanos, que están en Estados Unidos, y la solución a ese problema no radica en una autoridad, sino en una agenda ciudadana bilateral.

Ante la visión catastrófica que se ha generado entre los mexicanos por el triunfo de Donald Trump, Rodríguez Santibáñez asegura que dicha actitud es riesgosa porque puede paralizarnos y, por el contrario, lo que ahora se necesita es confiar en que México puede ser un gran competidor en el mundo.

Los mexicanos no podemos desaparecer de la política interna de EU

La relación México y Estados Unidos no es tan simple de leer como con otras naciones, se trata de una relación en dos planos. Por una parte, México tiene una agenda bilateral con EU, que expone la política exterior y se resumen en “los buenos vecinos” o “el patio trasero”, dependiendo del desempeño de los diplomáticos; pero existe también una agenda de temas interdomésticos como es la migración, explica la experta en temas internacionales.

México tiene un juego importante en la política doméstica de Estados Unidos (…) Jugamos una dualidad y somos difíciles de desaparecer de la política interior y exterior de los Estados Unidos”, indica.

Y esto se puede ver en la gran cantidad de mexicanos que viven en los Estados Unidos y de la agenda bilateral de comercio que se tienen ambos países más allá del TLCAN.

Los cuerpos consulares y la sociedad tiene tarea

Ante la situación generada por Donald Trump con su visión de expulsión a los migrantes, la mejor opción es que los consulados protejan a quienes están en EU y necesitan un trato humanitario. En caso de que por la ley tengan que ser regresados a México se haga en cuestiones humanitarias y no en condiciones en que fracturen y dividan a las familias, donde no hay una visión de derechos humanos.

Durante los últimos dos periodos presidenciales de Barack Obama hemos tenido una devolución de 3 millones de deportaciones de migrantes sin documentos. Sin duda, este número puede crecer exponencialmente con el nuevo gobierno.

La experta señala que se tiene que fomentar el trabajo de los consultados en EU para generar una participación ciudadana, a partir de una agenda migratoria. “Hoy más que nunca el cuerpo consular y el diplomático en las embajadas tienen que cerrar las filas para esta política interdoméstica y responder a amabas naciones”.

Este es un problema de la sociedad en su conjunto que no se reduce a una autoridad pública, sino a una ciudadanía multicultural de quienes ya tienen orígenes ahí asentados y que ya tiene una identidad legal con los que no la tienen aún.

La cancelación del TLCAN no es el fin

“Del dicho al hecho hay un gran trecho”, dice Rodríguez Santibáñez para pedir calma. “Si se acaba el TLCAN no se acaba el comercio bilateral con EU”, explica.

Con una renegociación del tratado, México simplemente dejaríamos de gozar de la desgravación arancelaria que permite el dinamismo económico ventajoso para los que participamos en el acuerdo, pero se pueden generar otros mecanismo y echar mano de los 11 tratados que tenemos.

Tiene que haber una agenda prudente sobre el TLCAN hasta que no haya una reunión trilateral y se conozca cómo se comportan los ministerios de los tres países.

Recuerda que además el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) no está muerto, y es la “salida a la renovación del TLCAN, es un tratado moderno (…) Imáginate a México haciendo un tratado con Japón, sin EU”.

Además, dice, hay una tercera vía, la presión que ejerzan los empresarios desde México, Estados Unidos y todo el mundo. Hoy en día, la dinámica económica es una interdependencia de los estados. Esta presión que provenga de todas los hemisferios va a impedir que una política errática se ejecute.

Y concluye, “si nos quedamos dormidos en un discurso eufórico, molesto, depresivo y enojado, no vamos a cambiar nada. Lo que tenemos que hacer es desde nuestras esferas generar una onda expansiva que pueda generar un cambio. No veamos solo el interés individual, sino veamos el colectivo”.

 

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