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Por qué la izquierda en México se volvió siniestra

A esos personajes, que los agrupan en un colectivo que llaman “la izquierda”, ni son de izquierda ni están agrupados. Nuestra democracia es un sistema inacabado, que requiere que la sociedad no esté esperando a un gobernante que solo los salve.

11-05-2017, 6:40:29 AM
izquierda
Archivo.

La llamada izquierda en México no es tal.  La izquierda política original buscaba primordialmente la igualdad social, la igualdad en derechos, pero también la igualdad en responsabilidades. De hecho, aquella corriente prácticamente ya no existe.

En todo caso, lo que hoy llaman los europeos izquierda es la denominada socialdemocracia; sin embargo, los hoy autonombrados representantes de las clases populares en México y en la mayoría de Latinoamérica se quedaron en su pasado guerrillero, “bravucón” y hueco de ideas apegadas a la realidad.

Actualmente, la izquierda en nuestro país está representada por la gerontocracia de los “antitodo”; por los bisabuelos del Partido Comunista (nostálgicos) de principios del siglo xx, por los abuelos del 68 (los románticos que no olvidan) y por la diáspora del PRI, colocados por conveniencia en prácticamente todo el espectro electoral y que representan esa clase política convenenciera, corrupta y prostituida.

Cuando la “comentocracia” y el periodismo superfluo se refieren a esos personajes como los representantes de la izquierda no saben el daño que provocan al no hacer honor a la verdad.

A esos personajes que los agrupan en un colectivo que llaman “la izquierda”, ni son de izquierda ni están agrupados, y en cambio sí son vividores del sistema y están agazapados esperando en qué dirección brincar para apoyar “a quien les dará la próxima oportunidad de servir a México”.

Dice un activista, académico y asesor del candidato mesiánico que “los conceptos ortodoxos se han agotado y la izquierda es esa fuerza que aspira al equilibrio de la riqueza, así como la extirpación de raíz de la corrupción. De modo que si llega a la Presidencia y logra limpiar el juego cotidiano, les convendrá a los empresarios y a los millones de ciudadanos pobres. Le convendrá a la derecha. Le convendrá a los partidos. Y le convendrá mucho a Estados Unidos…”

Primero, no es izquierda; segundo, ¿quién decidirá y cómo el equilibrio de la riqueza? ¿El gobernante de turno o las fuerzas del mercado? ¿No intervendrá el Estado para “equilibrar”? La corrupción, ¿cómo la extirparán? ¿Los corruptos extirparán la corrupción? ¿Bejarano será el contralor? ¿Le convendrá a la derecha? ¿A los partidos les convendrá la no corrupción? Por favor!!!

Lo increíble que está sucediendo en nuestro país es que pensemos que porque los que nos ha gobernado han sido ineficientes y corruptos, lo que sea será mejor que lo anterior. Desgraciadamente, siempre puede ser peor. Nuestra democracia es un sistema inacabado, que requiere que la sociedad no esté esperando cuál es el próximo gobernante que la salvará y le dará de comer.

Ese sistema lo tenemos que terminar con participación y responsabilidad, no podemos seguir observando la realidad sin tener nada que ver con ella. No es increíble que exista un personaje con las características que tiene el tabasqueño: en realidad es bastante común que existan personajes de ese estilo en la mayoría de las culturas predemocráticas. Lo más inverosímil es darnos cuenta que existan personas que sufren del fenómeno del coyote con las gallinas.

Se han dejado seducir por el vaho de aquel y ahora cacarean tontería y media esperando que otros ilusos piensen igual que ellos. Decía el editor del American Mercury, H. L. Mencken: El demagogo es quien predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que sabe que son idiotas, entonces, en honor a la precisión no deberíamos de hablar de la “izquierda”, pero sí de la siniestra.

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