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Por qué la deportación de mexicanos de EU no será una catástrofe

La economía podría crecer hasta 0.5 por ciento más por la adición de trabajadores a la economía tras su deportación de Estados Unidos. Conoce los detalles.

22-12-2016, 2:50:45 PM

Con el triunfo de Donald Trump en las elecciones de este noviembre en Estados Unidos, 2017 no será un año fácil para México. Donald Trump anunció que deportará a 3 millones de inmigrantes, a quienes denomina “criminales”. Eso implica que tendremos 3 millones más de consumidores en México y un número menor a este de trabajadores. No todos van a encontrar empleo y quizás muchos de ellos sean niños, si Donaldo también decide abrogar el Dreamers’ Act de Obama.

Eso implica una presión al alza en los precios y una presión a la baja en los salarios. El bienestar de los hogares se verá disminuido, aunque anticipo que la economía podría crecer un poco más por la adición de trabajadores a la población, quizás un 0.5 por ciento más en 2017, si en ese año la deportación que ocurre es de un millón de personas y la mayoría de ellos están trabajando.

Otro efecto que tendremos son seis meses y 20 días de incertidumbre. A pesar que Trump anunció que empezará a evaluar si el TLCAN se queda o se va a partir del día uno de su mandato, también anunció que el período de deliberación serán los 200 primeros días.

Eso implica que los mercados van a tener incertidumbre todo ese tiempo, y que hay que prepararse para esa volatilidad.

Si decide denunciar el tratado y salirse el día 200, tiene que avisar con seis meses de antelación a las partes. Una cancelación del TLCAN no ocurriría, entonces, en 2017, sino en el primer trimestre de 2018. Mientras tanto, va a generar volatilidad del peso.

Si el TLCAN se cancela, los productos mexicanos entrarían a EU bajo el arancel de nación más favorecida en las reglas de la OMC. Ese arancel es equivalente al que tiene China. Pero Trump no sabe que México es una nación más cerrada que EU para los países con los que no tiene tratados, y nosotros sí podríamos imponer aranceles más altos a las importaciones americanas en muchos sectores.

No veo factible que pueda cumplir su promesa de poner aranceles del 35 por ciento a las importaciones automotrices desde México, a menos que acuda a salvaguardas (cuotas compensatorias por dumping). Estas son temporales, y tendrían que demostrar el daño en un panel arbitral.

Siempre cabe la posibilidad de que Trump, al ver que la OMC no le favorece, decida sacar a EU de ahí, y luego poner los aranceles que le dé la gana. Eso implicaría romper cadenas de proveeduría. En palabras de Dani Rodrik: “Si quieres separar países con una sierra eléctrica, terminarás cortándote las dos piernas”.

También, Trump ha anunciado que el TPP no va. Los países firmantes deberíamos modificar la regla de que esté presente el 85 por ciento del PIB de las economías firmantes para que entre en vigor, bajar ese número a 50 por ciento y firmarlo, aun sin EU, para tener instituciones supranacionales que induzcan mejores conductas de nuestros gobiernos.

El TLCAN ha sido mucho más que una colección de aranceles bajos: importó instituciones de mejor calidad que las que teníamos por aquí y que han dado confianza a los inversionistas. Si esas reglas no están ahí, la confianza de los inversionistas se ve erosionada. He ahí entonces, por qué el TPP es una buena idea: necesitamos preservar ese tipo de instituciones con las otras naciones del mundo que sí estarían dispuestas a comerciar con nosotros.

En resumen, bajo Trump, la economía mexicana podría crecer un poquito más de lo esperado en 2017 (0.5 por ciento más), y la economía de EU un poquito menos: hay que restarle -0.7 por ciento a su tasa esperada de crecimiento.

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