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Por qué el proteccionismo de Clinton y Trump es un peligro

La retórica proteccionista que va contra el libre comercio porque “destruye empleos” ha sido usada tanto por Donald Trump como por Hillary Clinton, pero ¿realmente limita los empleos?

10-10-2016, 2:15:25 PM
Por qué el proteccionismo de Clinton y Trump es un peligro
Salvador Kalifa Assad

La ciencia económica y la evidencia han demostrado que el intercambio comercial contribuye al progreso económico y a una mejoría en el nivel de vida de las personas. No obstante, siempre hay quienes se oponen al comercio libre porque afecta negativamente la actividad económica a la que se dedican.

No extraña, por tanto, que políticos suficientemente hábiles para esconder sus verdaderas intenciones electoreras abanderen la causa de estos grupos de interés con el argumento de que la liberalización comercial “destruye empleos”.

En México, esta ha sido la postura perenne de Andrés Manuel López Obrador, quien siempre se ha opuesto al Tratado de Libre Comercio. Sin embargo, la sorpresa más reciente en este sentido ocurre en el lugar menos esperado: la campaña presidencial en Estados Unidos.

El candidato por el Partido Republicano, Donald Trump, tiene una postura proteccionista no vista hasta ahora en un país desarrollado, que se centra en el argumento falaz de la destrucción de empleos. Esta posición no solo va en contra de los principios económicos más elementales, sino también se opone a lo que ha sido históricamente la posición de su partido político. 

Por su parte, la candidata por el partido demócrata, Hillary Clinton, también ha utilizado una retórica muy parecida, y a mediados de agosto declaró que se opondría a cualquier tipo de tratado comercial que “destruya empleos”.

Es interesante observar que las personas que promueven la apertura comercial y los que se oponen a ella la vinculan con la creación o pérdida de empleos netos en una economía.

Ese enfoque es erróneo. El comercio libre es benéfico no porque contribuya a un aumento en el empleo total, sino porque mejora los niveles de vida de la población en general, al elevar la productividad y darles acceso a productos de mejor calidad a un menor precio.

El intercambio con el exterior altera la distribución de trabajos por sector, como también lo hace el comercio interno. En una economía donde existe competencia, las fuerzas de oferta y demanda determinan el empleo por actividad económica; mientras que la creación o pérdida de empleos totales depende del ciclo económico y la política económica interna, pero no de la política comercial.

Es difícil encontrar ejemplos donde el comercio internacional perjudique, en uno u otro sentido, el nivel total de empleo en el largo plazo. Debemos abandonar, además, el mito de que pleno empleo significa no cambiar de empleo.

No se trata de dejar operando cualquier actividad, por poco rentable que sea, con el fin de conservar el empleo. Cuando el gobierno pone barreras al comercio está intercambiando empleos en un sector de la economía por empleos en otro, sin crear o destruir el número total de empleos.

El problema del proteccionismo es que favorece los empleos menos productivos o de salarios bajos. Por consiguiente, cualquier política que limita el comercio tiende a incrementar los puestos de trabajo en las industrias menos competitivas y a reducirlo en las relativamente más productivas.

El progreso y los beneficios del crecimiento económico no llegan a aquellos que esperan todo del proteccionismo y la asistencia gubernamental.

El gran reto en México, y ahora en Estados Unidos, es resistir a toda costa a las presiones proteccionistas, al tiempo que se facilita —mediante una adecuada educación y el entrenamiento—, el desplazamiento de los trabajadores, que se alejan de sectores en declive, hacia otro género de actividades donde pueden contribuir de una manera más productiva al bienestar nacional.

El columnista es doctor en Economía y dirige su despacho de consultoría en asuntos económicos y financieros. Dicta conferencias y ha publicado más de 2,000 artículos en periódicos y revistas.

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