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De panadero de casa a dueño de 250 restaurantes en el mundo

Alain Coumont pensó que no existía ningún lugar con un pan rico, por lo que decidió emprender una panadería propia. Su éxito fue tal, que ahora abre entre 20 y 25 locales al año en el mundo. El panadero que tiene 250 restaurantes en el mundo

28-04-2017, 6:40:30 AM
Le-Pain-Quotidien
Arturo Aguirre

Dice Alain Coumont (Bélgica, 1961) que el nacimiento de su marca, Le Pain Quotidien, tiene más que ver con la insatisfacción que con el intento de convertirse en un empresario de alcance mundial.

“Cuando iba a comer a algún sitio, en Bruselas, me quedaba con la sensación de no encontrar un pan rico, no me gustaba; aunque el pan te lo den gratis, tiene que ser delicioso, porque es la primera impresión cuando te sientas en un restaurante”, cuenta Coumont en entrevista con Alto Nivel.

El chef creador de una marca que trasciende países y continentes está en México para la inauguración de la sucursal número 11 de Le Pain Quotidien en la ciudad, esta vez haciendo a un lado el corredor Roma-Condesa-Polanco, para adentrarse a ese epicentro sureño en transformación que es San Jerónimo.

De silueta delgada, cabello alborotado y vestido de azul, Coumont es un exitoso empresario con más de 250 restaurantes a nivel mundial, bajo una marca que es dueña del 60% de ellos, aproximadamente, y el resto para franquiciatarios.

Coumont también tiene una nariz prominente que hace pensar en su forma de crear el pan: no sólo en la búsqueda de la consistencia perfecta, sino también del sabor y el olor.

Aunque parezca un alimento sencillo de elaborar, la receta de Coumont, que lo ha llevado a recorrer el mundo abriendo locales a discreción, requiere de una paciencia olímpica.

“Nuestro pan utiliza lo que llamamos una masa madre, la cual se deja reposar en un proceso que toma entre 8 y 10 horas, para que su sabor sea adecuado”, explica.

Lo que después agrega Coumont es aún más sorprendente: se requiere de entre 2 y 3 semanas para que la masa madre, hecha de harina, sal y agua, fermente naturalmente.

Con esta receta, el chef abrió su primer local en la capital belga. No era más que una pequeña panadería de 36 metros cuadrados, pero el diseño de aquel espacio de renta económica se quedaría como la cara tradicional de la cadena Le Pain Quotidien: muros de ladrillo rojo, instalaciones de luz y aire expuestas en un estilo urbano y un ambiente cálido.

“Fue algo que empezó en Bélgica, pero la gente nos empezó a buscar para llevar el concepto a diferentes puntos: París, Italia, Nueva York (con dos socios que lo buscaron para crecer llevar la marca a la Gran Manzana). Es una marca que no fue creada para hacer el gran negocio o que haya sido apoyada por socios millonarios o banqueros, más bien lo veo como una cuerda que se entrelaza”, dice Coumont.

Le Pain Quotidien abre entre 20 y 25 sedes al año alrededor del mundo. En este nuevo local en la Ciudad de México también se suman productos nacionales y extranjeros en la tienda del lugar, como café, chocolate, vino y algunas delicias para acompañar el pan artesanal que se exhibe en la entrada.

“El pan y el concepto del restaurante se adapta a cada una de las ciudades en las que estamos. En México tenemos un café delicioso, por lo que lo unimos con elementos sofisticados de la cocina de Le Pain, cosas que se comen en Francia e Italia, y adaptamos platillos locales que representan como el 20% del menú”, apunta el chef.

La paciencia de Coumont dio resultados. El chef también ha escrito tres libros en los que comparte su receta para lograr la mejor hogaza, con diferentes ingredientes, pero siempre con un estilo artesanal.

Así, cada vez hay más lugares en el mundo a donde puede llegar y disfrutar de un pan como se debe.

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