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Nuevo León a empresas: No negocien con gobiernos corruptos

El secretario de Desarrollo Económico del gobierno de ‘El Bronco’ ofrece, en entrevista con Alto Nivel, algunos consejos a las empresas para no repetir un conflicto como el que se abrió con Kia en la administración del priista Rodrigo Medina.

09-06-2016, 4:26:26 PM
Nuevo León a empresas: No negocien con gobiernos corruptos
Sergio Castañeda

No inviertan en estados con gobiernos corruptos y no recurran a intermediarios, recomienda el secretario de Desarrollo Económico de Nuevo León, Fernando Turner, luego de llegar a un acuerdo con la automotriz coreana KIA Motors para reducir los incentivos otorgados por el gobierno de Rodrigo Medina de la Cruz, un conflicto que estuvo atorado por varios meses con la administración de Jaime Rodríguez Calderón, también conocido como “El Bronco”.

“El llamado a las empresas que quieran invertir en México es que no negocien con gobiernos corruptos, que certifiquen la legitimidad del gobierno, que las cosas las hagan por arriba y no por debajo de la mesa, que se asesoren para conocer las leyes mexicanas y que no den comisiones sobre los incentivos que reciban de los estados donde decidan invertir,  a brokers ni abogados, es una falta de ética”, subraya el funcionario.

En entrevista con Alto Nivel, Turner afirma que las empresas que decidan invertir en Nuevo León pueden estar tranquilas, pues el gobierno es totalmente transparente y honesto. “Nosotros buscamos ayudar a las empresas invirtiendo en infraestructura y educación, reduciendo la burocracia, los trámites, asegurándoles que no van a ser molestados por inspectores abusivos o funcionarios tranzas, que se les va a apoyar para que sean más eficientes, para que produzcan más y ganen más”.   

Gracias a esa política, comenta el secretario de Desarrollo Económico, continúan arribando empresas extranjeras a la entidad. “En lo que va de esta administración hemos cerrado inversiones por un monto superior a los 1,000 millones de dólares (mdd) por parte de más de 60 empresas de diferentes sectores (autopartes, metal-mecánica, plásticos) y traemos otros 35 proyectos de energía renovable (eólica y solar), que representan una inversión de 1,500 mdd”.

Sobre el nuevo convenio firmado con KIA, el funcionario negó que el gobierno sea el triunfador. “Nosotros no queremos decir que ganamos y ellos perdieron, ganamos ambas partes, ahora hay que darle la vuelta a la página, KIA ya es una empresa de Nuevo León y la vamos a apoyar para que produzca autos y que su planta sea de las más eficientes de México, que seguramente lo será”.

El acuerdo alcanzado entre ambas partes contempla la reducción de incentivos de 28 a 10.5% de la inversión total de Kia y sus proveedores en la entidad, que asciende a 2,500 mdd, de los cuales 1,000 mdd serían invertidos por la firma automotriz coreana y el resto por sus socios comerciales.

De esta forma, el gobierno estatal destinaría alrededor de 250 mdd (4,500 mdp) para incentivos, en lugar de los 700 mdd (12,600 mdp) que pretendía KIA, algo nunca antes visto en la industria automotriz del país. 

Además, se eliminaron las cláusulas que obligaban al gobierno estatal a pagar el Impuesto Sobre la Renta (ISR) que causaban parte de las donaciones e incentivos, que le representaría un costo de 2,500 mdp; así como no cobrar a la empresa el Impuesto Sobre Nómina durante 20 años, esto es, 1,500 mdp. En este último punto, se acotó a los términos que establecen las Leyes estatales de 5 años. 

También se eliminaron beneficios que otorgó la pasada administración a la armadora como pagar la fiesta de inauguración, la tenencia de los autos de los principales directivos de Kia, la renta de helicópteros para que personal de la empresa sobrevuele el complejo automotriz las veces que quieran y la construcción de un centro de capacitación, que costaría 20 mdd, entre otros.

Asimismo, el nuevo acuerdo considera también que algunos servicios como electricidad, agua ultrapura, entre otros, sean proporcionados por terceros calificados y no por el gobierno estatal, para reducir la carga fiscal.

“Este nuevo acuerdo permite generar ahorros sustanciales para el Gobierno de Nuevo León, pero sobre todo tiene como fin apoyar a KIA Motors, para que sus operaciones y su futuro tengan certidumbre legal, que contribuya a impulsarla a una nueva etapa de crecimiento”, resaltó Turner Dávila, en un comunicado emitido por la dependencia.

Como parte del nuevo acuerdo se reservó un terreno para futuras expansiones de KIA y la empresa le dará preferencia a  Nuevo León como la primera opción para continuar con sus planes de inversión.

El municipio de Pesquería también se verá beneficiado de las negociaciones, pues se logró que la armadora KIA aceptara contribuir a ese ayuntamiento recursos por alrededor de 150 mdp, que serán destinados a la realización de obras municipales.

Turner dejó en claro que, pese a los desacuerdos con KIA durante el tiempo que duraran las negociaciones para alcanzar un nuevo acuerdo, el gobierno del Estado nunca dejó de apoyar a la empresa. “El gobierno ha invertido 4,000 mdp para que la planta de KIA iniciara operaciones en mayo pasado”.

No hay cheques en blanco

En una entrevista concedida a Alto Nivel en abril pasado, el secretario de Desarrollo Económico de Nuevo León aseguraba que ningún gobierno puede otorgar un cheque en blanco, como se hizo en este caso. “El convenio le hubiera costado a la entidad 28% de la inversión total que realizarán KIA y sus proveedores. Ningún otro Estado del país ha ofrecido tal apoyo a una armadora para que se establezca en su territorio y no vamos a ser el primero, se sentaría un mal precedente”.

Destacaba que empresas como Nissan, BMW, Audi, Mazda, Toyota y Honda, que recientemente invirtieron en la construcción de plantas automotrices en Aguascalientes, San Luis Potosí, Puebla y Guanajuato, no recibieron apoyos tan altos.

“La misma KIA no recibió tales incentivos en Estados Unidos para construir una planta en Georgia. Tengo entendido que obtuvieron 300 mdd, la mitad de lo que pretendían en Nuevo León. Si quieren ese apoyo que den los mismos salarios que en Georgia, así como el mismo nivel de compromiso con las autoridades, el respeto a las leyes, al país”, subrayaba.

Una fuente consultada dentro del sector automotriz comentó en su momento que es práctica común que los estados inviertan en la infraestructura y el terreno donde se construirá la planta o complejo, entre otros estímulos. “He escuchado de incentivos del 10%, quizá hasta 20% del monto total de la inversión, pero nunca 28% como en Nuevo León”. La fuente no ubica como una práctica común ofrecer pagos de ISR y dudó que esto se haya expresado por escrito.

Para Armando Bravo Ortega, director del Centro de Desarrollo de la Industria Automotriz en México (CEDIAM) del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, ningún gobierno puede comprometer más de lo que se hace con otras empresas. “El anterior gobierno de Nuevo León aceptó otorgar condiciones ventajosas a Kia y dejó al descubierto lo que era su administración. No se habían visto cantidades de esa naturaleza. Se habla incluso de pagar el ISR que causan las donaciones, apoyos o incentivos económicos, lo cual es un problema muy serio, porque es un tema que corresponde a la Federación, quien hace ese tipo de pactos es el gobierno federal, no el estatal”. 

El juego de los incentivos

En los últimos 10 años, las armadoras se han dado cuenta de la urgencia o necesidad de los gobiernos de los estados por atraer una planta automotriz a su territorio y han logrado importantes incentivos.

Los gobiernos de los estados tienen que responder a sus ciudadanos, darles mejores condiciones de vida, más y mejores empleos, y una planta automotriz resulta muy atractiva, una apuesta segura, explica Bravo Ortega, del Tecnológico de Monterrey.

“De entrada puede generar entre 3,000 y 10,000 empleos directos, dentro de sus instalaciones, después vienen los proveedores de nivel I, II y III, que se instalarán en los alrededores; las agencias automotrices, los talleres mecánicos, las refaccionarias, es toda una cadena, estamos hablando de entre 30,000 y 40,000 empleos nuevos, que beneficiarán a restaurantes, hoteles, supermercados, pequeñas y medianas empresas, y eso significa el cobro de impuestos, entonces existe una razón económica para atraer ese tipo de inversiones, pero apostar más de lo que se puede ganar es un riesgo muy alto”, añade.

Rubén Reséndiz, gerente general del Instituto de Fomento al Comercio Exterior del Estado de Jalisco reconoce que la culpa de todo esto la tienen los gobiernos de los estados, pues hace muchos años las empresas venían a México atraídas por la mano de obra, la infraestructura, el nivel de educación, la seguridad y la población. “Los incentivos eran un tema menor, era el último punto”.

¿Qué fue lo que pasó? Se volteó la tortilla, los incentivos pasaron del cuarto al primer lugar. Los gobiernos de los estados empezaron a poner los incentivos sobre la mesa, como la donación de la tierra y todo el tema de la infraestructura (drenaje, agua, electricidad, accesos, puentes, entre otros), la capacitación de la mano de obra.

Estados como Guanajuato se metieron muy fuerte al tema de atraer inversión y su valor fueron los incentivos. “De ahí empieza una competencia muy fuerte entre las entidades para ganar proyectos a base de incentivos. Ahora las empresas que llegan lo primero que hacen es preguntar: ¿qué nos ofreces?”, explica Reséndiz.

El funcionario cree que debe haber un acuerdo entre estados, donde también participe el gobierno federal, para no comprometer las finanzas públicas. “Las empresas van a seguir llegando con o sin incentivos, México es un mercado muy atractivo por donde lo quieras ver, entonces no tiene caso dejar endeudado al estado durante los próximos 20 años.”

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