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Noticias para leer mañana 9 de agosto en Alto Nivel

Este martes: Oaxaca, la desigualdad y el crimen que deterioran la paz; Estamos a favor de la nueva obra en Chapultepec, pero…; y te hablamos sobre María del Rosario Espinoza, la mexicana que venció a la pobreza para ser taekwondoín.

08-08-2016, 5:23:46 PM
Noticias para leer mañana 9 de agosto en Alto Nivel
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Oaxaca: la desigualdad y el crimen que deterioran la paz

Aunque Oaxaca es uno de los estados menos peligrosos del país, la violencia en la entidad ha aumentado constantemente en los últimos cinco años.

De 2011 a 2015, la tasa de homicidios aumentó 13 por ciento. En el mismo periodo, los crímenes con armas pasaron de uno a 15 por cada 100,000 habitantes y los encarcelamientos sin sentencia previa se dispararon 41 por ciento, de acuerdo con el Índice de Paz México del Instituto para la Economía y la Paz, publicado este año.

Desde inicios de año, cuando creció el conflicto magisterial en Oaxaca, también se incrementaron los homicidios en el estado. De acuerdo con el Semáforo Delictivo, en enero y febrero se registraron 55 y 54 delitos de este tipo, respectivamente, pero en marzo subieron hasta 73 y el último dato de junio lo ubica en 70.

El deterioro de la paz en Oaxaca también se ve, además de los crímenes, en la desigualdad económica. El estado tiene los peores niveles de distribución equitativa de los recursos en todo el país, de acuerdo con el Índice para la Paz.

A favor de la nueva obra en Chapultepec, pero…

No parecen haber muchas razones para oponerse al proyecto de renovación del Centro de Transferencia Modal (Cetram) de Chapultepec. La nueva obra, que implica una inversión de 3,000 millones de pesos, renovaría este centro que interconecta al Metro Chapultepec con 27 líneas de transporte colectivo hacia diversos puntos de la Ciudad de México y la Zona Conurbada.

Hay que empezar por el hecho de que ese parador era una zona grotesca y maloliente, infestada por el comercio ambulante. A la altura del Metro, el usuario tenía que abrirse camino por entre decenas de puestos ambulantes, que vendían desde garnachas hasta discos y programas piratas. Hagamos un experimento sensorial. Para el olfato, el Paradero Chapultepec era aceite quemado y comida en diversos grados de descomposición, así como el aroma pungente de la basura y el persistente olor a gasolina y gases producto de una mala combustión. Para el oído, el estruendo de los motores de cientos de colectivos y autobuses sólo se veía superado por los gritos de “súbale, súbale” (¿de verdad son necesarios, es decir, si no le gritan a la gente no se sube?) y la música pirata tocada en bocinas rotas a niveles de obvia distorsión. Para la vista, el paradero Chapultepec ofrecía una de las zonas más feas de la ciudad, sin duda.

Cuando todo esto fue retirado, hace unos meses, la sorpresa fue agradable: quedó a la vista un pedazo de terreno que podría resultar vivible, debajo de aquellas lonas y puestos metálicos. Luego vino la razón, si bien el proyecto era conocido desde 2014: la construcción de un Cetram en varios niveles, con un estacionamiento subterráneo amplio. No te pierdas este martes el análisis de nuestro director editorial Jorge Monjarás.

La mexicana que venció a la pobreza para ser taekwondoín  

Críticas a sus padres por apoyarla en el deporte que “no la llevaría a ningún lado”limitaciones económicas y geográficas fue a lo que se enfrentó la familia de María del Rosario Espinoza en su pueblo natal, La Brecha, Sinaloa, para que se convirtiera en taekwondoín sin saber que ella sería quien cambiaría la historia del pueblo de poco más de 2,000 habitantes.

María comenzó a practicar el taekwondo a los cinco años y a los 10 años se enfrentaba con niños pero sin ser un nivel competitivo; esto le ayudó a ser más tolerante y desarrollar un carácter competitivo. “A veces se daban uno y el otro y era más aguantadora Chayito. (…) Y ahí andamos apartándolos seguido”, comenta Marcelino Espinoza, padre de María del Rosario, respecto a las “peleas” entre sus dos hijos.

Su abuela paterna, Ubaldina Espinoza, ayudó con su herencia física a su nieta ya que el tamaño de sus pies también pasó a ella, convirtiéndolos en su fortaleza y su arma más fuerte, cambiando su gusto del boxeo por el Taekwondo.

En Guasave, a 50 km de donde vivía, inició sus entrenamientos y con tan sólo 10 años viajaba todos los días en camión, escondida para no pagar el pasaje, hasta el gimnasio Peimbert, donde conoció a Rolando García, su nuevo entrenador y quien la ayudó durante los siguientes meses a perseguir su sueño.

Nos leemos mañana… en Alto Nivel.

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