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Noticias para leer mañana 25 de julio en Alto Nivel

Te contamos cuál es el monopolio que aún no rompe la reforma energética; conoce por qué la revolución mundial automotriz ocurrirá en México; y te presentamos al cazador de temblores de la Ciudad de México

22-07-2016, 3:03:01 PM
Noticias para leer mañana 25 de julio en Alto Nivel
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El monopolio que aún no rompe la reforma energética

El mercado del gas natural, a diferencia del de petróleo y gasolinas, aún enfrenta varios obstáculos para liberarse en México, pero la demanda por este combustible crece y ya se nota en las tarifas de la energía eléctrica.

La reforma energética que impulsó la administración de Enrique Peña Nieto rompió el monopolio de Pemex en la exploración y extracción de hidrocarburos. Las recientes subastas de campos petroleros son la puerta de entrada a un sector que estuvo cerrado a la inversión privada más de 70 años. 

El otro monopolio de la empresa estatal, de la gasolina, debería acabar completamente en 2018, cuando se liberen los precios de los combustibles y haya un mercado más competido. Algunos jugadores, como Gulf y Femsa, ya darán servicio a los automovilistas. Pero hay otro monopolio que aún está en manos de Pemex y CFE. El del gas natural. Aunque se habla más del petróleo y la gasolina, el abasto suficiente de gas natural y un mercado competido será crucial para el desarrollo del país en los próximos años. Conoce la historia completa este lunes.

La revolución mundial automotriz ocurrirá en México

Quienes no se consideren amantes de los autos, tal vez se escandalicen al saber que la mayor parte de los mexicanos participamos activamente en el sector automotriz. Lo anterior se debe a que esta actividad es mucho más que un factor clave de la economía de nuestro país, de hecho es una industria que va ligada a la evolución de la sociedad en términos de desarrollo e innovación y que está posicionando a México en el mapa mundial en competitividad, tecnología de vanguardia y en eficiencia de procesos industriales.

Se cree que en aproximadamente 5 años, los automóviles no tendrán volante y hasta viajaremos en vehículos que no requieren de un conductor. Incluso, usaremos información biométrica y nuestra huella digital para proteger o desbloquear las puertas. Sin embargo, a la mano de estos avances y desarrollos también vendrán cambios legales en cuanto a la regulación del sector y la seguridad de los usuarios. Por ejemplo, ya que los automóviles tendrán la capacidad de retener y, además, transmitir todo tipo de información sensible (como nuestra ubicación y nuestra forma de conducir), será muy importante desarrollar lineamientos para determinar de qué forma se pueden utilizar estos datos, además de determinar quién tendrá acceso a ellos.

De esta forma, la conectividad y ciberseguridad se convierten en dos elementos clave a considerar en los años por venir, ya que los hackeos de los sistemas de conducción serán un riesgo potencial. Por ello, la industria trabaja de manera conjunta en la creación de productos de alta tecnología que sean capaces de identificar y prevenir esas amenazas de manera oportuna. Lee el análisis completo este lunes.

El cazador de temblores de la Ciudad de México

La Ciudad de México no sería la misma después de la herida que se abrió esa mañana. Era el jueves 19 de septiembre de 1985. Las manecillas del reloj marcaron las 7:17 hrs y fue el momento cuando el tiempo se detuvo para los capitalinos, mientras apenas despuntaba el sol. Un terremoto sumió a la urbe en los escombros y dejó a su paso 5,000 muertos, casi 50,000 heridos y más de 770 edificios colapsados.

El movimiento telúrico no sólo cimbró las calles, sino también la mente de un grupo de científicos e ingenieros mexicanos y, sobre todo, la curiosidad de un hombre que sabe que es imposible prever un sismo, pero que está dispuesto a alertar a los mexicanos con 30 segundos de anticipación para evitar una nueva tragedia. Su nombre es Juan Manuel Espinoza, director del Centro de Instrumentación y Registro Sísmico (Cires). 

Para Juan Manuel, durante día y noche, la alerta sísmica se ha convertido en una obsesión de 31 años. Su mirada se desliza sobre una pantalla que tiene trazado el mapa de la República Mexicana, el cual monitorea las estaciones de registro sísmico alrededor de la Costa de Guerrero, mientras revela un temor constante en sus conversaciones: “Estamos esperando que suceda el gran terremoto”. Te traemos esta historia este lunes.

Nos leemos mañana… en Alto Nivel

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