'; Alto Nivel
ExpressHistorias

Noticias para leer mañana 21 de julio en Alto Nivel

Conoce al repartidor que se convirtió en director en Domino’s Pizza; te contamos por qué INEGI no debió cambiar la metodología sobre pobreza; y te damos una guía para tener una privacidad responsable en redes sociales.

20-07-2016, 5:28:23 PM
Noticias para leer mañana 21 de julio en Alto Nivel
Altonivel

El repartidor que se convirtió en director en Domino’s Pizza

Víctor Flores tenía 18 años cuando entró a su primer trabajo formal como repartidor de pizzas en una sucursal de Domino’s en Puebla, acababa de entrar a la universidad, le gustaban las motocicletas y había decidido estudiar ingeniería electrónica para trabajar en la Comisión Federal de Electricidad, al menos ese era su plan.

Aunque acabó la carrera, nunca ejerció, porque: “Traía salsa de pizza en las venas”, dice en forma de broma en entrevista con Alto Nivel. Después de 24 años de trabajar para la empresa trasnacional ahora es Director Regional de las Tiendas del Sureste (tiene a su cargo 40 unidades en Campeche, Mérida, Yucatán y Quintana Roo).

En poco más de dos décadas, Flores pasó por ocho puestos diferentes, siempre escalando hacia arriba. Fue repartidor de pizza, jefe de repartidores, gerente en entrenamiento, gerente de la unidad en la sucursal Libanés de Puebla, donde trabajo cinco años. Este jueves te contamos su historia.

Por qué INEGI no debió cambiar la metodología sobre pobreza

No debemos perder de vista que el conocimiento es poder, el control sobre las estadísticas es una fuente importante de poder. Por ello, no debemos caer en la ingenuidad de pensar que las estadísticas son, siempre, fuentes libres de sesgos y exentas de orientaciones ideológicas. Es fundamental conservar una orientación crítica ante cualquier dato estadístico y preguntarnos quién, cómo y para qué lo ha generado.

Las estadísticas son instrumentos indispensables en todo proceso de planeación social y debemos estar siempre vigilantes para asegurarnos de que cumplan los criterios de validez y fiabilidad. En las mediciones históricas, aquellas que nos permiten detectar tendencias a lo largo de los años, es fundamental que la metodología se repita escrupulosamente año tras año: introducir cualquier cambio en la forma en que se mide una realidad puede por sí mismo alterar los resultados, lejos de que sea la propia realidad la que haya cambiado. Y esto es, justamente, lo que ha ocurrido con la medición de los ingresos de los hogares mexicanos tras los cambios metodológicos introducidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

En efecto, de forma injustificable desde un punto de vista técnico, ha cambiado únicamente la forma en que mide los ingresos del segmento más pobre: a aquellos hogares que declaran “ingresos sospechosamente bajos” (sin que ni siquiera se defina bien qué se entiende por tal cosa) se les pasa un segundo cuestionario bajo el supuesto de que así se corrige una inicial subestimación de sus ingresos. El resultado práctico de tal cambio metodológico ha sido que en 2015 los ingresos de los hogares más pobres “crecieron” un 34% respecto a 2014, pasando de 2 mil a 3 mil pesos al mes, mientras que el ritmo medio de crecimiento registrado entre 2008 y 2014 se movía en el entorno del 2%.

Como consecuencia añadida, y por arte de magia estadística, la desigualdad en México ha visto reconducida su tendencia anterior: en lugar de seguir aumentando como en años previos, de pronto se ha visto reducida, ya que entre los más ricos los ingresos “tan sólo” han crecido un 10%. Y es que el cambio metodológico sólo ha afectado a los ingresos de los más pobres, en el caso de los más ricos o de las clases medias no se han considerado necesario implementar un segundo cuestionario bajo el supuesto de una subestimación.

Guía para tener una privacidad responsable en redes sociales

Pedro López Biffano, un joven de apenas 19 años de edad, se convirtió entre 2010 y 2011, en uno de los delincuentes más buscados de todo el estado de Puebla. La policía lo buscaba por ser el autor intelectual y material de 4 secuestros realizados principalmente a jóvenes, por quienes exigía en promedio 100 mil pesos de rescate.

¿Quién era su principal aliado en esta labor delincuencial? Facebook, red social que le servía como base de operaciones. Su modus operandi era sencillo: Contactaba a sus víctimas a través de la red, platicaba con ellos, seguía sus publicaciones, los investigaba y, tras tener toda la información en las manos, finalmente los secuestraba.

La estrategia de López Biffano tuvo desafortunadamente éxito, debido a que existe un tema que, a pesar todas las innovaciones que vemos en las redes sociales, sigue estando desatendido, la privacidad y seguridad de la información personal.

¿Quién es el responsable de que el tema de la privacidad siga sin tomar el valor que merece? De acuerdo con Lother Determann, Socio de la firma de abogados Baker & McKenzie en Palo Alto, California, tanto los usuarios de las redes como las propias compañías que las desarrollan. Lee completo el análisis este jueves.

Nos leemos mañana… en Alto Nivel.

Relacionadas

Comentarios