Opinión

#NoTeCalles: Alto a la espiral de violencia contra la mujer

Desde el ‘piropo’ hasta el feminicidio, así se da la espiral de violencia contra las mujeres en México. Tres víctimas exhortan con el ejemplo a denunciar.

20-04-2016, 4:40:39 PM
#NoTeCalles: Alto a la espiral de violencia contra la mujer
Daniela S. Valencia*

La campaña #NoTeCalles, lanzada por internet y distribuida en redes sociales, puso el dedo sobre el deshonroso primer lugar a nivel mundial que ostenta México en violencia sexual, según datos de la ONU.

Este video retoma tres casos que se volvieron emblemáticos de una realidad que nos aqueja como sociedad gracias a la visibilización que han tenido tanto en redes sociales como en medios de comunicación.

Las víctimas Yakiri Rubio, Andrea Noel y Gabriela Nava han tenido el aplomo no sólo de denunciar ante las autoridades y continuar el proceso, a pesar del gran desgaste que ello implica dadas las conocidas flaquezas de nuestro sistema de justicia. Decidieron contar por todos los medios a su alcance su testimonio para exhortar a todas las mujeres a no quedarse calladas si también sufrieron abuso sexual y, sobre todo, crear consciencia sobre la gravedad de que, ante estos delitos, se criminalice a las víctimas, cuando el único responsable es el agresor, SIEMPRE.

En las redes sociales se observan mensajes de adhesión y apoyo, pero, lamentablemente, también se observan muchos otros que alimentan la espiral de violencia, minimizando y banalizando las agresiones, o lo que es peor, con amenazas directas a las denunciantes; víctimas por cuenta doble, castigadas por dar la cara por todas y pedir que esto pare de sucedernos.  

Estas respuestas nos dejan expuestos como sociedad, y también nos invita a poner reflectores sobre el verdadero origen de esta espiral de violencia contra las mujeres: la violencia simbólica. 

¿A qué se refiere? “La violencia simbólica es esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas ‘expectativas colectivas’, en unas creencias socialmente inculcadas”, define Pierre Bourdieu.

¿Cómo se traslada esto al género? Cuando se es parte de la idea aún muy socialmente arraigada de la sumisión de la mujer al hombre. En los medios, en las calles y en el seno familiar podemos observar cómo diariamente ésta se reproduce mediante mensajes y signos de dominación, desigualdad y discriminación que  naturalizan o justifican la violencia hacia las mujeres.

Cuántas veces hemos escuchado ante un hecho de agresión sexual comentarios del tipo: “Ella lo provocó por cómo se viste, él, al final es hombre.” “Solita se expone, para qué anda sola en la noche.” Desde el “piropo” mismo, que no es más que un eufemismo que busca legitimar el acoso en las calles: “Deberías sentirte agradecida, si te pasa es porque estás guapa, preocúpate cuando no te digan nada.” Lo que hay en el fondo de estas expresiones es la noción de que los hombres tienen derecho sobre el cuerpo de las mujeres, incluso más que ellas mismas. Derecho a opinar sobre nuestros cuerpos, derecho a poseerlos, a dominarlos y someterlos… empezando con un “piropo” y terminando con una violación o un feminicidio, del discurso machista al homicidio machista

Por lo mismo, el cambio profundo radica en el lenguaje mismo, que es antecedido por un cambio de pensamiento. Llamarle al pan, pan, y al vino, vino. ¿Cómo pedirle a una mujer que ha sufrido una vejación que denuncie cuando los primeros comentarios que recibe de su entorno inmediato, incluso por sus seres queridos, la culpabilizan y justifican al agresor?

“¿Qué tanto es tantito?”: La responsabilidad de los medios

El caso de Andrea Noel nos permite también reflexionar en torno al papel que juegan los medios de comunicación en toda esta problemática.

Hace un par de días se señaló en diversos medios como presuntos culpables de su agresión a dos conductores del programa “Master Troll”, transmitido por el canal Telehit, de grupo Televisa, Andoni Echave y Alberto Ordaz, conocido bajo el mote de “Rey Grupero”

En su programa –ahora suspendido— se dedican a hacer “bromas” a famosos y transeúntes, como bajar pantalones a hombres y robar besos a mujeres. Ya Echave ha comparecido ante el Ministerio Público. 

Dejando por un momento de lado el procedimiento legal que determinará su culpabilidad o inocencia en dicho delito, el primer video que “Rey Grupero” subió a Youtube para deslindarse de los hechos es un ejemplo claro de reproducción  de violencia simbólica por parte de una figura pública.

Retomemos algunas de sus declaraciones en el mismo: 

“Nosotros no ‘troleamos’ a las chicas de esa forma, igual les robamos un beso, o algo mucho más sencillo.”: minimiza y trivializa la agresión sexual que representa besar a una mujer sin su consentimiento.

“Ustedes saben que damos diversión, que nos enfrentamos con hombres que se pueden defender.”: legitima la violencia como método de entretenimiento y refuerza la creencia de que las mujeres no podemos defendernos; la contraposición hombre fuerte, mujer débil

“Los medios de comunicación, tienen la obligación social y el deber ético de promover los derechos de las mujeres”, dicen las voceras de la campaña #NoTeCalles, pero sucede que más allá del llamamiento a un buen criterio ético, la ley obliga a los concesionarios de radiodifusión (Televisa incluido) a que su programación garantice el derecho de las audiencias, definido como “El respeto de los derechos humanos, el interés superior de la niñez, la igualdad de género y la no discriminación” (Artículo 256 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión).

Lo triste es que “Master Troll” no es excepción, sino ejemplo de la regla: los medios de comunicación participan activamente en la reproducción de la violencia simbólica, y al responder estos a una dinámica de oferta y demanda, regresamos al punto clave: como sociedad tenemos el poder y la responsabilizad de comenzar a cortar de raíz: tolerancia cero a cualquier mensaje que discrimine y violente a la mujer. 

Gracias a Yakiri, Andrea, Gabriela y a todas esas mujeres que han tenido la valentía de no callarse, que cada día sean más las que no lo hagan para que llegue el día en que #NiUnaMás pasemos por lo mismo. 

*La autora es consultora en comunicación política. Socia-directora de la firma hispanomexicana Abella & Valencia

 

 

 

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