Por Sergio Raimond-Kedilhac, profesor de Entorno Económico.
Especialista en estrategias de competitividad,
oportunidades de negocio, ejercicios de vulnerabilidad y
generación de empleo productivo.
La reducción de BBB+ a BBB por parte de la agencia Fitch Ratings de la calificación que da a México, tiene dos implicaciones:
Una a corto plazo que consiste en un posible encarecimiento del costo financiero.
A largo plazo presenta la imperiosa necesidad de cambiar las estrategias para la competitividad del país y el empleo, que se pueden resumir en lo siguiente:
Estrategia para mejorar calificaciones internacionales.
Factor Clave: Cabildeo para que evaluadores califiquen empleo potencial, producción , relación de gobierno con sector privado, mayor competencia; no sólo disciplina fiscal de corto plazo
Política de tipo de cambio: mantener un tipo de cambio estable pero sin permitir que se aprecie, por ejemplo este año establecerlo alrededor de 13.80 pesos por dólar a finales de año 2009, y permitir que se deprecie en un 4% anual de modo que a finales de 2010 quede a un valor de 14.35 pesos y en 2011 de 14.90 pesos.
Esta política favorece comprar lo hecho en México y al empleo. El costo del crédito no lo encarece excesivamente, pues la tasa pasiva del crédito externo solo aumenta un 4% para conceder el crédito en pesos mexicanos.
Política de acceso suficiente a financiamiento, manteniendo el costo financiero bajo y créditos a largo plazo: tasa activa baja de 8% al sector inmobiliario, en créditos entre 7 y 15 años. Complementar con sistema de respaldo, de Garantías a todas aquellas areas de financiamiento que se quiera favorecer. Esta medida favorece principalmente a empresas medianas y pequeñas, porque las fortalece. Las empresas grandes no necesitan estas medidas porque sus finanzas las resuelven en el mercado global internacional.
Política de tasas impositivas bajas, a los impuestos directos, de alrededor de 15% generalizadas: 13-15% de tasa al IETU, 15% de tasa al impuesto personal o de 18% de tasa y deducir a la base gravable uno o dos salarios mínimos.
Política de gravar con impuestos al consumo: generalizada del 15% al IVA, o cambiarla por un impuesto a las ventas de 3%, generalizada.
Política de gasto publico de inversión subsidiaria: los proyectos de infraestructura que tengan costo de recuperación a corto plazo, concesionarlos, pero los que tienen plazos muy largos de recuperación, preferir mejor licitar la construcción de las obras y pagar puntualmente a los constructores el avance de obra. Esta medida fortalece la competencia y a las empresas constructoras medianas y pequeñas y les permite mejores condiciones de competencia.
Política pública de complementariedad con sector privado.
Con estas políticas mejora sustancialmente la calificación a México en el largo plazo de las agencias, principalmente porque estas políticas favorecen la creación de empleo.
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