El champagne es un indiscutido protagonista de los brindis que se realizan en todo el mundo.
La bebida es fiel invitada en la mesa de hogares y restaurantes. Su presencia evoca, sin duda, imágenes de celebraciones, especialmente aquellas de fin de año.
Para los expertos se trata de un trago que, además de tener buen sabor, provoca placer para los sentidos.
El investigador Gerard Liger-Belair, de la Universidad de Reims Champagne-Ardenne, en Francia, declara que al momento de probarlo se activa un mecanismo “sutil y maravilloso” gracias a las burbujas que despide la copa.
El efecto, para el experto, se asemeja al del vino, sin embargo; la sensación provocada por el champagne se impone.
Origen y elaboración
La bebida proviene de Francia, específicamente de una de las zonas vinícolas más importantes del país llamada, precisamente, Champagne.
Aquí nació el vino espumoso gracias a uvas de diversas variedades, entre ellas pinor, noir, pinot meunier o chardonnay.
La técnica es conseguir una segunda fermentación para lograr la espuma, la que se produce dentro de la misma botella.
Productores de ese lugar señalan que los vinos espumosos producidos en otras zonas pueden tener una apariencia y sabor similar, donde ya todo depende del paladar que los pruebe, pero no pueden ser llamados Champagne.
Se recomienda su consumo inmediatamente después que las botellas se ponen a la venta para así no perder ni un poco de su frescor.
La zona francesa, líder en elaboración de la bebida, comercializa anualmente 245 millones de botellas, siendo Gran Bretaña y Alemania los países importadores por excelencia, seguidos por Estados Unidos, Suiza, Bélgica e Italia.
Cosa de gustos
Existen muchos tipos de champagne en el mercado, además de otros vinos espumantes.
Blancos, rosados, blanc de blancs (obtenido del chardonnay exclusivamente) y blanc de noirs son los más conocidos.
Los productores de la zona francesa señalan que los zares optan por la bebida más dulce, mientras que los americanos prefieren el champagne más seco. Los ingleses en tanto, prefieren la variedad llamada brut.
La elección depende exclusivamente del gusto de las personas. La combinación entre el champagne y la comida es un proceso de aprendizaje que se va adquiriendo con el tiempo.
www.altonivel.com.mx
| ENCUESTA |