Un brusco descenso en las encuestas registró el presidente norteamericano Barack Obama. A diez meses de su llegada al poder su popularidad cayó de un 80% a un 50%, marcando un declive no visto desde hace más de 5 décadas en Estados Unidos.
Para la casa Blanca este resultado se explica por la imposibilidad de poner fin a la crisis económica, los problemas internos del Partido Demócrata y el aumento en la intensidad de los conflictos bélicos en Irak y Afganistán, lugares a los que incluso sería necesario mandar más tropas.
La noticia positiva para el gobierno es que la imagen internacional del presidente sigue gozando de buena salud.
Hace casi un mes el ex senador por Illinois recibió el premio Nóbel de la Paz. Aunque para sus más enconados detractores, el mandatario aún no da pruebas concretas de merecer este importante reconocimiento.
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