01 de octubre 2009
(Agencias)-. El presidente de facto de Honduras, Roberto Micheletti, bajó el perfil a la amenaza realizada en contra de la embajada brasileña, donde se ha alojado al ex mandatario Manuel Zelaya, todo esto, mientras se mantiene la polémica por el "decreto de excepción".
El derrocado presidente hondureño burló ayer miércoles los controles policiales desafiando una orden de arresto y el 21 de septiembre ingresó en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, donde permanece junto a otras 50 personas.
Respeto de este hecho, Micheletti dijo en entrevista con Reuters que no tomará ninguna "medida adicional" contra la embajada una vez vencido el plazo de 10 días (desde el sábado) que su Gobierno fijó para que se definiera la suerte del ex presidente.
"Ellos pueden quedarse ahí todo el tiempo que quieran. Lo único que necesitamos nosotros es que se garantice de parte de Brasil que no le permita hacer una campaña política en su propia sede", recalcó.
Mientras tanto, se mantiene la discusión a nivel internacional por el decreto ejecutivo que establece un estado de excepción que restringe libertades de reunión y circulación, entre otras. La iniciativa fue incluso criticada por sectores locales que apoyaron en su momento el golpe de Estado.
"Es imperativo que las autoridades de facto restablezcan por completo e inmediatamente todos los derechos civiles y constitucionales a los hondureños", dijo Dan Restrepo, asistente especial del presidente estadounidense Barack Obama para Latinoamérica, en una conferencia en Miami.
Micheletti se niega a restituir a Zelaya y busca arrestarlo por supuestamente "violar" la Constitución al intentar realizar una consulta popular que abriera paso a la reelección presidencial.
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