Sin conocimientos profundos de protocolo, no se puede garantizar el éxito personal ni mucho menos profesional.
En este sentido, la mesa no es sólo un lugar para disfrutar de una exquisita gastronomía, sino que también es un punto de encuentro social, familiar y muy apto para generar y cerrar negocios, donde la conversación juega un papel primordial.
Para ello, existe una serie de recomendaciones que se deben tomar en cuenta. A continuación, claves sobre los modales a considerar en una comida de negocios.
Los modales comienzan desde la invitación
-Siempre debe permitir que su cliente elija el lugar y con la cortesía que quede cerca de su oficina.
-Si eligió un lugar donde existe una regla de etiqueta en el vestir, debe comunicárselo a su cliente. No decirlo puede obstaculizar la negociación al sentirse incómodo, y nadie cierra un negocio en condiciones incómodas.
- Si siente que llegará tarde, debe comentarle a su cliente el tiempo estimado para arribar al lugar.
Durante la comida
- El teléfono celular nunca se coloca sobre la mesa, por dos razones: una porque la mesa está hecha para comer, y dos, dejar el celular encima es señal de que tienes otros asuntos más importantes que tratar.
- Si usted no bebe, de todas formas debe tener la cortesía de ofrecer algún aperitivo.
- Al sugerir un vino, es usted quien debe cerciorarse que se encuentra en buen estado, asegurándote que le ofreces un buen vino y en excelentes condiciones.
- Si debe pararte de la mesa, lo correcto es que ubique su servilleta en la silla y no sobre la mesa, ya que si la servilleta está sucia será muy desagradable verla cerca de los alimentos.
- Bajo ninguna circunstancia hable con la boca llena.
Punto clave: la sobremesa
- Evite temas tabú. Este tipo de tema podrían ponerlo en una posición de conflicto, lo que afectaría las posibilidades para terminar de manera positiva el acuerdo.
- No monopolice la conversación, deje que su invita se explaye tanto como usted, y vice versa, el anfitrión debe tener cierto protagonismo.
- A un buen negociador no se le debe notar eufórico si logra el acuerdo, o enojado si no lo consigue; nunca debe mostrar emociones radicales.
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