Según un estudio de IE Business School y Simon-Kucher & Partners en España, denominado "La gestión de precios de las empresas", el aumento de precios puede resultar la fórmula más efectiva para obtener beneficios.
De hecho, según sus cálculos, un aumento del 10% en los precios de un producto, tiene mucho más impacto en los beneficios, que un incremento o descenso similar en las ventas o en los costes.
Ahora bien, si aquella política de precios no se hace de la forma correcta, puede ser hasta peligrosa. Para minimizar los riesgos, los expertos dan algunas pautas de cuándo y cómo aumentar los precios sin que las ganancias se resientan.
¿Dónde es más fácil subir el precio?
Productos con multiatributos
Ocurre en los sectores donde el criterio de evaluación no es único, siendo válido para los viajes, ropa o complementos. Por ejemplo, la oferta básica puede variar en función del tipo de hotel, las excursiones que elija, la habitación que quiera, el tipo de pensión. En el caso de la ropa, cualquier accesorio o cualquier toque distintivo le permitirá jugar con el precio final. En todos ellos es más fácil subir el precio.
Artículos que se asocian a la elaboración de materias primas
De alguna manera el consumidor percibe que está justificado el incremento de precios por la subida de costes.
Productos vinculados al lujo y a la exclusividad
En el primer caso, porque el público al que va dirigido no encuentra en el precio una variable a considerar o a comparar entro otros productos también exclusivos. Además, porque el consumidor lo que valora es el precio total de la cesta.
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