La costumbre de llorar en público en las sociedades occidentales, en especial en el caso de los hombres, es visto como un "punto débil" dentro de su personalidad.
"Llorar no es de hombres" dicen las madres a sus hijos pequeños, sin saber que el llanto de los niños, es parte integral de su desarrollo. Es decir, una forma de atraer atención a sus necesidades básicas y de expresar sus emociones.
Los niños a los que no se permite llorar acumulan estrés y ponen en peligro su salud. De igual forma lo es para los adultos. Eso es justamente lo que busca revertir una novedosa terapia alternativa conocida como "lagrimaterapia".
En detalle, esta técnica busca calmar los sentimientos de angustia o tristeza, a través de la elaboración de gotitas basadas en las lágrimas. Una vez recolectadas las lágrimas son llevadas al laboratorio donde se fabrican las gotitas.
Aquí, la forma más simple de aplicar el tratamiento es clasificar las lágrimas en tres grandes grupos o sentimientos:
Lágrimas para erradicar temores
Éstas están orientadas a combatir sentimientos negativos que nuestros temores. Nos provocan como celos, rabias, egoísmo, etcétera. Dan seguridad, calman la mente y dan firmeza al cuerpo.
Para elevar el nivel de conciencia
Con las lágrimas la gente toma un nuevo nivel de conciencia y adquiere una nueva forma de pensar respecto a la vida y a las cosas que van pasando.
De gozo: las más difícil de conseguir
Con el tratamiento de estas lágrimas se exacerba el gozo o la felicidad propia.
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