El coolhunting o "cazatendencias" nace a principios de los noventa en Estados Unidos, cuando la revista "New Yorker" creó el nombre de en 1997, para describir el trabajo de Dee Dee Gordon, la pionera en esta especialización y fundadora de la primera agencia coolhunting del mundo "Look-look".
En sus comienzos, esta estrategia se proyectaba al futuro inmediato, ahora, la profesión traza recorridos de medio y largo plazo. "Estudiamos las tendencias sociales para dar una aproximación innovadora y diferenciada del resto de las empresas”, explica uno de sus fundadores.
Marcas tan dispares como Nokia, Coca Cola, Starbucks, Absolut o ID&T, entre otras, han recurrido a los servicios de estas consultoras estratégicas, para adelantarse, presentar alternativas con gancho, convertir los movimientos sociales, y las tendencias que de ellos puedan surgir, en la clave del éxito de sus campañas de publicidad.
Incluso, los partidos políticos, medios de comunicación e instituciones no gubernamentales se han subido a la moda marketinera, buscando empatizar con los gustos de la sociedad en tiempos de crisis económica, pero también de saturación informativa.
Coolhunting = innovación
La crisis funciona como un elemento de filtro y se encarga de limpiar lo que no es eficaz o rentable, lo que no es ágil, lo estático. En este sentido, el coolhunting abre nuevas oportunidades.
La innovación es, sin duda, el fin último de los cazatendencias o coolhunters, y la clave del éxito para diferenciarse de la competencia, alcanzando así una potente ventaja competitiva. Pero las tendencias son algo más que modas pasajeras, la observación, la intuición y la investigación son la base del análisis de las sociedad.
En este sentido, las agencias de coolhunting se nutren de las investigaciones de mercado y estudian a los líderes de opinión como "muestra significativa".
Fuente: Puromarketing
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