El sólo echo de pensar en chocolates, se nos hace agua la boca al recordar el olor y eso nos motiva a comprarlo. El olor es una herramienta que puede ser muy útil para el marketing usada desde hace décadas de forma habitual.
Aunque no es una herramienta que sirva para todos los sectores, muchos pueden aprovecharla con mucha eficacia, utilizar los olores puede ayudar a que el consumidor final tome la decisión de comprar.
En su libro Brand sense, Martin Lindstrom dice que cerca de 83% de los mensajes publicitarios están dirigidos a un solo sentido: la vista, lo que deja 17% a los otros cuatro, el experto recalca que 75% de nuestras emociones cotidianas están influidas por lo que olemos.
El sentido del olfato es el más olvidado y según estudios recientes, es uno de los más influyentes a la hora de la decisión de compra.
De todas las definiciones que existen de marketing consideramos que la que más acertada es la que la define como el arte y la ciencia de vender a más personas que las que podemos contactar de forma personal.
La compra de cada consumidor será generada por alguna herramienta de marketing diseñada para lograr ese impulso y el olor puede ser un elemento determinante, sobre todo porque el mercado obliga a desplegar estrategias para diferenciarse de la competencia, crecer y lograr objetivos.
Cabe mencionar que no basta con ser buenos, ni tener el mejor producto, respaldado con el mejor servicio, brindar la mejor atención, y cargar lo que ofrecemos de todo el valor agregado posible, de lo contrario las ventas no estarán a la altura de las necesidades en el momento en que el cliente haga su balance.
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