Cada vez, crece más el interés de las empresas por la situación personal de los empleados. Si bien, antes la preocupación estaba sólo enfocada en las ganancias de la compañía, pues ahora también se extiende hacia quienes producen.
Se estima que la evaluación del desempeño de los colaboradores es uno de los aspectos que reflejan esta tendencia, dándole gran relevancia a la parte humana de los trabajadores, obteniendo finalmente, resultados más integrales con respecto a su funcionamiento.
Para llevar a cabo una evaluación integral, se estima que la empresa debe:
-No limitarse a los resultados referentes al dinero, sino acercarse a la parte humana de los empleados, observarlos de manera integral.
-Asegurarse de que los jefes de área son capaces de dialogar con ellos y de encaminarlos en la estructuración y cumplimiento de sus objetivos.
Pero, pese a que la gestión de empresas está cambiando, en muchas de ellas aún se cae en el error de continuar viendo al trabajador como un ente productor. Según la firma consultora Watson Wyatt, las organizaciones generalmente se limitan a premiar a quienes obtengan mejores resultados al final del año y a quienes contribuyan a subir en las listas de ventas, pero no van más allá ni tienen en cuenta esos aspectos intangibles que deben hacer parte de la dirección del desempeño de los empleados.
De esto cabe destacar algunos aspectos que las empresas no consideran en la evaluación y por lo tanto fallan:
-La capacidad de los jefes de área en entablar conversaciones difíciles con sus dependientes y de manejar su mal desempeño.
-La capacidad de los empleados de establecer sus propios objetivos y de proveer y recibir retroalimentación.
-La comunicación continua para asegurar que no se haga inapropiadamente. Un énfasis excesivo en el establecimiento de los objetivos y en las revisiones de final de año.
-Asegurarse de que la dirección del desempeño haga parte del funcionamiento global del negocio para que los empleados comprendan que al lograr sus objetivos están contribuyendo con el éxito de la organización.
Fuente: Tendencia 21
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