La llegada a Katmandú, Nepal, como en toda fascinante ciudad asiática, es caótica. Al atravesar el portal de salida del aeropuerto, una lluvia de bulliciosos e insistentes nepaleses, "atacan" ofreciendo toda clase de servicios, hospedaje, transportes, turs, comidas, etc.
Uno de los lugares más recomendados para instalarse es el hotel "Santhi Nepal", ubicado en pleno Thamel, centro turístico dentro de la ciudad, lleno de lugares donde comer, de variadas nacionalidades, panaderías, sitios de Internet, cajeros automáticos y locales de ropa de muy buena calidad y bajo precio.
Recorrer a pie esta ciudad es como trasladarse a otra dimensión, un sin fin de increíbles colores invaden sus estrechos y laberínticos callejones, entre sus construcciones y sus decorativas tiendas, que hacen de Katmandú un oasis para aquellos fotógrafos ansiosos de obtener sus obras de arte.
Qué visitarLa plaza Durbar o "del Palacio" indica el centro de Katmandú, y representa el núcleo de actividades de la parte más antigua y más característica de la ciudad. La plaza está ocupada por gran cantidad de templos, estatuas, monumentos y principalmente por el palacio.
En el centro de la misma se ubican los templos Trailokya Mohan y Maju Deval, con escalinatas que desde su punto más alto, brindan una vista panorámica de toda la plaza y su caótico tránsito de vendedores, turistas y del mercadillo de verduras y especias, que se despliega en la base de estos templos.
Forman parte de la plaza también "La casa de Kumasi Devi", la diosa viviente, quien desfila por Katmandú sólo una vez al año y Hanuman Dhoka; el viejo Palacio Real; además de las estatuas de Bhairab Negro (dios del terror) y Bhairab Blanco, quien está protegido de éste por un portón de rejas.
A pocas cuadras se ubica la parte comercial, donde se hallan locales de electrónica, bancos importantes y los restaurantes mas típicos. Entre ellos, en la calle New Rd, se encuentra el "Marwari Sewa Samiti", donde es posible disfrutar de los platos más típicos y repetirlos todas las veces que el turista desee. Uno de los más típicos es el "Dhal bhat tarkari", que consiste en una especie de espesa sopa de lentejas condimentada con curry y jengibre, la cual se acompaña con chapati (pan árabe) y arroz blanco.
Dentro de su extravagante población, resaltan innegablemente los "Sadus", personas sagradas que creen que la vida del hombre se divide en tres etapas: primero, crecer y estudiar, la segunda etapa es la del matrimonio y los hijos y en la tercera, dejan todo lo que tienen, todo lo material y se entregan a la vida del mendigo, a vivir de lo que la gente les da, sin volver a tener contacto con su familia, pasando así por todas las condiciones que puede vivir un ser humano.
Asimismo, los habitantes de Katmandú dejan crecer su cabello y lo van enrollando a modo de turbante, lo que les sirve bastante al momento de pedir dinero, para sacarse una fotografía junto a ellos, teniendo como principal atractivo su cabellera.
Así es Katmandú una fascinante mezcla de desorden, color y maravillosas imágenes que la hacen un lugar en el mundo imposible de olvidar.
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