El coaching, más que una nueva disciplina, es una actitud de vida que cada vez es más popular. Y pese a que el coaching se puede aplicar en cualquier ámbito personal, éste suele ser muy efectivo en el ámbito laboral.
A partir del coaching podemos adquirir destrezas como tener la capacidad de poder movilizar a las demás personas. Al menos, eso es lo que realiza el Move Coaching, rama dentro del coaching que busca motivar a quienes están a nuestro alrededor.
Todo parte por la primicia de que el coaching trabaja con los valores, principios y encuadres, por lo que resulta como una práctica humanista no terapéutica tanto en la cotianeidad, como en la vida laboral. Además, cabe recordar que el coaching ayuda a conectar a las personas con uno mismo, y a la vez, generar energía positiva a quienes le rodean.
De este modo, aplicar este tipo de coaching dentro de una empresa puede desembocar en una mayor productividad en los empleados. Esto porque si el que aplica el coaching es un directivo, él podrá entregar al resto de su equipo la energía positiva que sus empleados necesitan para que se sientan a gusto con su trabajo.
En tanto, el Move Coaching es también ayudar a que otro se mueva por sus propios medios, por lo que el coach deberá entregar a su equipo las herramientas para que trabajen con iniciativa propia. De esto, se afirma que el coach tiene la tarea de enfocar, iluminar ciertos lugares que están en sombra.
Lo escencial es que el coach ayude a despertar con quienes trabaja a diario, motivándolos y solucionando los problemas de entendimiento y comunicación. Supone una ayuda para que despierten partes adormecidas por el tiempo, el conformismo o el miedo a hacer algo diferente desde la creatividad y el cambio generado de dentro a fuera y no al revés.
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