Al revisar la información que cada entidad presentó para la licitación de la nueva refinería, Pemex encontró que Hidalgo y Guanajuato cumplen con todas las características necesarias. Esto, de acuerdo con los criterios que la paraestatal estableció para elegir la sede donde será levantado el proyecto.
Dentro de los planes y programas revisados por Pemex, ambos son los únicos proyectos en donde se tiene previsto realizar iniciativas de reconversión de residuales, que considera eliminar la problemática de la producción de combustóleo en el centro del país y los costos elevados de su desalojo.
De decidirse entre Salamanca (Guanajuato) o Tula, (Hidalgo), Pemex evitaría el gasto que representa el proyecto de residuales en Tula que sería de $40,631 millones , incluidos gastos asociados de operación y mantenimiento por espacio de 20 años, mientras que en Salamanca se estiman en $51,268 millones para el mismo periodo.
El director de Pemex, Jesús Reyes Heroles, señaló que uno de los principales criterios que se tomarán en cuenta para elegir el lugar será la infraestructura petrolera; “el terreno es lo de menos y las configuraciones de las refinerías existentes”.
Factor político
No obstante, existen ciertos factores relacionados con la política que pueden inclinar la balanza en contra de Salamanca acrecentando las opciones de otros estados candidatos a la refinería.
George Baker, analista del sector energético, comentó que, a pesar de que Salamanca cumple con todos los criterios, el aspecto político de asociar el proyecto con el ex presidente panista Vicente Fox podría costarle en la elección de la sede.
De darse este escenario, situaría a Hidalgo, Veracruz, Oaxaca, Puebla, Tabasco y Tlaxcala con más posibilidades porque cubren con cuatro de los cinco criterios establecidos por Pemex, aunque Hidalgo y Veracruz tienen la ventaja de contar con amplia infraestructura y planes de expansión.
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