Las alarmas provocadas por la crisis de la industria textil italiana, afectada mayoritariamente por la disminución de pedidos, es el principal problema al que debe enfrentarse actualmente la moda italiana.
Diez desfiles menos y 26 casas de moda ausentes en la Semana de la Moda Femenina de Milán, fueron una señal de la huida de algunos de los diseñadores, lo que se atribuye a la prudencia entre los compradores a la hora de invertir y apostar por nuevas propuestas.
La crisis económica, por lo tanto, hizo su aparición una vez más, pero ahora frente al glamoroso mundo "fashion". Pese a que la creatividad fue la principal protagonista de la semana de moda, desarrollada en el norte de Italia, el fantasma de la quiebra de grandes firmas, puso a la vista las dificultades por las que atraviesa el sello "Made in Italy".
Debido a los efectos de la crisis, la primera fila de los desfiles de Gianfranco Ferré -donde tradicionalmente se ubican grandes estrellas y personalidades- este año estuvo ocupada por tres comisarios nombrados por el Gobierno italiano, esto para administrar la IT Holding -grupo de Ferré- que se encuentra bajo la atenta mirada del organismo regulador debido a sus problemas económicos.
El gobierno italiano, buscaba con esta medida proteger a la casa de modas de sus deudores, hasta encontrar una solucion apropiada.
La quiebra de IT Holding no sólo afectaría a Gianfranco Ferré, sino que también a Just Cavalli -línea juvenil de Roberto Cavilli-, Galliano, Versace Sport y Malo, que son administradas bajo la licencia de Ittierre, filial de IT Holding.
Por otra parte, los problemas de vesturiario de Just Cavalli - la mitad de sus trajes no fueron entregados por falta de dinero- provocando que su desfile fuera anulado con 48 horas de anticipación, sumándose así al oscuro panorama que está viviendo la moda italiana. Frente a estos acontecimientos, Roberto Cavalli no tuvo más que presentar unos días después su nueva colección.
Y pese a las acciones de los diseñadores, este año la Semana de la moda Femenina de Milán estuvo exenta de compradores. Las casas comerciales que suelen organizar dos desfiles tuvieron problemas para llenar los asientos reservados a sus clientes. Por otra parte, pequeñas firmas renunciaron a participar en los desfiles oficiales de la temporada.
El presidente de la Federación Textil, Michele Tronconi, por su parte, anunció que la industria necesita de una ayuda urgente del gobierno, que prometió ayuda para el sector a mediados de marzo.
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