Con el fin de facilitar la modificación de los términos de las hipotecas, el gobierno estadounidense lanzó un programa de US$75,000 millones, en un intento por evitar la ejecución de casas hipotecadas con un préstamo de hasta US$729,750.
El Tesoro anunció que para ser parte del programa, los deudores tienen que demostrar a los prestamistas que atraviesan dificultades financieras, tales como desempleo o un excesivo incremento en el dividendo imposible de solventar.
El plan incluye los préstamos sujetos a modificaciones contraídos antes del 1 de enero del 2009 y las casas deben estar habitadas, según detalló el Tesoro.
| ENCUESTA |