BAGDAD (Reuters) - El presidente francés, Nicolas Sarkozy, llegó el martes por la mañana a Bagdad en una visita sorpresa para restaurar los lazos con Irak y poner fin a la animosidad con Estados Unidos sobre la invasión al país en 2003, a la que París se opuso frontalmente. En la primera visita de un mandatario francés desde la invasión, Sarkozy se reunió con el presidente iraquí, Jalal Talabani, y tenía previsto encontrarse con el primer ministro Nuri al-Maliki.
La invasión sumió a Irak en años de insurgencia y enfrentamientos sectarios. Decenas de miles de iraquíes y más de 4,000 soldados estadounidenses han muerto. La violencia ha disminuido drásticamente en Irak en los últimos meses, mientras las tropas estadounidenses se preparan para dejar las ciudades y retirarse completamente para fines del 2011.
Días atrás, el país llevó a cabo las elecciones más pacíficas desde la caída de Saddam Hussein. Las autoridades iraquíes creen que ha llegado el momento de que las compañías extranjeras inviertan, especialmente las petroleras. "La seguridad está mejorando, pese a algunos problemas que se mantienen. La situación no es perfecta, pero unos meses atrás ¿quién hubiera dicho que yo visitaría Irak y a sus líderes?", dijo Sarkozy durante una conferencia de prensa conjunta con Talabani.
El mandatario francés elogió a Irak por recobrar su soberanía con un pacto de seguridad firmado con Washington para establecer la retirada y por lograr una elección con tanta participación. Francia disfrutó de relaciones relativamente estrechas con Irak bajo el Gobierno de Hussein, y el ex presidente francés Jacques Chirac encabezó la oposición internacional a la invasión de 2003. Sarkozy ha buscado templar las relaciones con Washington desde que fue elegido en 2007.
NUEVO TONO
El presidente Barack Obama prometió durante la campaña electoral en Estados Unidos, llevar a cabo una retirada más rápida y que los aproximadamente 140,000 soldados que aún siguen en Irak, salgan del país en los 16 meses posteriores a su llegada al cargo en enero.
Sin embargo, los mandos militares estadounidenses están a favor de una retirada más lenta que no ponga en peligro los recientes logros en seguridad. La violencia que colocó a Irak al borde de una guerra civil abierta ha caído drásticamente en los últimos 18 meses y las elecciones del 31 de enero se realizaron sin sufrir ningún gran ataque.
Aún así, los atentados suicidas y los coches bomba son comunes y por ello la visita de Sarkozy, en el marco de una gira por Oriente Medio, estuvo rodeada de secretismo. "Esta visita no fue anunciada por motivos de seguridad", dijo la oficina del presidente francés.
La última visita a Irak por parte de un alto cargo francés se produjo en mayo de 2008, cuando el canciller Bernard Kouchner pasó unos días en el país, en una muestra de lo que París anunció como su renovado compromiso con Bagdad.
Una visita a Irak caerá mejor entre la opinión pública francesa ahora que George W. Bush ha abandonado la presidencia de Estados Unidos. Las políticas de Bush en Irak fueron muy impopulares en Francia y cualquier paso que pudiera entreverse como un apoyo a ellas hubiera sido ampliamente rechazado.
Kouchner, uno de los pocos políticos franceses que respaldó la intervención militar en Irak, debió disculparse en el pasado ante Maliki tras ser citado en un artículo de la revista Newsweek en el que pedía que fuera destituido.
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