Marzo 21, 2010  |  Ciudad de México
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Los cines más lujosos del mundo




Imagine que llega a ver su película favorita acompañado por una copa de champagne y un delicioso platillo oriental… un gusto que sin duda usted, lo vale.


En Berlín estrenaron una sala con butacas totalmente reclinables y en la que los espectadores se pueden deleitar con sushi y champagne.

Una sensación parecida a la del viajero que vuela en business, frente a los que lo hacen en clase turista, sólo que a precio más o menos accesible: 10 euros la entrada, en lugar de los 7 que costaría en cualquier sala de estreno del centro de Berlín.

Eso es lo que ofrece el Astor Lounge, una sala de la Ku’Damm, la avenida del oeste de la capital, que en tiempos del Muro fue centro por excelencia del sector occidental y que ahora quedó algo desplazada por la competencia del revitalizado este.

El Filmpalast, como se llamó durante décadas, se ha remodelado y reabierto esta semana bajo esa nueva denominación, dispuesto a plantar cara a la crisis ofreciendo al visitante unos cuantos extras inimaginables en cualquiera de los multicines de la ciudad.

“Espacio para estirar las piernas tanto como dé de sí el cuerpo“, explicó su propietario, Hans-Joachim Flebbe, “tartas de chocolate y vainilla de verdad, con capuccino de cafetera italiana, o nuestra selección de Delicatessen a la carta“.

Por supuesto, lo único que incluye el precio de la entrada es el placer de extender las extremidades, además de la butaca de piel y una copa de bienvenida -espumoso alemán o un cóctel sin alcohol-, servicio de guardarropa y algún que otro detalle más.

El catering -con menús cinematográficos, del Cinecittá con terrina de anguila y vieiras gratinadas, al Babelsberg de medallón de cerdo y sushi- se suma al total, lo mismo que los longdrinks o copa de Veuve Clicquot que uno decida tomarse.

Si uno se conforma con el cóctel de bienvenida y alguna tarta, servida en la mesita junto a la butaca, la sesión sigue siendo asequible. Si se entra en el cine con hambre, la cosa puede salir bastante más cara -unos 15 euros, por un mini-menú, entre 120 y 200 euros, por el champán francés.

El público del Astor en estas festividades es asimismo variado: matrimonios acomodados, el formato madre-hijo de los Strube, y una vistosa representación de la comunidad gay berlinesa.

Un discreto equipo de camareros y camareras sirve las copas, tartas y resto de especialidades en las mesitas junto a la butaca en la aproximadamente media hora previa al pase de la película -o sea, durante los anuncios-. En cuanto se apaga la luz acaba el catering.

La película pensada para el estreno viene como anillo al dedo: Australia, el dramón dirigido por Baz Luhrmann, con Nicole Kidman y Hugh Jackman, un cine en gran formato de 166 minutos algo desfasado que estas fechas y en butaca abatible se digiere bien.

Comentarios (1)
Ene 22. 2009
Sorprendente y de muy buen gusto sólo que un poco caro para algunas personas. Muchas felicidades al desarrollador del proyecto

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