MEXICO DF (Reuters) - Las remesas, alguna vez el sustento de pueblos enteros en México, se han desplomado a su menor nivel en una década por la crisis financiera en Estados Unidos, que ha dejado a miles de inmigrantes mexicanos desempleados y los ha llevado de vuelta a su tierra natal.
Desde el año pasado, el flujo de remesas hacia México comenzó a estancarse por vez primera en lo que va de esta década, y aquel caudal de dólares que por años se transformaba en majestuosas casas o autos de lujo, hoy apenas alcanza para batallar con el día a día.
"Lo estamos resintiendo mucho", dijo Ramón Jiménez, que vive en el poblado mexicano de Acatzingo. "Mandaban 1,500 dólares o 1,000 mensuales, ahora no mandan nada, no hay dinero, no hay trabajo", agregó.
Jiménez tiene a una hija viviendo en Omaha, en el estado norteamericano de Nebraska, que acaba de perder su trabajo en un coletazo de la crisis en Estados Unidos, que está golpeando sobre todo al sector construcción, un paraíso laboral para millones de ilegales mexicanos, ahora en decadencia.
El "sueño americano" se está transformando en una cruda realidad que empuja a los inmigrantes ilegales a volver.
Por ejemplo, el matrimonio mexicano formado por Ernesto Lorzo y Margarita Martínez primero suspendió la construcción de su casa en México que llevaban a cabo con los dólares ganados como indocumentados en los últimos ochos años en Delaware.
En agosto, en medio del recrudecimiento de la crisis, la pareja hizo las maletas para regresar a casa, al suroeste de la Ciudad de México, con los dos hijos que tuvieron en suelo norteamericano, después de que sus empleadores comenzaron a exigirles papeles legales.
"No hubiéramos podido aguantar", dijo Martínez, sentado en la sala de su casa, junto a una escalera que lleva a un segundo piso que jamás se construyó.
El banco central calcula que este año las remesas que envían los mexicanos a casa bajarán entre un 2 y un 3 por ciento, desde el récord de 23,979 millones de dólares del año pasado. En agosto, las remesas cayeron 12.16 por ciento, la peor baja en más de una década.
El flujo de remesas también se está frenando por los mayores controles laborales y migratorios en Estados Unidos, principal socio comercial de México, en donde se calcula viven unos 11 millones de mexicanos.
LA PESADILLA DEL REGRESO
De acuerdo con la Secretaría del Trabajo en México, unos 350,000 mexicanos que viven en Estados Unidos están haciendo las maletas para regresar a casa, ante la falta de empleo y controles más estrictos para los inmigrantes.
Y eso golpea las sumas millonarias que tradicionalmente llegaban. Los espectaculares aumentos de dos dígitos quedaron atrás, para dar paso a un nuevo periodo de modestos números, mientras todo el mundo resiente la crisis.
El regreso de los emigrantes representa un doble problema para México, porque además de que el dinero deja de fluir, se podría abultar la ya elevada tasa de desempleo.
En México, la creación de empleos sigue sin despegar a los niveles deseados por el Gobierno y la desaceleración en Estados Unidos está obligando a las empresas a no crear o incluso a cerrar posiciones laborales.
Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el envío de remesas a América Latina y el Caribe este año será de unos 67,500 millones de dólares, contra los 66,500 millones de dólares del año pasado.
Aunque la diferencia es mínima, la institución dijo que, ajustado por inflación, el monto de 2008 bajó su valor en un 1.7 por ciento, lo que se traduce en un menor poder de compra.
"El incremento masivo en las remesas ha llegado a su fin", dijo Luis Alberto Moreno, presidente del BID, en una entrevista reciente con periodistas. "La gente que está en el extranjero tendrá que adaptarse", agregó.
| ENCUESTA |