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Los riesgos para México de la llegada de Trump… o Hillary

Los políticos mexicanos piensan que Trump y su muro son el principal enemigo de nuestro país, cuando el riesgo real está en la propuesta de desmantelar o eliminar el TLCAN. Y esta es una amenaza que han lanzado tanto Trump como Hillary.

04-10-2016, 3:49:02 PM
Los riesgos para México de la llegada de Trump… o Hillary
Sergio Sarmiento

No es solo Donald Trump. Estamos viendo un peligroso resurgimiento del nacionalismo y el proteccionismo. El momento es muy similar al que sufrió el mundo tras la Gran Depresión y que llevó al poder a Benito Mussolini en Italia y a Adolf Hitler en Alemania para después provocar la Segunda Guerra Mundial.

Hillary Clinton es mucho más diplomática que Trump y no plantea la construcción de nuevos muros, de los que ya hay cientos de kilómetros a lo largo de la frontera. Coincide con Trump, sin embargo, en la necesidad de modificar o eliminar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Pero eliminarlo sería un golpe mucho más fuerte para la economía que cualquier muro.

El comercio entre México y Estados Unidos fue en 2015 de 583,600 millones de dólares, de los cuales México exportó 316,400 millones e importó 267,200 millones para registrar un superávit de 49,200 millones de dólares (Oficina del Representante de Comercio de los Estados Unidos).

En 1993, año anterior a la entrada en vigor del TLCAN, el comercio bilateral fue de solo 81,498.3 millones de dólares, 39,917.5 millones de exportaciones y 41,580.8 de importaciones, para dejar un déficit a México de 1,663.3 millones de dólares (Oficina del Censo, EUA).

Los beneficios del comercio exterior son múltiples. Es falso que el propósito sea generar un superávit. Si el comercio fuera así, un juego de suma cero en el que por cada ganador debe haber un perdedor, no habría comercio. La razón por la que el comercio ha sido la base de la prosperidad desde el inicio de los tiempos, es que extiende beneficios tanto al comprador como al vendedor.

Mucha gente no lo entiende, ni en México ni en los Estados Unidos. Por eso ha habido tanta oposición al comercio exterior y en particular al TLCAN. Millones de empleos a ambos lados de la frontera dependen de ese comercio libre. Eliminarlo, como proponen Trump o Hillary, provocaría una enorme depresión en los dos países.

Nadie puede acusar a Trump de contar con una inteligencia que le permita conocer las virtudes del libre comercio. Hillary es distinta. Tan las entiende que cuando era secretaria de Estado ayudó a la negociación del TPP, el Tratado Transpacífico, aunque ahora lo repudia porque los tratados
comerciales son impopulares.

La falta de comprensión no solo ocurre en EU. Los votantes británicos decidieron abandonar la Unión Europea porque no consideraron las consecuencias de esta decisión en su economía.

La principal amenaza para México de la campaña presidencial estadunidense no proviene del muro de Trump, sino de la propuesta de desmantelar o eliminar el TLCAN. Y esta es una amenaza que han lanzado tanto Trump como Hillary.

México está obligado a lanzar una campaña de cabildeo, pero no nada más para contrarrestar a Donald Trump, sino para domar el ánimo proteccionista que está adquiriendo proporciones alarmantes en la Unión Americana.

Hay que convencer a los congresistas estadounidenses, pero también a la población en general, de que el libre comercio, lejos de ser un lastre, es una de las pocas partes de la economía de Norteamérica que ha estado creciendo con vigor y creando empleos. Esta labor de convencimiento es la responsabilidad más importante de la diplomacia mexicana en estos tiempos. Sin embargo, nuestros políticos piensan que Donald Trump y su muro son el enemigo, cuando el riesgo real es el proteccionismo comercial.

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