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No culpes a México: Las empresas de EU se llevaron empleos a China

Desde que entró China a la OMC en 2001, más de 4 millones de empleos manufactureros se perdieron en Estados Unidos. Muchas empresas norteamericanas se llevaron empleos que nunca volverán.

16-03-2017, 6:30:28 AM

 

La gran pérdida de empleos en Estados Unidos no ocurrió cuando entró en vigor el TLCAN en 1994, sino siete años después, cuando China entró a la Organización Mundial de Comercio (OMC). Este hecho significó que las economías industrializadas, como la norteamericana, quitaron barreras a las exportaciones chinas y, de esta manera, más empresas se animaron a llevar operaciones al país asiático y aprovechar sus entonces bajos costos.

Donald Trump puso a México como el centro de sus críticas al señalarlo como el único ganador del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y uno de sus argumentos favoritos es el déficit comercial que tiene, aunque omite mencionar que tiene uno mucho más grande con China.

El gobierno de Estados Unidos planea renegociar el TLCAN y bajar los impuestos para que los corporativos regresen a su país de origen. Es probable que las empresas vuelvan con el plan de Trump, pero seguramente no traerán todos los empleos que se fueron.

China es el mayor comprador global de robots industriales, de acuerdo con un estudio de Deloitte, El futuro de la manufactura. El dragón asiático no sólo se benefició con los empleos, sino con la tecnología que las empresas norteamericanas llevaron.

El principio del fin

Aunque Trump achaca al acuerdo comercial de América del Norte la pérdida de trabajos en el sector manufacturero, la verdad es que los empleos en este segmento se mantuvieron estables después de la entrada del TLCAN en 1994, de acuerdo con un estudio del Instituto de Política Económica (EPI, por sus siglas en inglés) de EU.

Por el contrario, después del año 2001, cuando China entró a la OMC, se perdieron más de cuatro millones de empleos manufactureros.

 

La entrada de China a la Organización Mundial de Comercio trastocó toda la producción manufacturera mundial. Entre los años 2000 y 2012, “el producto industrial de China creció 13.5 veces más de prisa que el producto de Estados Unidos; 9.4 veces más rápido que el producto de Alemania y 8.4 veces más de prisa que el producto industrial de México”, según el estudio Monitor de la Manufactura Mexicana, publicado por el Centro de Estudios China-México (Cechimex) en 2015.

Aún así, Trump eligió a México como el centro de la mayoría de sus críticas. Pero hay una razón en especial, considera Esteban Polidura, director de inversiones de UBS en México.

“Es interesante que se haya enfocado sólo en México. El país es el candidato ideal, no China, puedes negociar varias cosas”, dice el especialista, pues Estados Unidos también busca mejoras en los acuerdos de seguridad e inmigración.

Las grandes se fueron al Lejano Oriente

Al cierre de 2016, Estados Unidos tenía un déficit comercial con México de 63,191 millones de dólares (mdd) con México, de acuerdo con el Buró de Censos de Estados Unidos Es decir, EU le compra más productos a México de lo que les vende. Según Trump, esto es una desventaja para Estados Unidos, aunque no menciona que tiene déficits comerciales mucho más grandes con otros países.

Por ejemplo, con Alemania, tiene un déficit de 64,865 millones de dólares mdd. Con Japón es de 68,937 mdd. Con China es mucho más grande la diferencia: 347,037 millones de dólares, equivalente al 47.2 por ciento del total de su déficit comercial con todo el mundo.

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Gran parte de este déficit se debe a que muchas de las grandes empresas estadounidenses tienen grandes operaciones en China. A continuación enumeramos algunas:

Apple

Aunque diseña sus productos en Cupertino, California, todos son fabricados en China. La compañía invertirá 1,000 millones de dólares y abrirá un centro de investigación y desarrollo.

General Motors

La compañía tiene 58,000 empleados en el país asiático y tiene 11 asociaciones con compañías chinas para el desarrollo, ensamblaje y venta de vehículos.

Goodyear

La llantera estadounidense anunció en noviembre pasado una inversión de 485 millones de dólares en la ampliación de su planta en Dalian, China, donde espera aumentar su producción a 5 millones de llantas diarias.

Hewlett-Packard

El gigante tecnológico tiene presencia en China desde 1981 y es el segundo fabricante de computadoras más grande en el país. En 2008 reforzó sus inversiones con más plantas y laboratorios.

Intel

El fabricante de chips más grande del mundo invirtió 1,600 millones de dólares en 2014 para ampliar una planta y compró parte de una compañía estatal de procesadores, un sector estratégico para Beijing.

Johnson & Johnson

La empresa de Nueva Jersey tiene 17 plantas en China en las que emplea a más de 9,000 personas. Además, en 2014 invirtió 300 millones de dólares en un centro de cadenas de suministro.

Mattel

El fabricante de juguetes hace más del 70 por ciento de sus productos en China. La compañía ha sido acusada de explotar y pagas muy bajos salarios en el país. A partir de 2013 ha comenzado a trasladar producción a Brasil y la India por costos laborales.

 

Los trabajos no volverán

Durante su campaña a la presidencia, Donald Trump amenazó con poner un arancel de 35 por ciento a las importaciones chinas, aunque no se ha vuelto a referir al tema desde que llegó a la Casa Blanca.

Esta y otras ideas tienen como objetivo traer la inversión y los trabajos de vuelta a Estados Unidos. Pero, lo más probable, es que sea muy tarde.

“Personalmente considero que estamos siendo testigos del ocaso de la hegemonía productiva de Estados Unidos, particularmente en el sector manufacturero y crecientemente en productos de mayor nivel tecnológico”, dice Enrique Dussel Peters, doctor en Economía y coordinador del Cechimex de la UNAM.

El académico señala que Estados Unidos tiene un déficit comercial tan abultado porque sus exportaciones han sido desplazadas en los últimos 20 años. Remarca que en el año 2000, el 50 por ciento de las importaciones en América Latina y el Caribe provenían de la Unión Americana. Hoy están cerca del 30 por ciento, mientras que las chinas aumentaron del 1.0 al 18 por ciento.

Y aunque Trump tuviera éxito en traer las empresas de vuelta, no pasará lo mismo con los empleos. En 2014, China se volvió el mayor comprador de robots industriales, adquiriendo más de 36,000, mucho más que los Estados Unidos o Japón, de acuerdo con el estudio El Futuro de la manufactura, de Deloitte.

“China está bien encaminada a convertirse en la capital de la automatización del mundo”, destaca la firma en el reporte.

Los costos laborales se han incrementado en China y contratar más personal ya no es el principal interés para las empresas en aquellas latitudes. Una tercera parte de 849 compañías norteamericanas dice que no tiene planeado aumentar inversiones en 2017, según una encuesta de la American Chamber en China.

El plan de Trump de traer el pasado de vuelta, pero muchos empleos industriales se fueron para no volver. Y no es culpa de México ni China.

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