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Por qué ni Uber ni Cabify resolverán la movilidad de la CDMX

La presión política de gremios y gobiernos, la nula interconexión en sistemas y la infraestructura dirigida a los conductores particulares hacen al transporte público anárquico, lento e inseguro. Y eso no lo resolverán Uber ni otra plataforma digital de transporte.

12-07-2017, 11:20:12 AM
transporte ciudad de mexico
Notimex

La llegada de plataformas de transporte privado como Uber y Cabify a México fue una bocanada de aire para miles de personas que viven y trabajan en la Ciudad de México y la zona metropolitana, y que sufren cada día en los traslados. Pero estas startups no resolverán el asfixiante problema de movilidad que se vive en la gran urbe. La razón es que hay tres grandes factores que obstaculizan los viajes de los ciudadanos y es tarea de los gobiernos resolverla.

El poder político ejercido por y sobre las agremiaciones de transportistas, la nula interconexión entre los sistemas de transporte y los privilegios para el automóvil particular son los tres males a atacar si queremos movernos con más libertad y seguridad. Y eso no implica solamente abrir más líneas del Metro y Metrobús.

“Generalmente se ve el problema de movilidad como un problema de transporte. Pero, desde mi punto de vista, hay que atenderlo como un problema urbano”, explica Leonardo Martínez Flores, profesor de la Maestría de Desarrollo Urbano de la Universidad Iberoamericana.

A continuación explicamos los tres problemas que tienen atorada la movilidad en la Ciudad de México y su zona metropolitana, y que ni Uber ni Cabify pueden resolver.

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Poder político

En 1971, el presidente Luis Echeverría designó a Octavio Sentíes como regente de la Ciudad de México. Sentíes era el representante legal de la Alianza de Camioneros, una agremiación que nació a principios del Siglo XX.

Esta es una muestra de la larga historia de la relación entre los líderes del transporte público concesionado con el poder político en la zona metropolitana del Valle de México. El peso de estas agremiaciones se deja ver, sobre todo, en tiempos electorales. El líder del Sindicato de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Fernando Espino, mostró su apoyo público a Delfina Gómez, candidata de Morena a la gubernatura del Estado de México; mientras que concesionarios de camiones de la entidad hacían campaña a favor del abanderado del PRI, Alfredo del Mazo.

“El acomodo operativo de los concesionarios del transporte en relación con el Gobierno está mediado por la incapacidad de este último para estructurar tanto un orden legal como medidas de cumplimiento que se reflejen, de forma directa, en las prácticas de movilidad. Lo anterior trae como consecuencia un esquema de funcionamiento del sector que en algunos casos se podría presentar como ‘anárquico’, dice el estudio Una lectura del transporte público concesionado en Ciudad de México, desde la visión del orden urbano, hecho por Madisson Yojan Carmona, investigador de la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia, publicado en junio de 2016.

Leonardo Martínez Flores, de la Universidad Iberoamericana, dice que lo primero que se puede hacer para atender el problema de transporte es que los líderes políticos “cedan parte del control que tienen sobre las organizaciones de transporte. Me refiero, por supuesto, al jefe de gobierno de la Ciudad de México, al gobernador del Estado de México y a todo el conjunto de líderes de organizaciones de transporte concesionado, de taxistas, que entran en contubernio con ellos.”

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Transporte diseñado sin interconexión

Aunque la introducción de líneas de Metrobús y una tarjeta de recarga que sirve para este sistema y el del metro es un avance para la movilidad, el transporte público adolece una falta de coordinación y de interconectividad que complica los traslados.

“Todas las entidades de la zona metropolitana del Valle de México sufren por rutas no sincronizadas, horarios e información, así como una falta de integración de tarifas (…) La pobre coordinación entre las agencias a cargo del transporte público ha resultado en una fragmentación entre los diferentes modos de transporte”, dice la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) en un estudio publicado en 2015.

El académico de la Ibero coincide en que los sistemas de transporte público que se han desarrollado no tienen una visión de conjunto. “Eso genera muchos problemas de movilidad. Muchas personas se enfrentan a problemas de conectividad porque las redes de transporte no ayudan al usuario a llegar de la mejor manera a su destino.”

El transporte concesionado, además de carecer de conectividad, agrava el problema con su sistema que lo orilla a competir por el pasaje. El hecho de que los choferes camiones y microbuses tengan que entregar una “cuenta” diaria al dueño del vehículo provoca “sobrecupo, nula interconectividad, paradas discrecionales y repentinas para el ascenso y descenso de pasaje, invasión de rutas, bajas velocidades, conductores improvisados e invasión y deterioro del espacio público”, según un reporte de ONU Hábitat Movilidad Urbana en México 2014-2015.

Para el gobierno, el auto es primero

En las metrópolis de México, el transporte colectivo concesionado es la columna vertebral de la movilidad de muchas personas. En 2007, el 60 por ciento de los traslados diarios en la zona metropolitana del Valle de México se realizaron en microbuses, colectivos y taxis. El 8.0 por ciento en sistemas de transporte público masivo (Metro, Metrobús, Tren Ligero y Trolebús), y el 29 por ciento en automóvil privado, según estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Pese a que la mayoría de las personas se mueven en transporte público, casi toda la inversión de infraestructura en movilidad se va al uso del automóvil particular.

En 2014, el 80% del presupuesto en movilidad en el país fue destinado a infraestructura vial, pese a que los autos particulares representan el 30% de los viajes. El 20% restante fue sólo para peatones, ciclistas y transporte público, de acuerdo con un estudio del Instituto de Políticas para el Transporte y Desarrollo (ITDP, por sus siglas en inglés).

“A pesar de los avances en los sistemas de transporte modernos, destaca que en las inversiones públicas predomina el enfoque de desarrollo de infraestructura para el transporte motorizado privado, lo que ha fomentado su uso”, coincide ONU-Hábitat en su estudio.

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