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Mitos y realidades de los cultivos transgénicos

¿Los alimentos transgénicos son dañinos para la salud humana y animal? ¿Afectan otros cultivos? ¿Impactan de forma negativa el medio ambiente? A estas y otras preguntas responde el autor de este texto.

16-10-2016, 4:08:08 PM
Mitos y realidades de los cultivos transgénicos
Alejandro Monteagudo*

La India, que el siglo pasado apenas producía e importaba algodón, ahora no sólo es autosuficiente sino el primer exportador mundial de ese importante cultivo. Misma historia en el caso de Brasil y la siembra, producción y exportación de soya. En México, en la Comarca Lagunera y otras zonas algodoneras era incosteable mantener el cultivo por las plagas,pero desde mediados de los 90 se ha controlado al gusano rosado, al bellotero y varias malezas que antes no respondían a las decenas de rociadas con fuertes plaguicidas, causando enormes pérdidas. ¿Qué ocurrió?

Desde hace más de 20 años se desarrollaron nuevas variedades de cultivos de algodón, soya, maíz y de otros vegetales que poseen propiedades especiales, utilizando tecnologías novedosas para su mejoramiento genético. Estos se conocen con el nombre de Organismos Genéticamente Modificados (OGM),más coloquialmente como ‘transgénicos’.

Gracias a modernas técnicas de ingeniería genética, estos cultivos adquieren caraterísticas de otras especies, como la resistencia a insectos (RI), la tolerancia a herbicidas (TH) o incluso resistir la falta de agua, tan necesaria para cualquier cultivo. Siguen siendo plantas o cultivos de la misma especie, pero ahora con características o rasgos importantes para los agricultores, los cuales los siembran comercialmente desde hace 20 años alrededor del mundo, incluyendo países desarrollados y en desarrollo como México, y en una superficie acumulada, desde 1996, de más de 1,380 millones de hectáreas.

Su llegada a los mercados generó, por un lado, un proceso de adopción gradual, pero muy rápida que provocó, solamente en el año 2015, que 19 millones de productores, en su mayoría pequeños y medianos, sembraran 179 millones de hectáreas con esta tecnología innovadora. Su impacto en la producción mundial de alimentos ha sido tal que aportamás del 80% de la soya, las 2/3 partes del algodón y un tercio del maíz que se produce y consume a nivel global.

Es importante destacar que su desarrollo y uso están ampliamente regulados, conforme a una base científica, por instrumentos discutidos y acordados a nivel internacional,como el Protocolo de Cartagena sobre Seguridad de la Biotecnología o Protocolo de Bioseguridad, negociado por más de seis años en el marco del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. México es parte del protocolo desde 2003, y en diciembre próximo Cancún  será sede de la Octava Reunión de las Partes de este acuerdo internacional.

A nivel nacional, esta tecnología se encuentra ampliamente regulada, a través de una serie de instrumentos normativos derivados del Protocolo de Bioseguridad, y que debieran orientarse al aprovechamiento de esta tecnología por todos aquellos productores que así lo deseen, cuidando al mismo tiempo de la salud humana, la sanidad animal y vegetal, y conservando el medio ambiente y la diversidad biológica, incluyendo nuestras especies nativas.

A diferencia de lo que algunos dicen, está científicamente demostrado, y así lo confirman los 20 años desiembras comerciales por todo el mundo, que la aplicación de esta tecnología no conlleva per se un riesgo para la salud ni para nuestra riqueza genética. Previo a su importación, comercialización, consumo y siembra, son evaluados con todo rigor científico, conforme a estándares avalados por la Organización Mundial de la Salud y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

No obstante todo lo anterior,en México y muchos otros países, que cuentan también con leyes, reglamentos y normas sobre todos los aspectos relativos a los OGM para garantizar su uso seguro y productivo, se han difundido una serie de mitos y medias verdades, para desinformar sobre su impacto y/o beneficio ambiental, social y económico,basados en temores infundados, analogías absurdas (comida frankenstein) y un alarmante desconocimiento de principios básicos de biología y agronomía, ignorando por supuesto el consenso internacional en materia de bioseguridady que ha tomado años de discusión, tanto a nivel gobiernos, como en instituciones públicas y privadas.

Entre los mitos más transmitidos se encuentran:

Mitos

Realidades

 

  • Afectan a la salud humana y al ambiente.
  • No tienen regulación.
  • Las patentes buscan someter y desaparecer al agricultor, usando una semilla estéril.
  • Su siembra impacta negativamente al ambiente y a la biodiversidad.
  • Su siembra no tiene éxito, no son aceptados ni generan beneficios.

 

 

 

 

 

ü No producen daños a la salud.

ü No tienen impacto nocivo en la biodiversidad.

ü Permiten un uso más racional de los productos que protegen los cultivos

ü Mejoran el ingreso de los productores y la calidad de vida de sus familias.

ü Reducen el desmonte de bosques y selvas, haciendo un usomás eficiente de las tierras cultivables.

ü Ningún país ha revocado permisos por daños a la salud o al ambiente.

Concretamente, cabe destacar que:

1. Los posibles daños a la salud por su consumo directo, o por su uso como insumos para la elaboración de otros alimentos.Pero eso se descarta. Hay abundante información, accesible, confiable y actualizada sobre todos y cada uno estos cultivos que han sido autorizados previamente para consumo humano y animal, y que se encuentran en el mercado,que demuestra que hay una equivalencia sustancialy son tan seguros como sus contrapartes. Además, en 20 años de consumo mundial (calculado en trillones de raciones para animales e incorporado en las dietas de la población en cuando menos 65 países), no hay evidencia científica, seria y verificable, de problemas de salud o sanidad animal por su consumo.

2. Posibles afectaciones al medio ambiente y la biodiversidad. Las aplicaciones disponibles no afectan a los maíces nativos o las abejas, ni a las monarca ni a otro tipo de fauna benéfica. Asimismo, las malezas pueden ser controladas racionalmente con herbicidas específicos a los que las variedades GM son inmunes, favoreciendo prácticas de agricultura sustentable, como la labranza de conservación, y evitando crear ‘supermalezas’.En cambio, lasalternativas convencionales tienen efectos más evidentes. Ciertos insecticidas sintéticos de algunas prácticas de desyerbe,no distinguen entre plagas y fauna benéfica, arrasando con todos los insectos y deteriorando la calidad del aire y suelo.

3. La preocupación por la diversidad de cultivos que domesticaron culturas mesoamericanas (calabaza, chile, frijol, maíz y otras decenas más). Ésta está atendida, ya que los programas de conservación de semillas, ‘custodios’ y conocimientos tradicionales se han reforzado y se localizan en zonas diferentes a donde, por ejemplo el maíz, se cultiva de forma comercial y tecnificada. Hay muchas opciones productivas que sustentan el concepto de coexistenciaentre las tecnologías pertinentes(convencional, biotecnológica u orgánica), para un sitio y cultivo dados. A diferencia de lo que algunos dicen, los cultivos transgénicos no excluyen otros procedimientos o métodos de producción agrícola, como los recién mencionados, y pueden coexistir técnica, legal y económicamente.

4. Experimentos genéticos y patentes perversas. La evidencia científica nos permite asegurar que los cultivos GM no contienen virus ni bacterias, no son estériles, no contienen antibióticos ni tampoco agrotóxicos; no vacunan contra nada, ni causan autismo.Esta misma evidencia nos permite afirmar que no son ninguna clase de “experimento genético” ni que las patentes que los protegen sean perversas o busquen despojar a los agricultores de sus tierras.

Esto mitos, que pueden parecer risibles,son sostenidos por algunos activistas o artistas que de la noche a la mañana se volvieron expertos en temas del campo, consejeros nutricionales o ambientales. En cambio, 109 laureados con el Nobelrecientemente se manifestaron públicamente pidiendo ignorar estas mentiras y aprovechar responsablementelos avances científicos,para atender varios problemas sociales asociados con el desarrollo rural sustentable y la seguridad alimentaria. Estos son temas que en México nos debieran interesar. 

* El autor es presidente y director general de AgroBIO México

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