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México y la trampa del proteccionismo en 2017

La economía necesita ajustarse al nuevo entorno de menores flujos a mercados emergentes y mayor proteccionismo. En un escenario conservador, el crecimiento económico en 2017 podría quedar en 1.5%.

09-12-2016, 6:30:55 AM

Donald Trump ganó las elecciones representando el voto de protesta a lo establecido. El electorado mostró su descontento con las ventajas que debía ofrecer la globalización y no llegaron, la apertura a la inmigración que resta oportunidades de empleo y, en general, la inequidad en la distribución del ingreso.

Este reclamo, el mismo que motivó el Brexit y ha brotado en otros lugares del mundo, moldeó su plan económico. El contexto en el que ocurre es más preocupante, ya que el comercio internacional está estancado y las políticas monetarias del mundo desarrollado están agotadas. En México, el deterioro de las finanzas públicas llegó al límite, la popularidad del presidente es baja y el crecimiento se ha estado revisando a la baja, mientras la inversión privada está estancada, limitando la capacidad de crecimiento de la economía en el mediano plazo.

El plan fiscal de Trump amenaza con terminar las tasas bajas “eternas” de la Fed. El plan considera un aumento del gasto en infraestructura y menores tasas de impuestos a las personas físicas y a las empresas, en aras de impulsar el crecimiento económico. Un impulso fiscal de la magnitud propuesta liberaría a la Reserva Federal de mantener por más tiempo una política monetaria acomodaticia.

La trayectoria de la tasa de referencia de la Fed sería más acelerada y terminaría en un nivel más alto de lo que tenía incorporado el mercado, previo a las elecciones presidenciales. El mercado ya comenzó a adaptarse a dicho escenario, con alzas de tasas a lo largo de toda la curva de rendimiento, no sólo de EU sino de todo el mundo. En 2017 veremos la totalidad del ajuste, una vez que se conozcan los detalles y alcances del plan. La fortaleza del dólar americano y la retórica antiTLCAN presionarían al peso mexicano. Sin duda, las tasas bajas del mundo desarrollado propiciaron flujos a los mercados emergentes en búsqueda de rendimiento, tanto a instrumentos de renta fija como de renta variable, llevando las valuaciones de las empresas a niveles exagerados.

El cambio esperado en la trayectoria de alza de tasas de la Fed estaría revirtiendo estos flujos hacia Estados Unidos, limitando aún más la oferta de flujos de cartera a México. De igual manera, un dólar fuerte limita el desempeño de la manufactura estadounidense y, dada la integración con nuestro sector manufacturero, también la industria mexicana sufre.

Si a esto añadimos la renegociación del TLCAN, la economía mexicana será receptora de menos flujos de inversión extranjera directa, menores exportaciones a Estados Unidos y posiblemente menores ingresos por remesas. Esto último como consecuencia de las deportaciones de mexicanos indocumentados anunciadas por Trump.

La economía mexicana en 2017 requerirá de un ajuste monetario en exceso de la Fed, un peso más débil y menor crecimiento económico. El déficit en la cuenta corriente, que representa el exceso de gasto agregado de la economía sobre lo que produce, mantiene una tendencia al alza en los últimos años, alentada por el consumo privado, y las políticas de Trump amenazan con agudizar dicha tendencia. Las fuentes de financiamiento del déficit podrían limitarse más. La economía necesita ajustarse al nuevo entorno de menores flujos a mercados emergentes y mayor proteccionismo. En un escenario conservador, el crecimiento económico en 2017 podría quedar en 1.5%, el tipo de cambio a fin de año en 22 pesos por dólar y la tasa de corto plazo en 6.75%, con una inflación arriba de 4.0%.

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