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México no está preparado para el ‘Armageddon’ fiscal de Trump

La reforma fiscal será la más difícil y ambiciosa tarea que Trump y su gobierno tienen. Si lo logran, para México sería como un asteroide que se estrellaría en su economía.

27-04-2017, 6:30:30 AM
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Foto arte.

El gobierno de Donald Trump presentó ayer miércoles las primeras señales de la reforma más ambiciosa que quiere emprender hasta ahora: un plan fiscal para atraer más empresas e inversiones de vuelta a Estados Unidos, algo que golpearía directamente a México.

El simple anuncio de la reforma fortaleció al dólar hasta casi los 20 pesos en el mercado interbancario. La moneda mexicana también fue golpeada por reportes de prensa que apuntaban a que Trump evaluaba emitir un decreto para sacar a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio.

Independientemente de si el mandatario norteamericano echa abajo el acuerdo comercial, el plan de reforma fiscal es más serio y puede causar más perjuicios a México. Aquí te explicamos en qué consiste la reforma fiscal, qué necesita para sacarla adelante y si el gobierno de Enrique Peña Nieto está preparado para devolver el golpe. La respuesta rápida es no.

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¿En qué consiste el plan de Trump?

Desde la campaña presidencial, Donald Trump y el Partido Republicano tenían un objetivo en común: bajar los impuestos. Esta promesa del empresario neoyorquino se basa en el argumento de que las empresas y las personas en Estados Unidos pagan muchos impuestos y el sistema para cumplir con el fisco es complicado.

La tasa actual de impuestos a corporativos en EU es de 35 por ciento, la más alta entre los países que integran la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE). Pero la tasa efectiva (después de deducciones y créditos) promedio que pagan la mayoría de las empresas es de 27.1 por ciento, de acuerdo con un estudio del Servicio de Investigación del Congreso.

Fuente: OCDE

Aunque no se ha revelado aún el plan completo, el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, reveló los puntos más importantes de la reforma fiscal de Trump, en la que destaca una agresiva reducción de la tasa del 35 al 15 por ciento para las empresas, del tamaño que sean.

Otras propuestas son:

Reducir la progresividad de escalones de impuesto sobre la renta de siete a tres: de 10 por ciento, 25 y 25 por ciento

Aumentar al doble el límite de deducciones personales. Por ejemplo, una pareja casada no pagaría impuestos en sus primeros 24,000 dólares de ingresos juntos

Simplificar el pago de impuestos a una forma de una sola página

Eliminar el impuesto a la transferencia de bienes de fallecidos a sus descendientes

Repatriar capitales de empresas y personas que están en el extranjero

Cabe destacar que no se mencionó un “impuesto de ajuste fronterizo”, como se especulaba que estaba incluido en un plan del Partido Republicano, que circuló en la Cámara de Representantes el año pasado

 

¿Qué se necesita para que aprueben su plan?

La reforma fiscal del presidente no se trata solamente de reducir impuestos, sino de cambiar el sistema impositivo de Estados Unidos, una tarea muy complicada para la que necesitará la ayuda del Congreso, incluidos los Demócratas.

Aunque el Partido Republicano tiene la mayoría en el Senado con 52 escaños, se requieren 60 votos para aprobar el plan, por lo que necesitaría convencer al menos a ocho opositores para estar de su lado y pasar la ley.

Pero antes de la reforma, Trump tiene otros pendientes en materia fiscal. Primero, tiene que conseguir que el Congreso es libere recursos para que el gobierno no se quede sin dinero el 29 de abril y ampliar el techo de deuda en verano. La reforma fiscal se discutiría hasta octubre.

“Vamos a ver si es cierto que tiene la mayoría en el Congreso para aprobarla, sobre todo de su partido, que nos sorprendió que no consiguiera para reformar el plan de salud”, comenta Jorge Gordillo.

Trump fracasó en su intento de derogar el plan Obamacare. El pasado 24 de marzo, los líderes republicanos retiraron un proyecto de ley para reformar el sistema de salud por no conseguir el apoyo necesario entre sus correligionarios. Hasta ahora, ha sido la más grande derrota en los primeros 100 días de Trump.

¿México está preparado?

El secretario Mnuchin dijo en la presentación de la reforma que esperan que ésta dé un crecimiento anual de 3 por ciento a la economía de Estados Unidos, al hacer el país más atractivo para la inversión y creación de empleos.

Esto dejará en desventaja a México, que tiene una tasa de 30 por ciento de impuestos a las empresas. ¿El gobierno de Enrique Peña Nieto tiene con qué responder a la bomba fiscal de Trump?

José Antonio Meade, secretario de Hacienda, admitió el pasado 13 de marzo que el país tiene “poco espacio” para reducir impuestos, pues el gobierno está tratando de bajar su nivel de deuda, que creció de forma acelerada en lo que va del sexenio hasta alcanzar el 50 por ciento del Producto Interno Bruto del país.

“Estamos muy amarrados y apenas están agarradas con pincitas las finanzas públicas del país como para pensar en algo así”, dice Jorge Gordillo, de CI Banco, sobre la posibilidad de bajar impuestos.

En el año pasado, el gasto público de México fue mayor en 611,934 millones de pesos a lo previsto en el programa, debido a más aportaciones a Pemex, CFE, más participaciones federales a estados y municipios, que salieron de más recaudación tributaria, de acuerdo con el informe de finanzas públicas y deuda pública de la Secretaría de Hacienda a diciembre de 2016.

“Lo que le ha ayudado ahora a las finanzas públicas es el remanente de operación del Banco de México y parece que el año que viene no va haber porque el peso está más estable. Entonces va a ser más difícil conseguir ingresos”, agrega Gordillo.

La reforma fiscal será la más difícil y ambiciosa tarea que Trump y su gobierno tienen. Si lo logran, para México sería como un asteroide que se estrellaría en su economía.

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