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El mexicano que quiere seguir los pasos de Lubezki en el Oscar

Rodrigo Prieto consiguió su segunda nominación al máximo galardón en la industria por la cinta 'Silence' dirigida por Martin Scorsese. El cinefotógrafo mexicano se perfila a repetir la hazaña de Emmanuel 'Chivo' Lubezki.

24-01-2017, 2:10:06 PM
Reuters.

La negrura de la noche, el brutal verdor del follaje, las corrientes de agua que suben y bajan sin ritmo ni orden… esa naturaleza indómita, que igual sirve de escondite que de tumba, adquiere un papel fundamental en Silencio. Bajo la guía de Martin Scorsese, aunque siempre atento a lo que le dicta su propio instinto, el cinefotógrafo mexicano Rodrigo Prieto ha conseguido uno de sus mejores trabajos.

Es cierto que, en comparación con el obtenido por su amigo y colega Emmanuel Lubezki, su arsenal de premios es más limitado, pero esa diferencia se aminora si nos restringimos al prestigio que ambos se han ganado dentro de ese competitivo y exclusivo club que es Hollywood.

Si el “Chivo” ha trazado las paletas de los Coen o de Michael Mann, Prieto ha plasmado las de Ang Lee (Secreto en la montaña) y Ben Affleck (Argo), y allí donde el primero es ya una suerte de protégé de Terrence Malick, el otro experimenta con Silencio una segunda oportunidad de trabajar con Martin Scorsese –la fotografía de El lobo de Wall Street también es suya– cosa de la que sólo unos cuantos mortales pueden jactarse.

En este sentido, es bien sabido que la relación entre un cineasta y el director de fotografía que lo acompaña es vital, pues a partir de la dinámica creada entre ellos se alcanzará o no la estética visual buscada. En el caso de Silencio, la complicidad fraguada entre las partes se muestra en cada fotograma.

“Desde el inicio, Scorsese y yo convenimos en que Silencio tenía que ser captada en película (35 mm)”, le explicó Prieto a Indiewire. “Esto lo decidimos así porque una parte importante de la película es determinada por cómo suena y se siente la naturaleza, por la forma en la que la presencia o ausencia de Dios puede percibirse en ella”.

Asimismo, y más allá de los detalles técnicos de su labor, Prieto tiene plena consciencia de la relevancia que posee el contenido de la cinta:

“Soy mexicano y estoy al tanto de lo que sucedió en la conquista española. Por lo mismo, creo que la película es importante en términos de lo que significa el querer imponer una creencia, cosa que ocurre aún en la actualidad.”

Y ahora, con su segunda nominación al Oscar –la primera fue por Secreto en la montaña (2006)–, Silencio significa un nuevo parteaguas en la exitosa carrera de Rodrigo Prieto.

Seamos francos: desde su inclusión en un proyecto que Scorsese tardó 30 años en gestar debe entenderse como un voto de confianza inapelable, que, entre otras cosas, reafirma su puesto en el grupo de los mejores de su oficio.

Es así que, 17 años después de mostrarnos una Ciudad de México. a la vez pútrido y preciosista en Amores perros, Prieto se ha convertido en un valioso consejero para el director italoamericano más reconocido del cine.

Nada mal para un exalumno del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC) que no hace mucho, menos de lo que pensamos, seguramente mataba las tardes estudiando a detalle cada fotograma de Taxi Driver.

Otras imperdibles de Rodrigo Prieto son:

  • Fibra óptica (Francisco Athié, 1998)
  • Frida (Julie Taymor, 2002)
  • 8 Mile (Curtis Hanson, 2002)
  • Babel (Alejandro G. Iñárritu, 2006)
  • Lujuria y traición (Ang Lee, 2007)
  • Los abrazos rotos (Pedro Almodóvar, 2009)

Este texto fue publicado en la revista Cine PREMIERE #269 de febrero 2017.

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