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El mexicano que lucha contra el ‘enemigo invisible’ de las ciudades

Daniel Salomón tiene 30 años encabezando una batalla que parece imposible, en medio del tráfico, las obras viales, y el transporte público: eliminar el ruido.

25-07-2017, 4:01:14 PM
trafico y ruido en la ciudad

En la fotografía del caos de la Ciudad de México y otras grandes metrópolis aparece, en primer plano, el insufrible tráfico de sus avenidas; luego, las interminables obras, tanto públicas como esos edificios cada vez más altos; están las industrias trabajando todo el día, todos los días; están los aviones, el transporte, el comercio formal e informal y miles, millones de personas.

Hay un invitado más que no se ve en la foto, pero que acompaña todo este paisaje: el ruido.

Daniel Salomón y su compañía, Comaudi, han trabajado los últimos 30 años en combatir a este enemigo invisible, pero cuyos alcances van muy al fondo de los seres vivos.

Comaudi comenzó en 1986, en México, con tres socios, quienes encontraron en la creación y venta de aparatos auditivos –prótesis electrónicas para aquellos que ya habían perdido total o parcialmente el oído—una buena oportunidad de negocio.

Posteriormente, con el crecimiento, ampliaron el rango de acción a la protección auditiva, con tapones para los oídos, principalmente, para trabajadores de industrias muy ruidosas.

“La empresa avanzó aún más, hasta llegar al control del ruido desde su fuente. Ahí nació la división de Comaudi que se encarga de tratamientos acústicos industriales, así fue como llegamos a la industria hotelera, a plantas de reciclado, al sector dedicado a la generación de energía, a embotelladoras, y muchas más”, cuenta Daniel Salomón a Alto Nivel.

Salomón concede la entrevista desde San Diego, pues Comaudi logró romper la barrera geográfica y llegar al mercado estadounidense, desde 2011. Ahí, la firma mexicana ha encontrado un público totalmente distinto.

“Estados Unidos es un mercado mucho más maduro, en donde la fuerza se determina por la capacidad de servicio. En cuanto a compra y venta de materiales, hay muchos competidores, por lo que nosotros nos hemos enfocado en la asesoría a empresas, centros nocturnos y otros giros”, precisó Salomón.

La Organización Mundial de la Salud y la compañía alemana Mimi Hearing Technologies posicionaron a la Ciudad de México, en un estudio realizado en 2015, como la octava entidad con mayores índices de contaminación auditiva en el mundo y la más dañina en toda Latinoamérica.

De acuerdo con este documento, los habitantes de la CDMX escuchan, en promedio, como personas 16 años mayores. Es decir, una persona de 25 años tiene niveles de audición de una de 41 que vive en condiciones óptimas.

“Ha habido una evolución en la conciencia ciudadana, en la normatividad ambiental vemos un crecimiento notable, desde que empezamos hasta ahora. En la Ciudad de México tenemos una norma estricta, pero falta el hacerla efectiva, quién se va a encargar de que se cumpla”, advierte Salomón.

El ruido –todo sonido que sobrepase los 65 decibeles– es un contaminante cuyo efecto más evidente es la pérdida total o parcial del sentido del oído; sin embargo, también está demostrado que causa irritación, dolores de cabeza, pérdida de sueño, malestares estomacales, estrés, pérdida de la concentración e incluso afecta al aparato circulatorio.

“Hemos trabajado en el bosque, con la empresa Hitachi, en un proyecto en el que también era importante controlar el ruido, pues hay estudios que demuestran que los animales y algunas plantas se ven muy afectados por el sonido, ya que éste incide en su capacidad reproductiva y altera sus hábitos”, explica el especialista.

El oído es el primer sentido que se despierta al nacer y el último que se apaga al morir, asegura Salomón, quien propone estos puntos para cuidar de él en las grandes urbes.

  • Participación ciudadana. Es importante que la sociedad esté enterada de sus derechos: el ruido está regulado en la ciudad y esto implica que puede acudir con la autoridad para expresar su molestia respecto a vecinos ruidosos.
  • Después de la industria, el transporte es uno de los rubros que más contamina con ruido en México. El experto sugiere aplicar la normatividad para que autobuses, vehículos y motocicletas se mantengan en los límites permitidos de contaminación auditiva.
  • No sólo es necesaria la intervención de la autoridad con multas o clausuras para quienes incomodan con su ruido, sino también que se entreguen guías a constructores y fabricantes, por ejemplo, para reconvenirlos sobre la importancia de no generar este tipo de polución.
  • La industria de la construcción está rezagada en ese sentido. En México, los edificios y casas se revisan a posteriori, cuando es más cara la implementación de estos sistemas. Hay pocas regulaciones y poco progreso. Se requiere de una mayor atención de autoridades y de empresas para instalar todo lo necesario para que hogares, hoteles y demás cuenten con las medidas necesarias para minimizar el ruido hacia adentro.
  • Vivir en una zona ruidosa puede convertirse en una pesadilla, por lo que el experto recomienda el uso de tapones auditivos para no padecer molestias y mejorar la calidad de vida.

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