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Las grandes marcas mexicanas que se quedaron en manos de extranjeros

La llegada del TLCAN hizo que varias marcas mexicanas fueran absorbidas por empresas extranjeras. Aquí un recuento de algunos productos que crees que son mexicanos, pero que, en realidad, no lo son.

13-02-2017, 2:05:00 PM

Por Karen Villeda 

Con la llegada del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), algunas marcas clásicas como Chambourcy fue absorbida por Nestlé, que posteriormente la vendió a Alpina (¿recuerdan los comerciales con Hugo Sánchez promocionando el yogur líquido sabor fresa Club?).  Pues Chambourcy no era mexicana, nunca lo fue. Era colombiana.

Productos clásicos en la cocina mexicana como Consomate y Caldo de Pollo Maggi son también de Nestlé.

El tequila Don Julio fue comprado por Diageo a la familia Beckmann, que se quedó con la marca de whiskey irlandés Bushmills. Un trueque millonario con denominación de origen. Y no son los únicos. La mayor parte de los tequilas ya son de empresas como Brown Forman, que tiene a Tequila Herradura. El tequila Sauza es del gigante Allied Domecq, que junto con el Viuda de es de la francesa Pernord Ricard y Tequila Cazadores pertenece a Bacardi.

¿Las cervezas? Es un caso parecido. La cerveza Corona fue vendida a la compañía belga Anheuser-Busch InBev que, además, compró plantas de producción y tiene los derechos a perpetuidad de la comercialización de las marcas de Grupo Modelo en Estados Unidos (por cierto, les dejamos el comercial sobre la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos que ha levantado polémica). La Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma, fusión de dos grupos cerveceros y con marcas como Sol, Superior, Dos Equis, Indio, Tecate, Carta Blanca, Bohemia y Noche Buena, ahora forma parte de la compañía holandesa Heineken International (que, a cambio, le dio el 20% de sus acciones).

Sigamos con las bebidas. El Grupo Peñafiel es de Dr. Pepper Snapple Group Inc. El Agua de manantial Sta. María, que es “extraída de una reserva natural al pie del  Iztaccíhuatl” es de Nestlé. ¿El Frutsi? Es de Jugos del Valle, empresa creada en 1947 en la ciudad de México y que en el 2007 fue adquirida por The Coca-Cola Company.

La salsa Tabasco fue inventada en México pero en la compró el estadounidense Edmund McIlhenny en 1868. El Pelón Pelo Rico tampoco es nuestro ya. No, no es una broma pesada. Este icónico dulce de pulpa enchilada pertenece a The Hershey Company. Los Rancheritos, Churrumais, Crujitos y botanas similares de “sabor picosito y con limoncito” tampoco son mexicanas. Si bien Sabritas fue fundada en el año 1943 por Pedro Marcos Noriega (y se llamaba Golosinas y Productos Selectos en la Ciudad de México), actualmente es subsidiaria de PepsiCo que la compró en 1966.

Los Helados Holanda surgieron en 1927 en el Mercado de San Juan. Era un puesto de los hermanos  Francisco y Carmen Alatorre, que fue expandiéndose hasta convertirse en el mayor productor de este tipo de alimento en México en 1982. Actualmente, es una marca perteneciente a Unilever pero siempre podemos recordarla antes de internacionalizarse:

El Chocolate Abuelita es ahora propiedad de Nestlé, que también compró los productos de la extinta Fábrica de Chocolates La Azteca como el afamado Carlos V, un producto estrella de la década de los 70s a la de los 90s. Lo interesante es que esta empresa mexicana pasó a formar parte de la Quaker Oats Company, lo que le permitió adquirir Larín (sí, la misma que fabricaba Tin Larín).

Nestlé, al comparar la Azteca, se quedó con todas sus marcas como Morelia Presidencial, Freskas, Cajetoso y Almon-Ris, a excepción de la Avena 3 Minutos que (¡no, tampoco es mexicana!) sigue siendo de Quaker. Y hablando de chocolates, los conejitos Turín son de la firma estadounidense Mars (la misma que fabrica los M&M’s) desde 2015. La empresa Turín fue fundada por Pablo Traverso y Jesús Peñaloza en 1928 y, antes de ser vendida, tenía mercado en 25 países.

Podemos decir que la empresa de productos lácteos Santa Clara fundada en Pachuca 1924 ya tiene doble nacionalidad mexicano-estadounidense. ¿Por qué? Es parte del catálogo de The Coca-Cola Company y 8 socios embotelladores mexicanos como Coca-Cola Femsa y Yoli de Acapulco.

Resulta que el ingrediente de muchos atoles como Maizena pertenece a Unilever y lamentamos decepcionarte pero Gamesa es de Pepsico. Eso quiere decir que las galletas Marías, Habaneras y Saladitas ya no son tan mexicanas como pensabas. Unilever es otro coloso que ha absorbido productos mexicanos como la margarina Iberia, que fue de Productos de Leche (PROLESA) hasta 1997.

PepsiCo no se queda atrás. Compró Sonrics, fundada en 1986, que tuvo un gran éxito con las cajitas en las cuales, además de dulces como las clásicas paletas Tix-Tix, encontrabas una figura coleccionable de los Looney Toons o Batman Returns.

Colgate-Palmolive, la multinacional presente en 222 países, tiene entre sus marcas a Fabuloso, Suavitel, Ariel y ¡Maestro Limpio!. Procter & Gamble se quedó con la línea de detergentes Salvo. Henkel tiene a Más Color. Henkel (y también al famoso Resistol).

Aurrera, que nació en 1958 a manos del empresario Jerónimo Arango, es del grupo Walmart. ¿Comex? A Comex la quería comprar Sherwin-Williams, pero terminó en manos de PPG Industries que también está invirtiendo en armadoras extranjeras de automóviles.

Y, por último pero no menos importante: las artesanías mexicanas. La piratería china lidera el mercado debido a las imitaciones de las guitarras de Paracho, los sarapes o los rebozos, que son vendidos a precios bajísimos (se estima una devaluación hasta del 300% en comparación a los productos originales). Esta situación daña a más de 11 millones de artesanos mexicanos según datos de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco).

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Texto publicado originalmente para Entrepreneur.

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