A FondoEstilo de Vida

Mallorca, el lugar para vacacionar como un rey

No es coincidencia que los reyes de España elijan Mallorca para construir sus fincas, palacios y refugios de verano. Y es que, si se quiere vacacionar como un auténtico miembro de la realeza, este destino es el indicado.

02-06-2017, 6:37:10 PM
mallorca-portada
Especial Alto Nivel.

Por Macarena Quinzaños

En pleno Mediterráneo, Mallorca es la isla de mayor tamaño de las Baleares. Su clima y paisaje accidentado (de majestuosas montañas y campos de olivos y naranjos), y rodeada de un intenso mar azul acarician el alma en cualquier época.

Para disfrutar de una escapada cargada de romanticismo y exclusividad, lo mejor es vivir Mallorca durante la temporada baja. Evitarás masas turísticas y te convertirás en el dueño de cada rincón del paraíso. Y contemplarás los atardeceres en primera fila. La isla parece infinita. Y créeme, tendrás ganas de volver.

Mallorca es hogar de hoteles de primera categoría, yates, campos de golf y restaurantes que conviven con playas, montañas y senderos que hacen de la isla una joya. También es la cuna de manos que fabrican arte con hojas secas del palmito, figuras de vidrio soplado y una diversidad de refinados cuchillos mallorquines. Además, acoge la fábrica de perlas más antigua y conocida del mundo (Majorica), elaboradas con una técnica que aún se mantiene en secreto.

El corazón de la isla

Palma de Mallorca, su capital, ofrece excelentes posibilidades de hospedaje de lujo y un buen punto de partida para explorar la isla. En lo alto de la ciudad se levanta el Castillo Hotel de Son Vida, un lugar de ensueño dentro de un palacio del siglo xiii, rodeado por jardines y una espectacular vista de la bahía. A pocos minutos queda el Campo de Golf Arabella, el resort de golf más grande de España.

Este, a su vez, aloja el Campo Son Vida, el más antiguo del país y toda una leyenda en el Mediterráneo. El campo satisface a sus ávidos visitantes, que también desean practicar este deporte y rodearse de celebridades.

Palma es perderse en sus callejones medievales, plazas y fuentes. Es visitar la catedral La Seu, el máximo exponente de la arquitectura gótica en la isla y que alberga intervenciones de Antoni Gaudí y Miquel Barceló. Es entender su herencia romana, árabe y judía, y adentrarse en el Palacio de la Almudaina y el Castillo de Bellver. De planta circular, es el más antiguo de Europa y con apasionantes vistas de la ciudad, la sierra y la bahía.

Es caminar entre palacetes de la burguesía mallorquina, conocer sus baños árabes y disfrutar de sus patios. Es adentrarse en sus mercados, el del Olivar o el de Santa Catalina, donde chefs de renombre obtienen las mejores materias primas para consentir a los más exigentes. Y donde mar y tierra ponen en escaparate sus mejores productos: salmonete, cabracho, naranjas de Sóller, aceitunas, sobrasada de cerdo y su auténtico aceite de oliva con denominación de origen “Oli de Mallorca”.

Es saborearse en un restaurante de categoría Michelin, como el DINS Santi Taura, que explora la cocina local y en el que la propuesta diaria se mantiene oculta hasta el momento de la degustación. Es caer en la tentación de las tradicionales ensaimadas (bizcocho de hojaldre en forma circular, con melocotón, chocolate, crema o azúcar) y darse un capricho en los helados de Can de Miquel.

A decir de los locales, son los mejores y ofrecen más de ¡15 variedades de chocolate! Es hacer una parada obligada en la calle Sant Jaume, donde el horno artesano de Tomeu Arbona endulza los paladares con exquisitas recetas caseras mallorquinas. Es estar listo para querer volver.

mallorca-2

Rey del mar

Más allá de su capital, Mallorca es, sobre todo, emociones en el mar. Aquí, el corazón inquieto de navegantes, aficionados y profesionales se apacigua. Por eso, en esta visita, no puedes perderte de descubrir la isla desde el mar ¡a bordo de un yate! Dentro de imponentes embarcaciones, puedes visitar las más bellas calas de aguas turquesa y perderte entre los pueblos pesqueros más acogedores.

Si se trata de una aventura en la mar, la marina de Port Adriano es el punto de partida. Es una de las más exclusivas, modernas y de abolengo del Mediterráneo, con muelles de alquiler para yates de gran eslora, por lo que puedes rentar embarcaciones o un espacio para la tuya. La experiencia es más agradable cuando se complementa con su oferta de restaurantes internacionales y de cocina de autor, tiendas de lujo, espectáculos, conciertos y más. También es puerta de salida para un sinfín de deportes acuáticos: vela, paddle surf, jet ski, kayaking y navegación.

En la ruta del mar, Mallorca ofrece ciertas paradas imprescindibles para el visitante. Al sur, despliega paradisiacas playas blancas con aguas turquesa: Es Trenc, Es Caragol y Es Carbó. Al sureste, el sorprendente archipiélago de Cabrera. Una vez ahí, disfruta del espectáculo natural que ofrece la Cova Blava al atardecer. Es ahí cuando las paredes rocosas de la gruta, en complicidad con el agua y la luz del sol, colorean el escenario con una de las gamas más bellas de tonos azules. Con seguridad empezarás a considerar que el verdadero paraíso está en la Tierra.

Hacia el norte y noroeste de la isla encontrarás preciosos escondites de la naturaleza en Cala Figueras y Sa Calobra: playas pequeñitas y espectaculares. Desde Sa Calobra, emprende la ruta a pie o a bordo del yate hacia las Torreis de Paines. Estas enormes formaciones rocosas son un enfrentamiento entre un paisaje desértico, terroso e imponente, y un hermoso y apacible mar azul. Contemplar este mágico escenario es como transportarse, por unos momentos, hacia otro planeta, sentir todo el poder de la naturaleza y respirar la vida misma.

Si también te decides a explorar la isla en coche o seguir una ruta de senderismo, cicloturística o de miradores, en esta misma zona se impone la Serra de Tramuntana, hoy declarada Patrimonio Mundial por la Unesco. Esta sierra abraza a los visitantes y se convierte en vía de acceso y resguardo de preciosos pueblos.

Uno de los de mayor encanto en la región es Sóller, un pueblo pesquero al que también puedes llegar luego de un cómodo paseo entre las montañas a bordo de un tren desde Palma. Hay que visitarlo, porque las palabras se quedan cortas. Entre sus minúsculos y empedrados callejones se levanta una majestuosa iglesia, casas preciosas, su plaza central, y varios restaurantes y cafeterías.

En el Puerto de Sóller podrás caminar al atardecer y, en lo alto, sobre un impresionante acantilado, descubrirás uno de los mejores hoteles de Mallorca, el Jumeirah, que ofrece servicios de spa y es de los más lujosos. Desde ahí puedes amanecer contemplando las montañas o el mar, y reservarte unos días para recorrer la Serra Tramuntana a bordo de una Harley Davidson, realizar un paseo en helicóptero para admirar la isla desde el cielo y observar las aves, asistir a una ilustrativa cata de vinos o, simplemente, desconectarte del mundo.

Más adelante, visita Valldemossa, con callejones empinados y estrechos, el aroma de sus chimeneas, los jardines de sus casas de piedra, el imponente paisaje que lo rodea y su Cartuja, que recibió a ilustres personajes, como Rubén Darío. Continúa tu excursión hacia Deiá y, por supuesto, llega al Puerto de Andratx, donde no puedes dejar de comer mariscos y agasajarte en el restaurante Urbano. Aprovecha y escápate en yate hacia la isla Sa Dragonera, para contemplar el encanto de la naturaleza y practicar buceo.

Las vacaciones en Mallorca pueden parecer un suspiro o producto de un sueño. Tras haber explorado la isla, con seguridad querrás volver para descubrir más y más lugares. ¡Y sí que los hay! Siempre habrá rincones que explorar en familia, con los amigos o en pareja.

¿Y para terminar esta aventura? Visita el faro de Formentor; su carretera conduce a las nubes sobre acantilados de más de 300 metros y las montañas salen al encuentro del mar. Remata con el Mirador de la Nau, donde el cielo y el mar se funden, los sueños se enredan con las montañas y las nubes te invitan a volar. Créeme, no te habrás ido cuando ya estarás deseando volver.

Relacionadas

Comentarios