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Mali, legado de un imperio

Al sur del desierto del Sahara, esta nación representa un destino desafiante para los viajeros que buscan experiencias distintas.

31-03-2009, 4:00:00 PM
Mali, legado de un imperio
Estilo Hoy

Un halo de misterio envuelve a las naciones del continente africano, y Mali no es la excepción. Sus numerosos poblados y aldeas se mueven al ritmo apacible y silencioso del río Níger; esta tierra es una de las ventanas principales por donde entró la cultura del Islam al continente.


Bamako, puerta de entrada
Para conocer este país es recomendable iniciar por Bamako, la capital, donde arriban vuelos procedentes de París y Madrid. Uno de los sitios más frecuentados por los turistas es el Museo Nacional. Pero la esencia real de Mali se encuentra en las calles, donde la música de los djembé (tambores) está presente en las esquinas, los atuendos coloridos de las mujeres atraen la atención de los transeúntes. El mercado, en el centro de la ciudad, aglutina a comerciantes que intentan vender hasta lo imposible; todo es parte de un folclor vivo y cotidiano.


La Venecia negra
Mopti es la segunda ciudad más importante de Mali y se puede llegar a ella por avión o carretera. Animada y bulliciosa, está edificada sobre tres islas unidas por diques y rodeada de campos de arroz y pantanos que caracterizan el paisaje local. La Venecia negra, como se le conoce también a este puerto fluvial, es un punto clave para conocer la región oriente del país. En el puerto se encuentra el bar Bozo, un sitio perfecto para refrescarse mientras se contempla el ir y venir de piraguas y pinazas (barcas estrechas y ligeras, de remo y de velas) de colores. Al igual que en la capital, aquí los mercados son uno de los principales atractivos.


Patrimonio rojo
Al suroeste de Mopti, tras recorrer varios kilómetros abordar un ferry que cruza el río, se localiza la mítica ciudad de barro de Djenné. Su gigantesca mezquita de más de un kilómetro cuadrado es una de las edificaciones más representativas de la arquitectura sudanesa. Todos los lunes, frente a la mezquita, se coloca un mercado muy famoso al que llegan centenares de personas de las distintas etnias de la región. Debido al valor histórico, artístico y cultural de la mezquita y el mercado, ambos fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988.


Reliquia del tiempo
Al retomar la carretera se ubica la falla de Bandiagara, que resguarda el País Dogón. Varios siglos antes la etnia de los dogón se escondió en esta grieta gigantesca para escapar de la influencia islámica. Esta región concentra alrededor de diez aldeas agrícolas que se caracterizan por sus casas de barro y sus graneros con techos cónicos de paja. Los caminos de tierra rojiza que flanquean los sembradíos de mijo, arroz y cacahuate conducen al pueblo Tireli, donde por las noches se realiza una ancestral danza funeraria con máscaras dogón, labradas en madera y con formas de pájaros y serpientes, siguiendo siempre el ritmo de los tambores. Sus casas se diferencian de las demás de la región por la talla en madera de sus puertas, consideradas como símbolos de protección para las familias. La cultura dogón es uno de los mayores atractivos de Mali, esta nación mágica del África profunda.


Dónde dormir


En Bamako
• HOTEL SALAM
www.azalaihotels.com/septembre.php


En Mopti
• HOTEL KANAGA
www.bambara.com

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