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Los soundtracks de Tarantino, segunda parte

Recientemente recordamos esas grandes escenas que no hubieran sido tan gloriosas si la música perfecta no las hubiera acompañado. Continuemos nuestro recorrido.

04-05-2010, 5:00:00 PM
Los soundtracks de Tarantino, segunda parte
Estilo Hoy

Aún nos queda material y hoy analizamos una de sus obras cúspides: la magistral Kill Bill (1 y 2), cuyo soundtrack debe ser uno de los más bajados de Internet durante los últimos años.


Kill Bill, un silbido de malagueña
La cinta de 2003 reunió nuevamente a Uma Thurman y Tarantino y puso de manifiesto el gusto del director por el cine japonés. Uma, en este caso Beatrix Kiddo, se valió de una mortal espada samurai construida por Hattori Hanzo, voló por los aires, derribó rivales y recuperó la movilidad de sus músculos tras cuatro años en coma con el simple poder de su mente.


Como para Quentin la música es un elemento esencial a la hora de realizar un film, ya que le permite “capturar el ritmo y la personalidad de la película”, en Kill Bill nuevamente se jactó de un agudo sentido musical.


Todo comienza en un hospital con la melancólica versión de Nancy Sinatra de “Bang Bang (My Baby Shot Me Down)” donde vemos a una golpeada Uma acostada en una camilla. Luego, el silbido Twisted Nerve de Bernard Herrmann, hoy un sonido de culto, acompaña a “La Novia” en su sed de venganza. ¿Cuántas veces has escuchado el silbido sonando en un móvil?


Como la película tiene muchos guiños orientales, Tarantino incluyó en el soundtrack el pop de ese país a través del sonido del grupo femenino The 5.6.7.8´s. También desfilan otros grandes como Louis Bacalov con The grand duel parte prima y Charlie Feather con That-certain-female.


En Kill Bill 2, en tanto, Tarantino consuma la venganza de “La Novia” y las canciones son ad-hoc para cada situación.


Sobresalen sin duda las melodías a cargo de Ennio Morricone y la versión de About Her (original de The Zombies) compuesta por el genial Malcolm McLaren en una de las escenas más intensas de la cinta cuando finalmente Bill y Uma se reúnen y se preparan para pelear.


Tarantino termina todo de forma soberbia: Malagueña Salerosa para despedir a Beatrix Kiddo conduciendo un auto en compañía de su hija, con la esperanza para los fanáticos de que una tercera parte aguarde aún en el cerebro del director.

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