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Los rostros de quienes revivieron al cacao en México

Tres productores cacaoteros nos cuentan cómo después de que llegaron a perder el 80% de sus cultivos por la plaga de la moniliasis, han logrado triplicar su producción de la mano de Nestlé.

23-05-2016, 12:11:39 PM
Los rostros de quienes revivieron al cacao en México
Xóchitl Austria/Fotos: Arturo Luna

Cuando disfrutamos un chocolate de barra -Carlos V, Crunch, Kit Kat o un chocolate abuelita- estamos muy lejos de imaginar los rostros de las personas que están en el campo sembrando y cultivando el cacao, y mucho menos de las dificultades que han enfrentado.

Hace tres años, una lona que anunciaba a un candidato local para las más recientes campañas políticas en México sirvió de techo para la primera casita donde Deni Pulido, un joven campesino de 34 años de Tabasco, que junto con otros cacaoteros, comenzaron a aplicar nuevas técnicas de sembrado para salvar al cacao de la terrible plaga de la monilia.

El cacao, conocido en la tradición prehispánica de México como el regalo que Quetzalcóatl le hizo a los hombres, y que llegó a ser comida, bebida, medicina y hasta dinero, enfrentó hace siete años una de sus peores crisis.

En 2009, Tabasco, el estado que genera el 60% de la producción del cacao en México se vio en graves problemas cuando una plaga que se instalaba en los cultivos empezó a acabar con las cosechas.

La Asociación Agrícola Local de Productores “Huimanguillo” aseguró que cada ciclo se cosechaban más de mil 500 toneladas de cacao seco, mientras que en la cosecha de 2009 sólo se logró el acopio de 140 toneladas.

La monilia estaba acabando con el 80% de la producción del cacao, mientras los productores cacaoteros se quedaban solo con el 20%, incluso muchos de ellos optaron por derribar las plantaciones de este fruto y cambiarlas por otras más rentables como la de maíz.

“Sabíamos que era un polvo blanco que generaba 40 mil esporas en cada mazorca que se infectaba. El proceso de incubación era de 40 días desde que salía el polvito hasta que las mazorcas se infectaban por completo”, asegura Deni, líder de la cooperativa G8, en entrevista con Alto Nivel durante la presentación del primer reporte de resultados de Plan Cacao de Nestlé en Villahermosa, Tabasco.

Para 2013, la monilia y la mancha negra había disminuido la producción de cacao en México en un 50%. En respuesta a esto, Nestlé, la compradora de más del 20% de la producción nacional de cacao, anunció una inversión de 100 millones de pesos para apoyar a 870 familias a triplicar la producción de sus plantaciones de cacao. 

Fue así como llegaron técnicos de la empresa y a través de las Escuelas de Campo, enseñaron a los productores a implementar sistemas de manejo agronómico tecnificado, conformar una cadena de abastecimiento y mejorar la rentabilidad del cacao.

Cambiar la forma de sembrar

El apoyo de Nestlé llegó con un reto muy grande para los productores: cambiar la forma en que los productores cultivaban el cacao desde hace muchos años, como lo hacían sus padres y abuelos, para hacerlo de manera más sustentable, aunque esto implicará empezar desde cero.  

“Partimos de cero y después de venir de tener una casita con lonas improvisadas ahora tenemos un centro de acopio más estable”, asegura Deni, líder de la cooperativa G8 en Cd.Cárdenas, Tabasco, que agrupa a más de 14 productores.

Salvador López Peregrino “Chava”, productor de Huimanguillo, Tabasco, cuenta que después de hablar con el ingeniero de Nestlé decidió hacer el trabajo duro: una podar radical para limpiar muy bien su rancho y empezar con nuevas plantas y un proceso de cultivo más ordenado.

Algunas de las plantas de los productores de cacao tenían más de 80 años y habían sido herencia de muchas generaciones atrás. “Al primer año empecé a ver los resultados. Antes cosechaba entre noviembre y diciembre 360 kilos, después de hacer el trabajo duro, obtuve 680 kilos”, dice con una sonrisa en el rostro.

“Don Chava” empezó a implementar mejores prácticas de siembra, de acopio, de fermentación y aprendió a comercializar mejor su producto. Para quienes el cacao forma parte de su vida, ha sido herencia familiar y en pocas palabras lo conocen desde la cuna, el cambio no ha sido nada fácil.

Evangelina Sánchez de 55 años, productora de Ixtacomitán, Chiapas, cuenta que ella y otras 14 personas empezaron a recibir la asesoría técnica hace tres años. “Poco a poco hemos visto los resultados. No fue algo rápido”. La mujer, madre de tres hijas y abuela de tres niños, recuerda que para ella la parcela estaba perdida. “Ya no había esperanza para el productor cacaotero y la familia. Fuimos trabajando poco a poco. Nos ha dado resultados”, asegura.

Nuevas esperanzas

A sus 59 años, “Chava” retomó sus estudios de secundaria, se consiguió unos libros para estudiar geografía y su gran sueño ahora es estudiar para ser técnico agrónomo, porque quiere un día pararse frente a un salón de clases y decirles a los jóvenes lo importante que es cuidar el planeta y la naturaleza

Para Deni, independientemente de la empresa que les ayudé, es un orgulloso ver cómo las empresas de los pequeños productores que él lidera han crecido. “Siempre hemos estado unidos y si las otras empresas crecen, nosotros también. Si no tengo recursos, pido a mis compañeros, o si ya me sature de cacao, se la pasamos a la vecina o al compañero”, dice el líder cacaotero cuando se refiere a trabajar en equipo.

Para Don Chava que ha sacado adelante a sus diez hijos y a los casi 50 miembros de toda su familia con el cacao, la época de crisis ya pasó. “El cacao es el mejor negocio que puede haber. Se puede acabar los alimentos, si se acaba el cacao no hay con que reemplazarlo” dice el campesino consciente de que se necesita la inversión de empresarios “gente transformadora, que ponga el corazón y alma, el esfuerzo y la visión hacia delante, porque ‘papá gobierno’ no va a hacer todo”.

Evangelina, una de las pocas mujeres invitada a la presentación de los resultados del Plan Cacao de Nestlé, dice con orgullo que de ahí ha salido para mantener a toda su familia y su sueño es seguir trabajando y que sus hijos y nietos sigan cosechando el cacao. 

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