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Los riesgos para México si decide importar maíz de Argentina y Brasil

El gobierno mexicano analiza la posibilidad de importar maíz de Argentina y Brasil frente a las amenazas de Donald Trump, situación que preocupa a los productores nacionales, ya que podría condenarlos al rezago.

05-04-2017, 6:35:33 AM
Foto arte.

México está a punto de tomar una decisión que marcará el futuro del campo. Frente a la amenaza de Donald Trump de cambiar las reglas del juego en el intercambio comercial con Estados Unidos, el gobierno mexicano ha decidido analizar la posibilidad de importar el maíz que consume de otros países, como Argentina y Brasil. Sin embargo, la decisión gubernamental preocupa a los productores nacionales, ya que podría condenarlos al rezago.

“Estamos preocupados por el suelo, la calidad del grano y conservar el maíz de México, estamos preocupados por las inversiones en la producción nacional”, asegura Juan Pablo Rojas, presidente de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México (CNPAMM).

El presidente de Estados Unidos ha impulsado la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), lo que podría traer un arancel de 20 por ciento a las importaciones provenientes de México, mientras las autoridades mexicanas han hablado de actuar con reciprocidad hacia los productos estadounidenses. Una acción que afectaría la importación de maíz que hace el país de su vecino del norte.

México importa cerca de 47% del maíz amarillo que consume, lo que se traduce en cerca de 12.9 millones de toneladas del grano, mientras que el valor de las importaciones fue de 2,237 mdd durante 2016. El principal proveedor del grano es Estados Unidos.

“Para México traer granos de Argentina, Brasil, Rusia debe sonar a normal, no necesariamente deben traerse del más cercano, sino del mejor socio, con quien nos ofrezca garantías, un buen producto para proveer a los mexicanos”, aseguró en febrero pasado José Calzada Rovirosa, titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La decisión gubernamental garantizaría el abasto del grano más consumido en el país, pero también pone sobre la mesa el riesgo de no apoyar al productor nacional y continuar con la importación de maíz transgénico a México.

Un negocio amenazado

La importación de maíz proveniente de Argentina y Brasil no es una noticia que agrade a Juan Pablo Rojas. El líder de los productores del grano esperaba el anuncio de una política que apoyara a los agricultores mexicanos, los cuales enfrentan condiciones desfavorables.

“Lo primero que pensamos es por qué no compras primero lo que se produce en México”, dice el representante de la CNPAMM.

El TLCAN ha traído beneficios a los agricultores, pero también desventajas frente a sus socios. “Nos ha afectado porque hemos concentrado la dependencia en la importación de insumos y de producción proveniente de Estados Unidos; mientras que los productores que sí cuentan con recursos se han modernizado, pero productores de gran tamaño”, dice el presidente de la CNPAMM.

Los productores pequeños son los que no han alcanzado los beneficios del acuerdo comercial, ya que no cuentan con el capital suficiente para invertir en equipos que tienen los productores estadounidenses y canadienses.

Un 50% de la producción corresponde a pequeños productores y un porcentaje igual a grandes jugadores en el sector del agro, aunque los pequeños son mayores en número.

Los grandes productores cuentan con más de 100 hectáreas de producción, quienes cosechan más de 10 toneladas.

El país consume maíz blanco, empleado para elaborar alimentos destinados al consumo humano, y amarillo, el cual se emplea para alimentar al ganado. La principal importación es del grano amarillo, el cual proviene en un 98% de Estados Unidos, ya que el grano utilizado para las tortillas es suficiente para el autoconsumo.

El rendimiento promedio de maíz en el país es de 3.17 toneladas por hectárea, 38% por debajo del promedio mundial, ha argumentado en varias ocasiones el profesor de la Universidad Cornell, Anthony M. Shelton.

Otro problema radica en que el precio del maíz blanco y amarillo se encuentra en los mismos niveles.

“En cuanto a comercialización nos pone en desventaja y nos ha afectado porque los consumidores se les han presentado mejores oportunidades que les han permitido obtener crédito y subsidios para construir infraestructura de almacenamiento de granos”, dice Rojas.

La renegociación del TLCAN es importante para los productores mexicanos, puesto que permite la diferenciación de los precios de los dos tipos de maíz, lo que hoy representa una diferencia de entre 12 y 17 por ciento respecto al valor del grano ofertado por Estados Unidos.

El tipo de cambio es otro de los retos que actualmente enfrenta el sector, ya que el billete verde ha alcanzado en 2017 una cotización que ha superado los 20 pesos por unidad.

“Tuvimos que pagar costos altos por los insumos y para esta temporada primavera-verano se nos está incrementando en 30% el costo de producción por hectárea”, dice Juan Pablo Rojas.

Pero no es el único inconveniente a la vista. Los productores argumentan que traer maíz de Sudamérica podría incrementar el costo del grano por concepto de transportación, es decir, hasta 85 dólares por tonelada, mientras que de Estados Unidos es de 50 dólares, ya que es menor la distancia entre ambas naciones.

Transgénicos importados

México es centro de origen del maíz y cuenta con 59 razas del grano y más de 1,000 variedades de maíz nativo. En la actualidad, dos millones de personas se dedican al cultivo del grano en la República Mexicana.

La vieja controversia sobre el consumo de maíz transgénico ha sido latente, ya que la mayor parte del grano importado de Estados Unidos es producido con apoyo de la biotecnología, pero también el que provendría de Argentina y Brasil.

Hoy se siembran cerca de 53.5millones de hectáreas con maíz genéticamente modificado en el mundo. Un 80% del maíz producido en Argentina y Brasil se realiza con apoyo de insumos biotecnológicos.

Tan solo Argentina dedica 3 millones de hectáreas a la siembra de maíz transgénico y Brasil cerca de 12 millones de hectáreas, de acuerdo con AgroBio México.

“El punto es por qué pensar en incrementar las importaciones cuando en México tenemos el potencial para incrementar la producción a nivel nacional”, dice Alejandro Monteagudo, director general de AgroBio México.

Monteagudo cree la biotecnología agrícola puede ser una oportunidad para el campo mexicano y reducir la importación de otros países.

“Casi la totalidad de maíz que se importa en la actualidad es transgénico, y si cambiamos a Estados Unidos por Argentina y Brasil, también será transgénico”, opina Pedro Ortiz Franco, miembro productor del Sistema Producto Maíz y vicepresidente la Alianza Protransgénicos.

El productor del norte del maíz propone el planteamiento de una nueva propuesta para producir maíz amarillo, dentro de lo que busca que se incorpore el uso de maíz genéticamente modificado.

“No somos autosuficientes en la producción de maíz y lo seremos en la medida en que enfrentemos las diferentes adversidades para producirlo, como son plagas y cambio climático”, asegura el productor.

El uso de transgénicos podría incrementar la producción nacional en 3 millones de toneladas y quedaría un margen de 10%.

Hoy, la siembra comercial de maíz genéticamente modifica se encuentra suspendida por una decisión judicial que se mantiene vigente.

“Hoy tenemos toda la evidencia científica generada en México y a nivel internacional para decir que la biotecnología es inocua en términos sanitarios y de consumo humano y animal, y en términos de la diversidad biológica”, explica Monteagudo.

AgroBio espera que en los próximos meses se dé una resolución judicial que determine la autorización o prohibición de la siembra de maíz transgénico en una etapa comercial.

“Cruzamos por un momento muy interesantes en términos de lo que tecnología puede ofrecer en términos de productividad para el campo, al bajar los costos de producción”

La organización que agrupa a empresas como Monsanto y DuPont se encuentra dispuesta a hacerle llegar la información al gobierno sobre las ventajas de la biotecnología para hacer frente al contexto internacional.

La biotecnología no se encuentra descartada, pero también cree que existen otros recursos para producir sin la necesidad de granos transgénicos para ser competitivos, argumenta el dirigente de CNPAMM.

“Los transgénicos no incrementan toneladas por hectárea, pero sí aseguran una cosecha al disminuir plagas”, dice Rojas.

Opciones para el maíz

México requiere cerca de 36 millones de toneladas para satisfacer su demanda interna, pero solo produce 24 millones de toneladas.

El desarrollo del campo es necesario para garantizar la seguridad alimentaria de los mexicanos.

En un documento publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y la Red para la Agricultura Familiar –conformada por más de 60 uniones de productores, gobierno y sociedad civil– se establece que, de forma idónea, las naciones deben producir 75% de los productos que consumen, mientras que México tan sólo alcanza cerca de 58% en este rubro.

En los pequeños y medianos productores reside el mayor potencial de aprovechamiento, ya que su producción es baja si se le compara con los grandes. “Todavía hay un potencial sin aprovechar”, dice Rojas.

La generación de una política o estrategia que incremente la capitalización del sector y su desarrollo, podría evitar la importación e incentivar la producción nacional.

Los agricultores piden extensionismo rural y una definición exacta de los programas que atienden al sector.

Las inversiones podrían ser decisivas. El sector agrario requiere de la renovación de maquinaria y equipos que son empleados en el proceso productivo.

Los costos de producción hectárea alcanzan los 20,000 pesos para los grandes productores, que alcanzan hasta un rendimiento de 12 toneladas por hectárea; mientras que el pequeño y mediano productor paga entre 12,000 y 16,000 pesos por hectárea, con un rendimiento similar.

En tres años se podría incrementar el maíz en 6 millones de toneladas, es decir, se podrían alcanzar 30 millones de toneladas. “Podríamos lograr cubrir la demanda actual de 40 millones de toneladas.”

Juan Pablo Rojas se encuentra preocupado por la decisión que pueda tomar la Sagarpa después de renegociar el TLCAN, pero cree que aún existen opciones en el país que vio nacer al maíz. “Creo que con los pocos recursos que hay en la Sagarpa y la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) se podrían empezar a capitalizar los sueños de los pequeños productores.”

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