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Los retos económicos de Michel Temer en Brasil

El gobierno interino tiene 180 días para proponer y aprobar reformas en lo laboral, fiscal y en el sistema de pensiones, esto sin encender la polarización. ¿Qué se puede hacer para revivir a Brasil?

16-05-2016, 6:42:11 PM
Los retos económicos de Michel Temer en Brasil
Xóchitl Austria

La economía de Brasil fue víctima de una  ‘tormenta perfecta’: la caída del mercado de materias primas, la depresión del precio del petróleo y la crisis política por la que hoy la presidenta Dilma Rousseff enfrenta un juicio.

Pero esta historia no está cerrada. Brasil abre un nuevo capítulo de 180 días en los que su presidente interino Michel Temer tendrá el reto y oportunidad de darle un giro a la política económica y revivir a Brasil. La pregunta es: ¿Qué puede hacer para lograrlo?

La economía de Brasil se encuentra en una de su peor recesión desde 1930, con una contracción de 1.44% en el primer trimestre de este año, una inflación de casi el 10% (la más elevada en 13 años) y una deuda pública de 38.9% de su PIB. ¡Claro! Nada alarmante si lo comparamos con la deuda de Grecia que fue de 176% o la de España de 99,20% de su PIB para 2015, países que están respaldados por la Unión Europea. Pero ¿quién respalda a Brasil?

“Brasil no tiene quien lo cubra, antes tenía dinero, divisas; pero entre los programas sociales y la infraestructura del Mundial de Futbol 2014 y ahora los Juegos Olímpicos, a los cariocas se les acabó el dinero” asegura Adolfo Laborde Carranco, director de la Licenciatura en Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey, en entrevista con Alto Nivel.

Aunado a este panorama, las empresas recortaron planes de inversión y despidieron un promedio de 1.5 millones de trabajadores.

El índice BOVESPA que aumentó sin parar desde 2002 hasta alcanzar récord histórico en mayo de 2008, desde entonces comenzó a caer aceleradamente presentando enorme y consistente volatilidad. La bolsa brasileña, es la que más se devaluó en el mundo y fue impactada por los efectos actuales de la situación económica global.

El volumen de créditos disminuyó a una velocidad preocupante y la oferta de dólares al sector exportador se interrumpió drásticamente y los principales fondos de inversión sufrieron grandes pérdidas.

La ‘culpa’ de Dilma

Su presidenta tuvo que transferir recursos de diferentes partidas presupuestarias para poder “maquillar” las cuentas públicas y cumplir con programas sociales tal como el Plan Zafra (ayuda para los agricultores) o el programa Fome Cero (Hambre Cero) que sacó a 40 millones de personas de la pobreza.

“Ella quería ser una buena administradora y quería tener cuentas claras, pero en un ambiente tan polarizado, con tantos enemigos políticos, no pensó que sus aliados iba a tomar esto para procesarla” explica el académico.

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Medidas económicas

Michel Temer, quien durante sus años fue legislador aliado tanto del expresidente centrista Fernando Henrique Cardoso, de Luiz Inácio Lula da Silva, e inclusive de Rousseff, tiene un enfoque económico más liberal que el del Partido del Trabajo. El presidente interino incluyó en su gabinete a Henrique Meirelles como ministro de Hacienda y a Ilan Goldfajn, economista jefe de Itaú Unibanco, como jefe del Banco Central de Brasil.

El nuevo secretario de hacienda ha dicho que para revertir la deuda pública el nuevo gobierno propondrá una reforma a las pensiones para garantizar su sustentabilidad y también cambios a las leyes laborales para aumentar la competitividad.

En este punto, entra la polarización, porque hay muchos que temen que estos cambios limiten los derechos laborales ganados durante los gobiernos del Partido de los Trabajadores y otros están ansioso de cambios importantes.

Laborde Carranco explica que el gobierno brasileño puede obtener más dinero por estas tres vías: endeudamiento (principal causa de su recesión), divisas o recorte al gasto. “Van a tener que recortar un montón de cosas (…) Van a tener que recortar programas y hacer frente a la deuda”, señala. Aunque no descarta una cuarta vía, la más impopular: impuestos. “Podría aumentar el IVA, tasar el ingreso de las empresas, dejar de dar concesiones a las empresas para atraer inversión extranjera”, explica el experto.

Por otra parte, el secretario de Hacienda asegura que presentará una reforma constitucional para dar al Banco Central de Brasil “autonomía técnica” en la toma de sus decisiones. Actualmente, el banco central brasileño cuenta con una autonomía administrativa pero no es independiente, a diferencia de sus pares en México y Chile.

Con el respaldo para hacer cambios

El presidente interino cuenta con un amplio apoyo en el Congreso, incluidos los diez partidos que integrarán su gabinete; es decir, tiene mayoría parlamentaria para impulsar los cambios constitucionales que desee. 

La legislación brasileña exige la aprobación de tres quintas partes en la Cámara de Diputados (308 votos de 513 posibles) para las enmiendas constitucionales, y sólo entre los partidos que integran su gabinete, ya tiene garantizados 323 votos.

Desde 2011, cuando Rousseff asumió el poder, Temer se encargó de conseguir el respaldo en el Congreso para asegurar que se cumpliera la agenda de la mandataria, y ahora sin duda usará esa capacidad de articulación para conseguir los cambios constitucionales que se propone.

Sin embargo hay analistas que advierten que este apoyo tiene una fecha de caducidad ya que si no hay rápidas respuestas algunos partidos pueden comenzar a abandonar el barco antes de las elecciones municipales de octubre, además hay varios parlamentarios que están siendo investigados por corrupción en la petrolera Petrobras.

Laborde Carranco asegura que el gobierno interino debe darse prisa en las reformas, pero lograr un concenso, no dar golpes de timón que pueda generar mayores enfrentamientos en las calles. “De cara a los Juegos Olímpicos, más inestabilidad podría poner en entredicho a Brasil”, explica.

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Sin duda, el caso de Brasil tendrá efectos en la región al darle armas al centro derecho en América Latina. Argentina ya fue la primera con el ascenso de Mauricio Macri, podría seguir Chile donde la presidenta ha visto seriamente afectada su popularidad por los escándalos de corrupción de sus hijos y en Venezuela con Nicolás Maduro que enfrenta un referendo revocatorio.

 

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