Opinión

Los principios nazis de propaganda en Donald Trump – Parte 2

Denominarse diferente a los demás en raza o nacionalismos es una forma de hacer publicidad al estilo nazi, algo que Trump hace y que influye a todo tipo de personas.

16-08-2016, 8:43:49 PM
Los principios nazis de propaganda en Donald Trump – Parte 2
Alejandro Llantada

Una de mis antepasadas (100 por ciento mexicana), se relacionó con un Nazi, le hicieron pruebas absurdas para comprobar que era de sangre aria para poder contraer nupcias, mismas que aprobó satisfactoriamente aun sin tener ascendencia germana alguna. Se mudó a Alemania y allá se casó. Este extraño suceso se debe de fondo, a que una pseudo ciencia fue creada para justificar un tema que en realidad no tiene nada que ver con la pureza de raza, sino con la propaganda y los fines detrás de ella.

Hoy sabemos, gracias a pruebas auténticamente científicas de ADN, que las mezclas étnicas en el mundo son tan normales que hasta celebridades han sido sorprendidas con su genética ancestral. Como ejemplo, el rapero Snoop Dog ha logrado identificar que tiene un gran porcentaje de sangre de indígena americano y algo de europeo. Los blancos con sangre ancestral de negro, también abundan: Tom Jones y Troian Bellisario, por mencionar un par. 

Y lo mismo sucede con las etnias de México mezcladas en Estados Unidos como el caso de Uma Thurman, Jessica Alba y Fergie. De forma idéntica pasa con las mezclas que en la pequeñísima y atestada Europa sucedieron a lo largo de miles de años, incluyendo por supuesto a los judíos que tan combinados están con otras razas que era y es difícil distinguirlos de los europeos nativos (considérese que su pigmentación original era oscura al ser de medio oriente).

Haré algunas aseveraciones a propósito dolorosas para los racistas:

Todo germano y todo bretón es descendiente de hordas vikingas, legiones romanas, migrantes africanos, indios por aquí, judíos por allá… y hasta de mexicanos como mi tía bisabuela.

Mera propaganda es denominarse diferente a los demás en raza o nacionalismos. Pero es tan efectiva esta fórmula, que influye incluso a personas que ni siquiera tienen que ver con el objetivo de la propaganda. Incontables “nacionalistas” han criticado las comparaciones que se han hecho de Trump con Hitler. Estas personas cuando se sinceran, son todo un extravagante caso de admiradores de Hitler. Sufren al sentir el efecto de la disonancia cognitiva: “¿Cómo puede ser que un ser que amo (Hitler) se parezca tanto a un ser que detesto (Trump)?” Algunos les llaman a estos personajes “morenazis”. En México y en otros países latinoamericanos, abundan. Es un efecto muy interesante ya que defienden a ultranza las prácticas de una ideología que los discrimina no menos que a un judío, un gitano, un homosexual o un eslavo de ojos azules. Los más simpáticos, colocan suásticas en sus “vochos”, usan cascos de Stromtrooper en sus motos chinas, y avergüenzan a los alemanes modernos con preguntas incomodas en admiración al Führer. Los morenazis un poco más avispados, sin haber terminado la preparatoria, estudian cual doctores y a profundidad, versiones internáuticas de la vida de Hitler y justifican con datos históricos la razón que tenía en actuar como lo hizo, y con gran habilidad lo convierten en un camino nacionalista digno de seguirse por el país latinoamericano en el que viven. Sufren de ignorancia contextual y gustan de vilipendiar a los judíos insultando sus planes “sionistas”.

Por su cercanía con Estados Unidos y el amor- odio a este país, México fue el caldo de cultivo perfecto para crear una subcultura nazi basada en admiraciones que ni Hitler sospechó en sus más psicópatas sueños y que se ha fortalecido en recientes fechas. 

Es muy interesante observar que esta obcecación no es racional y que por más que se le quiera justificar, proviene de una ilusión que se confunde, por extraño que parezca, con el amor. Es la misma que alimenta cualquier partido político y a sus diferentes “ideologías” contenidas en un surrealismo apanicante que hizo a Breton salir corriendo de aquí:

  1. La extraña derecha… con tintes religiosos y “ario”-españoles (españoles conquistados y mezclados por 800 años con musulmanes de sangre árabe y africana).
  2. La extraña izquierda… que rara vez funciona con políticos que viven entre Rolex y tenis Louis Vuitton fingiéndose populares con albercas y Tsurus, e incluyentes con taxis rosas.
  3. El extraño centro… corrupto tan sólo en un 1% (del PIB) más que los dos anteriores (para el que entienda lo del PIB).
  4. Y extraños partidillos… “pequeños”, pero con presupuestos millonarios, regalando mochilas, tamales, y apoyando intereses de los otros tres.

No es ninguna novedad que mucha gente literalmente muere o mata defendiendo estas “marcas” (trademarks) políticas tan profundas en su significado de afiliación, como las Chivas, el América o el Manchester United. Si no me creen, díganle a un auténtico panista que Calderón es un asesino; a un auténtico morenista que Obrador es millonario; y a un auténtico priista que Peña Nieto es corrupto (ya no hay perredistas… y nunca hubo verdes ni pepetistas, sólo empleados, que es diferente… pero si se los dices así… también te pueden golpear).  

Muéstrales estas imágenes:

Si alguno se enojó, indignó, o surgió en él alguna emoción fuerte… a la vez de que negó rotundamente éstas aseveraciones. ¡Felicidades! Acabas de comprobar tú mismo el poder de la propaganda. Esta, antes de FB, TWT, GOOG y PIN, era creada por una élite y distribuida por los medios de comunicación. Hoy continúa siendo iniciada por una élite y, como la sonda espacial Juno, aprovecha la gravedad de la tierra (redes sociales con millones de adeptos) que impulsan con fuerza brutal la nave que envían (mensaje) a Júpiter (opinión pública), y así se refuerza por infinidad de ideas que vuelven más certera y poderosa cualquier denostación a X o Y personaje, marca o idea.

La materia prima de la propaganda es justo la misma pasión desbordada que hace a una persona capaz de matar por una diferencia de opinión y reside donde el cortex prefrontal no se asoma siquiera a ver qué pasa. Hasta la más intelectual justificación de apoyo a alguna causa partidaria, se basa en el fondo en sentimientos, y esta ilusión disfrazada de “amor” a la patria, al partido o al candidato es producto de la propaganda. Ojo: la propaganda no son sólo folletos o memes. Es una serie de estímulos planeados con el objeto de crear adeptos a una causa mediante estados de ánimo, que tardan mucho tiempo en fraguarse y hacerse sentir, pero que una vez que “pegan” contagian el contagioso virus del zombie.

El fenómeno de la propaganda moderna, es mundial. Y las prácticas estudiadas originalmente por los Nazis que hoy lleva a la práctica Trump, por supuesto que no son exclusivas de él (hasta Hillary trata de utilizar sus variantes), pero si son muy ilustrativas dada la ortodoxa forma que tiene Donald de aplicarlas y el gran parecido que tiene en su elaboración con las que utilizó Adolf Hitler y su compadre Goebbels. Después de ver la Parte 1, analicemos lo siguiente, e intentemos hacerlo con la cabeza fría por difícil que esto resulte:

4.- Principio de transfusión. “Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas”.

Hitler sabía que el pueblo alemán tenía resentimiento por el fuerte castigo que el tratado de Versalles le dejó tras perder la primera guerra. Los judíos, históricamente (como el Mercader de Venecia de Shakespeare) han mostrado tener solvencia económica debido a su característica cultura de negocios. La Alemania de posguerra no fue la excepción, y los cargos y profesiones bien remunerados fácilmente causaban dentera entre la población afectada. Si a eso sumamos una mitología wagneriana inflada con discursos supremacistas y un toque de nacionalismo, tendremos la fórmula perfecta para la masificación de adeptos a un partido: los nazizombies.

Trump destacó en la arena política desde que se pronunció de la siguiente forma:

“México manda a su gente, pero no manda lo mejor. Está enviando a gente con un montón de problemas (…). Están trayendo drogas, el crimen, a los violadores. Asumo que hay algunos que son buenos”.

Una gran cantidad de americanos de clase obrera o desempleados observan con envidia como los mexicanos trabajan con ahínco por mucho menos dinero que lo que ellos aceptarían. Los ven florecer “haciendo trabajos que ni los negros quieren hacer” como jocosamente Fox dijo alguna vez.

Existe un resentimiento importante y el mito de que “América” puede volver a ser grande, como cuando ganaron la segunda guerra mundial… y había malteadas mezcladas con Elvis Presley sobre coches gigantes de muchos cilindros… y trabajos sencillos sobre-pagados por rendimientos de vasallaje a países altamente industrializados (nada parecidos a Irak o Afganistán) que perdieron la guerra… tan solo ilusiones nostálgicas de un pasado que no volverá.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Hitler escribió en su libro Mein Kampf:

“Toda acción de propaganda tiene que ser necesariamente popular y adaptar su nivel intelectual a la capacidad receptiva del más limitado de aquellos a los cuales está destinada. De ahí que su grado netamente intelectual deberá regularse tanto más hacia abajo, cuanto más grande sea el conjunto de la masa humana que ha de abarcarse. Mas cuando se trata de atraer hacia el radio de influencia de la propaganda a toda una nación, como exigen las circunstancias en el caso del sostenimiento de una guerra, nunca se podrá ser lo suficientemente prudente en lo que concierte a cuidar que las formas intelectuales de la propaganda sean, en lo posible, simples.

La capacidad de asimilación de la gran masa es sumamente limitada y no menos pequeña su facultad de comprensión, en cambio es enorme su falta de memoria. Teniendo en cuenta estos antecedentes, toda propaganda eficaz debe concretarse sólo a muy pocos puntos y saberlos explotar como apotegmas hasta que el último hijo del pueblo pueda formarse una idea de aquello que se persigue. En el momento en que la propaganda sacrifique ese principio o quiera hacerse múltiple, quedará debilitada su eficacia por la sencilla razón de que la masa no es capaz de retener ni asimilar todo lo que se le ofrece”.

Veamos si Trump cumple con lo que dicta Hitler visitando su página web:

Por supuesto que no tiene versión en español, pero realizamos una traducción rápida. Abre diciendo:

“Es un momento muy emocionante para los Estados Unidos. Sus voces representan un nuevo futuro brillante para nuestra gran nación llena de más oportunidades para todos, no sólo unos pocos elegidos. Juntos, hemos creado un movimiento que continúa ganando impulso. Juntos, estamos haciendo historia. Juntos, estamos trayendo de nuevo el sueño americano. El tiempo es ahora. Juntos, ¡haremos que Estados Unidos sea Grande otra vez!”

Por si el grado de simplicidad no es suficiente para ser comprendido por el “último hijo del pueblo” de nivel intelectual. Veamos si sus “posiciones” como las llama en la página, son lo suficientemente simples y entendibles:

Evitemos escoger la primera posición llamada: “Pagar por el muro”, ya que sabemos es bastante simple. Y revisemos mejor sus objetivos en la Reforma Fiscal:

“Muy pocos estadounidenses están trabajando, demasiados trabajos han sido enviados al extranjero, y también muchas familias de clase media no puede llegar a fin de mes. Este plan de impuestos resuelve estos desafíos con cuatro objetivos simples:

  1. Alivio de impuestos para los estadounidenses de clase media: Con el fin de alcanzar el sueño americano, que la gente tenga más dinero en sus bolsillos y se aumenten los salarios después de impuestos.
  2. Simplificar el código tributario para reducir los dolores de cabeza que los estadounidenses enfrentan en la preparación de sus impuestos y que todos se queden con más de su dinero.
  3. Hacer crecer la economía estadounidense, al desalentar las inversiones corporativas, aumentando un alto número de nuevos puestos de trabajo, y hacer que Estados Unidos nuevamente sea competitivo a nivel mundial.
  4. No aumentar nuestra deuda y déficit, que ya son demasiado grandes.”

¿Se comprendió? ¡Excelente! Felicítate por tener al menos el intelecto del menos afortunado de los estadounidenses.  Los propagandistas americanos nombraron este tipo de aseveraciones como “glittering generalities” en español “generalidades brillantes”; son frases que abarcan un concepto amplio para que el que lo escuche crea que se refiere a lo que él desea. “Make America Great Again”: algunos entenderán: “uy sí (oh yeah), más rica como antes cuando mi papá manejaba un Caprice”; otros dirán: “uy sí (oh yeah), más grande en su expansión territorial como en la segunda guerra”; y así cada grupo escuchará lo que quiere. ¿Alivio a los impuestos? ¿Hacer crecer la economía? ¿No aumentar la deuda? Todas generalidades comprensibles para cualquiera… hasta para el más “vulgar”.

6.- Representar un paradigma. Un arquetipo es una imagen que literalmente “vive” en el imaginario, respira en lo que el famosos psicoanalista Carl Jung llamaba el inconsciente colectivo. Símbolos, figuras o personajes ancestrales que están ahí, esperando ser despertados… o que ya lo están sin que nos demos cuenta.

El Dr. Jung pensaba que el nazismo, representado por Hitler, era no menos que el despertar del arquetipo Wotan, también conocido como el dios Odín: 

“Cuando, por ejemplo, la creencia en el dios Wotan desapareció y nadie pensó en él nunca más, el fenómeno llamado originalmente Wotan se mantuvo; nada cambió, pero su nombre, como el nacionalsocialismo ha demostrado a gran escala. Un movimiento colectivo está formado por millones de individuos, cada uno de los cuales muestra los síntomas de Wotanismo y demuestra con ello que Wotan en realidad nunca murió, pero ha conservado su vitalidad original y autonomía. Nuestra conciencia sólo imagina que ha perdido sus dioses; en realidad son todavía allí y que sólo necesita una cierta condición general con el fin de traer de vuelta con toda su fuerza”.

En 1918, mucho antes de que el partido Nazi fuera activo, Jung manifestaba su pensamiento sobre esta bestia oculta:

“El cristianismo dividió al bárbaro germano en una parte superior y una mitad inferior, y le permitió, al reprimir el lado oscuro, domesticar la mitad más brillante y montarlo para la civilización. Sin embargo, el más bajo, la más oscura la mitad, sigue en espera de la redención y una segunda etapa de domesticación. Hasta entonces, permanecerá asociado con los vestigios de la prehistoria, con el inconsciente colectivo, que está sujeto a una activación peculiar y cada vez mayor. A medida que la visión cristiana del mundo pierde su autoridad, más amenazante se escuchará la “bestia rubia” rondando en su prisión subterránea, listo en cualquier momento para estallar con consecuencias devastadoras. Cuando esto ocurre en el individuo sucede una revolución psicológica, pero también puede tomar una forma social”.

Hitler y su partido despertaron la furia característica de Wotan, Woden, Wotanaz y su versión más civilizada, Odín. La cultura anglo-sajona (incluyendo la americana) tiene un gran componente germánico, y dentro de esta mezcla subyace un Woten que encarna la furia y la locura… aunque está disfrazado de Odín, más mesurado y temperado.

Para un propagandista avezado, es fácil encontrar este vestigio antropológico en un pueblo aparentemente civilizado donde existe un inconsciente deseo de seguir adorando a una “bestia rubia” que regrese, aunque sea con injertos de pelo o peluquín.

6.Toma una línea de acción que te ofrezca objetivos alternativos y asegúrate de que planes y disposiciones son flexibles a las circunstancias. Es fácil describir su comportamiento y hasta notar las formas clásicas de manipular masas.  La verdadera pregunta es: ¿Cuál es el fin último de la creación de este personaje llamado Donald Trump?

Se contesta a la mexicana con un evento reciente:

La imagen proviene de la bien conocida fiesta de cumpleaños del Sr. Diego Fernández de Cevallos donde personalidades políticas de todos los partidos, diversos empresarios y comunicadores confluyeron.

Con la publicación del video de ese evento, se deja atrás cualquier demérito a los que teorizan sobre la relación y acuerdos que existen entre los que parecieran rivales o enemigos. Es claro que cabezas de todas las “corrientes” estaban en un festín de risas y abrazos.

Una serie de intereses unen a las personas y a los poderes que representan. Para entender lo que pasa en esta suma de intereses fraccionados, tendremos que resolver la siguiente ecuación a manera de ejemplo:

3/8 + 5/12

Te recuerdo que para poder sumar o restar fracciones, estas tienen que tener el mismo denominador:

 Si multiplicas 8 × 3 sale 24, y su multiplicas 12 × 2 también sale 24.

Y para que no te aburras la conclusión es que multiplicando por 3 la primera fracción y por dos la segunda, así podremos sumarlas:

9/24 + 10/24 = 19/24

El común denominador es: 24 = $

$ MXN = empresarios como Slim, Azcárraga; Bailleres, Larrea, Salinas Pliego, etc. y jerarcas políticos (emparentados por lo general con los primeros).

$ USD = empresas como Bechtel, Walmart, Mars, PWC, Koch, Cargill, etc. y sociedades políticas.

Los 24, diversifican su portafolio, hacen varias “vaquitas” o sistemas más sofisticados de apuestas que los vuelven ganadores independientemente del resultado.

Dos empresarios poderosos disciernen sobre los beneficios de apoyar a X o Y candidato: ¿Zedillo o Cevallos?

S: “Cevallos se ve fuerte… pero con esa barba agresiva, puro en mano y hablando intrincado, parece abogado en corrida de toros más que candidato mano… pero pues va muy bien… chispas, ya se alocó y llamó a las mujeres “viejerío” y a los campesinos “descalzonados”.

A: “No te preocupes, es cuate de Salinas… y lo del “viejerío” lo hizo intencional, nosotros le ayudamos a que se propagara en medios la ‘equivocación’ … ¿no me digas que te jugaste todas las canicas equivocadamente?”

S: “Jojojo ¡Nunca! Te muestro mi sistema de apuestas…. Voy a destinar a las campañas una cantidad total de 500 millones (ese es mi bankroll). Apostaré, dentro del juego, a la victoria de Cevallos contra Zedillo a una cuota de 4 (el número de veces que me prometieron se multiplicará mi inversión a cambio de contratos de telefonía y construcción). Mi estimación, basándome en los datos que tengo (como la que me acabas de dar…. de que es cuate de Salinas y lo de los descalzonados), es que Cevallos tiene un 30% de probabilidades de ganar. Calcularé el stake (la cantidad destinada a esta campaña) más conveniente a arriesgar con el criterio Kelly:

Porcentaje de bankroll= ((Cuota x (estimación de probabilidad/100)) – 1 / (Cuota – 1) x 100

O sea ((4 x (30/100)) – 1 / (4 – 1)) x 100 = 6.666

Es decir, la cantidad apropiada para financiar a Cevallos es del 6.666% (y no empieces con que soy diabólico) de mi bankroll, o sea 33.33 millones es mi stake, y con los otros aplico la misma fórmula, jojojo…”

A: “¡Muy bueno inge! Se parece en lo último a mi sistema, pero yo soy menos rollero… el Surebet es apostar de forma que sea imposible perder, pase lo que pase, gane Cavallos, Cárdenas, Zedillo o se acabe el mundo. Sabes que estas apuestas tienen algunos “inconvenientes”; uno es que las ganancias son pequeñas con respecto al total apostado, entre un 5% y un 3%… y para obtener una cantidad sustancial… pues deben apostarse grandes sumas de dinero…. Sólo gente como tú y yo se puede dar ese lujo”.

S: “Chócalas broder”.

¿Y en el caso de Hillary y Trump? Es lo mismo, el 24 = $ siempre será el común denominador, y los que lo representan juegan a ganar: su línea de acción ofrece objetivos alternativos y sus disposiciones son flexibles a las circunstancias, sólo los de en medio (como los que estamos leyendo este artículo) y los de abajo, creen que existen partidos; en realidad entre los 24 se cumple la locución latina “E pluribus unum” (De muchos, uno). Al final la propaganda es un medio para los fines de esta unidad que nunca pierde, y su gran secreto se basa en la esencia del arte de la guerra: el engaño. Siempre es atractivo para el vulgo las historias de buenos y malos, pero no importa quién gane en la película, los productores siempre ganan.

No se pretende realizar un análisis exhaustivo, ya que la lista de similitudes y fines ocultos seguiría hasta formar otro Mein Kampf. Podemos sí agregar que en lo que se distancia Trump y Hitler es en el objeto último que se persigue, y en las alianzas que están detrás; se notan mucho mejores las de Trump y no precisamente para ganar la presidencia, porque “si la pierde, igual gana… y si la gana, igual gana”.

Invito al lector a que continué su propia comparativa, aunque parece más que evidente el buen ejemplo académico presentado por los productores de Trump en la aplicación de los Principios de Propaganda Nazi… hoy tan distorsionados por muchos políticos menores y sus asesores que han mermado su brutal efectividad.

Debemos felicitar a Donald por su fiel y escrupulosa aplicación, independientemente de los verdaderos fines que tenga.  Adolf debe estar muy orgulloso en el Valhalla al lado de Odín, o para mis amigos nazis… en Mictlampa al lado de Tezcatlipoca. 

*Alejandro Llantada es asociado de The Persuasion Institute, conferencista, consultor en mercadotecnia y persuasión. Autor de ‘El Libro Negro de la Persuasión’. Catedrático del Colegio de Imagen Pública. Facebook: AlexLlantadaMx y LinkedIn: AlejandroLlantada

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